David en una foto cedida por la Comisaría de la Policía Nacional de Málaga - ABC
POLICÍA

Policía que detuvo a los secuestradores suecos en Málaga: «Uno de los criminales me felicitó por detenerlo»

David es el policía fuera de servicio de Málaga que estaba tomando un café cuando vio a dos peligrosos secuestradores suecos y los detuvo

MálagaActualizado:

La diligencia de David como agente del Cuerpo Nacional de Policía se la reconocieron hasta los dos peligrosos criminales que detuvo el pasado domingo en Málaga. «Uno de ellos me felicitó por mi trabajo en el calabozo», asegura. Se encontraba fuera de servicio y estaba tomando un café cuando vio pasar a dos personas, cuya descripción le sonaba de las ordenes europeas de detención y entrega remitidas a la Comisaría de Málaga hacía unas semanas. En ellas se buscaba a dos hermanos suecos de origen ugandés de 35 y 37 años de edad por haber secuestrado y torturado a una persona en Suecia. David trabaja en la Policía Judicial, que es la unidad que se encarga, entre otros cometidos, de detener a los fugitivos que se refugian en la Costa del Sol.

El aplomo y la experiencia en esta unidad fue lo que hizo que saltaran las alarmas cuando estaba en una de las cafeterías del centro comercial Vialia, en la estación de AVE María Zambrano. «Me llamó la atención el más delgado, que es boxeador olímpico. Me había quedado con su cara en los documentos recibidos. Luego me mosqueó que su acompañante corpulento coincidía con la descripción del otro hermano, pero no le veía la cicatriz en la cara, que era lo más característico», afirma el policía, que decidió seguirlos por la galería y los vio cómo entraban en uno de los establecimientos del centro comercial.

Antes de ir a por ellos, buscó apoyo para disminuir riesgos ante dos personas que podían ir armadas. Se comunicó con el 091 para que las patrullas de Seguridad Ciudadana fueran de refuerzo y luego llamó a la seguridad privada del centro comercial, que contaba con tres agentes en ese momento. David ya sabía que no iba a ir a la comida que tenía con su familia. «Habíamos quedado, los primos y todo, para ir ese día a comernos unas sardinas, pero al final no pude ir», explica este agente, que recuerda como dijo a los suyos que le había surgido un tema de trabajo por el que no podía asistir al almuerzo.

«Habíamos quedado, los primos y todo, para ir ese día a comernos unas sardinas, pero al final no pude ir»

Mientras esperaba para ir a esa comida, es cuando vio a los suecos y pidió apoyo para detenerlos. Su principal ayuda fueron dos guardias de la seguridad privada, que «se portaron como héroes». «Les expliqué que iba a identificar a dos personas que coincidían con la descripción de dos criminales muy peligrosos, violentos y que podían ir armados», afirma David, quien asegura que avisó a los guardias de seguridad para que «tomaran precauciones» porque podían reaccionar con violencia.

Y es que no era para menos, a los detenidos se les achaca un atroz secuestro en febrero de este año en Suecia. Durante tres días habrían tenido retenida a una víctima. La habrían herido con una máquina perforadora para causarle graves lesiones con el objetivo, según las autoridades, de obtener sus claves bancarias y operar con las mismas. Cuentan con diversos antecedentes en Suecia, pero la Policía Nacional asegura que no tienen nada achacable en España. Ambos pertenecieron a una banda de moteros de Goteborg y habrían huido a España por la presión policial sobre ellos en su país. En el momento de ser interceptados trataban de salir de la Costa del Sol.

El agente destaca que son «criminales profesionales». Al ver a David y a dos guardias de seguridad en el establecimiento, los suecos sospecharon que algo no iba bien e intentaron dividirse para huir del lugar. «Me fui a por uno de ellos y le vi la cicatriz, se había dejado barba para disimularla. Me puse nervioso, pero mi trabajo era detenerlo», explica el agente, que decidió actuar ante el riesgo de fuga. Los dos efectivos de seguridad privada que le acompañaban cogieron al otro, luego llegó un tercer guardia que estaba en la sala de cámaras y después los refuerzos de la Policía Nacional movilizados por el 091.

«Los encañoné por seguridad, como medida disuasoria para que no trataran escapar, y se le pusieron los grilletes»

El domingo sobre las 14.00 horas, David les mostró el arma personal que llevaba encima y les dijo que era policía, antes de identificarlos. El control de identidad de los dos sospechosos fue positivo. Eran los dos delincuentes buscados en Suecia por aquel secuestro y definidos como «peligrosos» y «muy violentos» en la documentación recibida en la Comisaría de Málaga.

Había que tomar precauciones, puesto que el lugar estaba lleno de turistas y usuarios del centro comercial. El agente afirma que, en este tipo de situaciones y ante este tipo de experimentados delincuentes, no se les podía dar ni la más mínima vía de escape, puesto que todo se podría complicar. «Los encañoné por seguridad, como medida disuasoria para que no trataran escapar, y se le pusieron los grilletes», afirma el agente, que explica que cuando llegaron sus compañeros de Seguridad Ciudadana se les leyeron sus derechos y se les detuvo. Finalmente, los dos criminales fueron trasladados a la Comisaría Provincial de Málaga, donde uno de ellos le dijo «good job» –buen trabajo– a David cuando lo reconoció.