Antonio y Almudena en una concentración por la muerte de Lucía
Antonio y Almudena en una concentración por la muerte de Lucía - F. SILVA
CASO LUCÍA

Los padres de Lucía Vivar estudian cómo recurrir el archivo del caso

La juez de Instrucción 10 de Málaga decretó el sobreseimiento y archivo de la causa sobre la participación de terceras personas en la desaparición y muerte de la niña

MálagaActualizado:

Antonio Vivar y Almudena Hidalgo, los padres de la pequeña Lucía, la niña de tres años que fue hallada muerta en las vías del tren de Pizarra el pasado 27 de julio, están estudiando la forma de recurrir el caso. La juez de Instrucción 10 de Málaga dio a conocer el pasado martes la decisión de sobreseer y archivar la causa sobre la implicación de terceras personasen la desaparición y muerte de la pequeña. Sin embargo, los padres no comparten esta decisión. «Estamos estudiando, tanto la posibilidad de recurrir este auto, como la de iniciar nuevas actuaciones», explican en un comunicado remitido por su abogada, Ana Belén Ordóñez.

Ambas acciones están siendo analizadas, ya que la familia de Lucía tiene tres días para recurrir la decisión de la juez. «Se hará, salvo que los padres, que están muy convencidos, decidan echarse atrás», afirmó Ordóñez, que en el comunicado remitido asegura que los familiares «están tremendamente afectados». «Si bien esta posibilidad era conocida, no es menos cierto que una vez se ha materializado están devastados», remarca la abogada, que dirigirá las acciones de la familia en el posible recurso.

Los padres de Lucía no aceptan que la pequeña anduviera más de cuatro kilómetros en mitad de la noche por las vías entre Álora y Pizarra. No admiten la idea de que su hija se marchó cuando estaba jugando con sus primos. En el caso ven demasiados interrogantes como para aceptar que la niña, cansada, se acurrucó sobre uno de los maderos que hay entre los raíles, donde finalmente encontró la muerte.

Muerte accidental

El auto que archiva el caso dice que la muerte de Lucía la produjo el primer tren de la mañana, en el intervalo horario de entre las 5.00 horas y las 7.00 horas. Dice que «la hipótesis más plausible» es que «el impacto se produjera en la parte posterior derecha de la cabeza a una velocidad del tren que la hace girar y desplazarse hacia delante, golpeando la zona izquierda de la cabeza, causando una caída o desplazamiento hacia delante y quedando el cuerpo en la posición en la que fue encontrada». 

El informe del Médico Forense desestima las investigaciones impulsadas por la familia. Por un lado, contradice la versión de Luis Duque, que sostenía la muerte de la niña por asfixia mecánica. Por otro lado, tampoco se da validez a las pesquisas de Luis Frontela, que apuntaba a que el golpe del tren se produce cuando la niña ya está muerta. El Médico Forense del caso, por su parte, asegura que «no cabe duda» de que el golpe en el cráneo se produce en el lugar donde se halló el cadáver, ya que allí fueron encontrados restos que así lo corroboran, y que la menor no fue movida tras el impacto.

Sin terceras personas

El forense del caso explica que «no existe ninguna base sólida o probada que permita sostener que terceras personas intervinieron en causar la muerte intencionada de la menor». El auto descarta también la participación de terceras personas en la desaparición de la niña. «No es posible dar una explicación de cómo pudo llegar la menor al lugar del fallecimiento, si fue andando por las vías del tren o bien de otra forma, lo cierto es que no existe indicio alguno de que terceras personas la llevaran hasta allí», explica el auto. La duda sobre cómo hizo el trayecto es una de las cuestiones que la familia siempre ha pedido que le sean desveladas antes de archivar el caso.

Sin embargo, la juez descarta en su auto la participación de terceras personas en la desaparición de la niña porque no hay indicios de fuerza en el cuerpo de la pequeña, tampoco rastro de narcóticos o cloroformo, ni se han detectado restos biológicos de otras personas en el cuerpo de la menor tras las exploraciones forenses. En el auto se señala a que las manchas que presentaba Lucía en sus ropas, cabello y cuerpo eran de grasa del tren o de las vías. Por otro lado, el documento afirma que las erosiones en los talones «sugieren un roce debido a la deambulación».