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Peter Books, la empresa que ayuda a los libreros a plantarle cara a Amazon

La plataforma, nacida en Málaga, tiene como público objetivo a los jóvenes entre 14 y 25 años

MálagaActualizado:

La generación millennial y la zeta han cambiado el nacer bajo el brazo con un pan a hacerlo con un smartphone. Han crecido sumergidos en el mundo tecnológico, consumiendo información y cultura a través de internet. «En esa competencia los libros salen perdiendo» lamentan desde Peter Books, una empresa malagueña, que quiere avivar el amor entre las historias en papel y los jóvenes; sin dar la espalda a los libreros de barrio, que cada vez cuelga más el cartel de «liquidación por cierre» por la competencia de las grandes compañías como Amazon.

Así nace Peter Books, un proyecto novedoso de venta de libros online, creado bajo el ala de IC Grupo. O lo que es lo mismo, más de 30 años respondiendo a las necesidades de distintos lectores. El director de marketing, Ismael Gálvez, ha compartido con ABC que el objetivo es llegar al público jóven «sus medios de comunicación habituales». Para ello, la compañía ha destinado a cuatro de sus 90 empleados a dedicarse exclusivamente a la plataforma.

«Hablar el mismo idioma que ellos es fundamental», por lo que con motivo del Día del Libro lanzarán campañas de la mano de «influencers y youtubers» como Javier Ruescas, May Ayamonte o Andreo Rowling. Todos ellos se han adentrado en el mundo de la literatura, denominándose «booktuber» con más de 100.000 suscriptores en sus canales de Youtube.

Estos perfiles son capaces de incidir aún más en este segmento de la población, que «consume gran parte del contenido a través de ellos». Además, en Peter Books no han pasado por alto que es una generación de lectores que opta por la «versión original y está más que acostumbrado a la lectura en dispositivos electrónicos».

Pese a que hay «unas tendencias claras y fuertemente marcadas», aportan un catálogo amplio, el más completo de España después de Amazon; en múltiples idiomas; títulos difíciles de encontrar y procedentes de diversos países. En concreto, un 90% de las obras están en inglés, aunque hay más de 130 lenguas representadas y unas 30.000 editoriales aportan ejemplares.

Una oportunidad para los libreros

En la filosofía de Peter Books está salvaguardar la profesión del librero. No quieren que desaparezcan porque tienen una labor fundamental, «recomendar». Cada vez son más las librerías que echan el cierre ante la amenaza de los gigantes de la venta online, por eso la compañía malagueña se pone del lado de los pequeños comercios permitiéndoles ofrecer su catálogo en su propia página web.

Así Peter Books se convierte en una herramienta para mejorar la competitividad, un mercadillo que expone los títulos más deseados de la mano de librerías que solo venden en físico o que necesitan de una estrategia de marketing digital específica. Una posibilidad que apoya al sector, sin suponer un «desembolso inicial». «Una vez se produzca la venta de un libro ofrecido por una librería, se retendrá un porcentaje» explica Gálvez.

De este modo, el librero manda a Peter Books qué títulos quiere poner a la venta. Una vez subidos a la página web, creándose un «marketplace» donde el usuario podrá elegir a qué empresa comprar el libro que desea, según el precio o sus preferencias. Si finalmente se decanta por uno de los más de 5 millones de ejemplares que ofrece la plataforma, se ahorrará los gastos de envío.

La propuesta de la plataforma malagueña ha tenido una buena acogida en España. Librerías como Proteo y Prometeo, Popular Libros o Central Librera ya han subido parte de su catálogo al escaparate online de Peter Books, que contará con diez vendedores más en los próximos dos meses.

Esta forma de ventas ha suscitado interés en los editores, quienes han visto la posibilidad de saltarse un eslabón en la cadena. En Peter Books apuestan por la profesión del librero, por quienes aman la lectura y recomiendan a los usuarios una historia adecuada a sus intereses, subraya el director de Marketing, quien ha asegurado que se han rechazado todas las ofertas similares realizadas por editoriales o los propios escritores.

Hasta el momento solo operan en España, pero esperan que pronto puedan dar el salto a otros países de Europa y a Latinoamérica según ha aseverado Gálvez, que ha subrayado que entre los objetivos de la empresa está ampliar «poco a poco los títulos en formato digital», pues ahora el catálogo está «mayoritariamente en papel».

De la serie o Youtube al libro

«Aquello que da el salto a lo audiovisual gusta más». Pero el fenómeno ahora se está comenzando a dar a la inversa, apunta Gálvez, quien mantiene que «salen series que se convierten en libros». Estas generaciones tienen un consumo «transversal: libro, serie y película», se hacen con todo aquello que rodea una saga que engancha.

Tanto es así que hasta los «influencers y youtubers» se suben al carro de la escritura literaria. Consiguen posicionarse en los «tops 50, 25 o 10», trasladado su contenido al formato más clásico. Un hecho que ha sido duramente criticado pero que desde Peter Books aplauden, siempre y cuando «detrás haya un equipo de profesionales». Este nuevo género está «creando un hábito de lectura, pero estos perfiles no van a competir al nivel de la poesía, de la literatura o la novela histórica. No está en igualdad de condiciones. Al igual que tampoco lo está un título técnico».

«Si cuando se emitía el Príncipe de Bel Air Will Smith hubiese sacado un libro, lo hubiésemos comprado». Cuando hay perfiles que tienen acceso a una gran masa de consumidores y crean un producto, «se enriquece a ese público objetivo», siendo capaces de conseguir las ventas y posicionar su creación en muy poco tiempo.

El éxito, en estos casos, está ligado a un nombre y muchas editoriales se frotan las manos cuando alguien con millones de seguidores en las redes sociales está dispuesto a publicar un libro. Este fenómeno acaba siendo contraproducente para los autores «desconocidos», creadores noveles que carecen de una masa. «Quizá se haya creado el mejor libro del año pero como no tiene acceso al mercado, al final se pierde entre la gran maraña» lamenta el director de márketing.

Papel, libros electrónicos y audiolibros

La diversidad ha incidido en el mundo literario. Al papel le han salido competidores, o eso creíamos. Los libros electrónicos y audiolibros «ofrecen el mismo contenido pero en distintos formatos». Los tiempos dedicados, el lugar escogido e, incluso a veces, el público objetivo varía. Aquellos que se decantan por la forma tradicional, dedican entre 45 minutos o una hora a la lectura, y consume de media unos 10 y 11 libros al año. Ante estos datos, el libro electrónico es leído en «normalmente» en trayectos cortos, destinado unos 10 minutos a leer y terminando un título más a final de año que quienes optan por el papel.

Bien es cierto que los «ebooks» suelen situarse en el 6 o 7% de las ventas en las editoriales. Mientras que el audiolibro, pese a no estar aún muy arraigado en España, en Estados Unidos es consumido por personas que no están acostumbradas a leer, sobre todo, camioneros o amas de casa. Un modo de «consumir cultura y desarrollar la capacidad crítica, tan necesaria últimamente».