Agnese Klavina, en una sala de fiesta de Marbella
Agnese Klavina, en una sala de fiesta de Marbella - ABC
Sucesos

Recaudan fondos para desentrañar la desaparición de la mujer letona que se evaporó en Marbella

Agnese Klavina desapareció el 6 de septiembre de 2014 al salir de una discoteca de Puerto Banús. Se va a procesar a dos británicos por su presunto secuestro, mientras la joven sigue en paradero desconocido

MarbellaActualizado:

Una cámara de seguridad de la discoteca Aqua Mist de Puerto Banús en Marbella grabó a Agnese Klavina subiéndose a un Mercedes S63 AMG en compañía de los británicos Westley Capper e Ian Porter el 6 de septiembre de 2014. Según la fiscal, que pide 12 años de cárcel para ambos por secuestro, era «patente, al más simple de los observadores, que estaba siendo conducida contra su voluntad». Es la última vez que se vio a esta letona, que llevaba sólo 6 meses viviendo en la ciudad.

Su paradero es un misterio, pero el 18 de marzo se juzga su desaparición. Para ello, la familia ha abierto una recaudación de fondos. Necesitan 5.000 libras (5.700 euros) para su representación legal. La defensa por su parte mantiene que no hay pruebas para ir a juicio.

Agnese, originaria de Riga, vivió en Londres durante cinco años, pero decidió irse de vacaciones a Marbella. Allí encontró un trabajo en la recepción del prestigioso Ocean Club. Una noche, antes de acabar el verano, salió de fiesta con unos amigos y fue la última vez que se la vio con vida. Una de sus amistades, que la acompañaba aquella noche, aseguró que en el momento en el que se marchaba del club nocturno vio a la joven charlando con una desconocida.

Se quedó sola con aquella acompañante y lo siguiente que se sabe son las imágenes de seguridad del aparcamiento de este local de fiesta. El vídeo que apunta a los dos británicos fue inicialmente fue borrado, pero se recuperó. Según la Fiscalía en su escrito de acusación, Klavina tenía «movimientos dubitativos» y «cierto grado de resistencia activa» en aquellas imágenes.

Cuatro años sin rastro

Para el Ministerio Público los dos acusados pidieron a Agnese que los acompañara a su domicilio en la urbanización El Madroñal de Marbella, pero ella se negó. Entonces, aprovechando que la joven estaba bajo la influencia del alcohol, pese a que hacía «aspavientos» y mostraba su «no consentimiento» a ir, fue introducida en el citado automóvil. Ese momento es la última imagen que hay de ella desde hace más cuatro años. Nada se sabe, ni siquiera si está viva o muerta.

Los dos británicos siempre han mantenido su inocencia. Capper defendió ante la Policía Nacional que, durante el trayecto en el coche, consumieron cocaína y que la chica les pidió que pararan el vehículo para apearse. Según esta versión, la dejaron en una rotonda de la carretera de Ronda, aunque más tarde, cambiaron la ubicación por una zona sin acerado ni iluminación.

La acusación asegura que es «inverosímil» que quisiera bajarse a dos kilómetros de su casa, en una oscura cuneta, vestida de fiesta y bajo los efectos del alcohol u otras sustancias. La defensa se quejó ante la tasación fiscal de que no entiende por qué no se investiga si a la letona le pudo pasar algo después de ser abandonada en aquella carretera.

¿Está muerta?

Una de la hipótesis, apuntada por la prensa británica, es que la chica fuera matada y arrojada al mar desde un yate propiedad de la familia de Capper. La teoría surge de una prueba propuesta por la acusación. Es la grabación de las cámaras de seguridad del puerto de La Duquesa en Manilva. Se ve a Capper junto a dos personas, una de ellas con una gran maleta.

Zarparon aquel día rumbo a Ibiza, aunque una avería en los motores les obligó a atracar en Cartagena, donde se intervino el barco. En ese trayecto, según la prensa británica, podrían haberse deshecho del cuerpo. Pero no hay pruebas que confirmen estos términos, sino que más bien los refutarían.

En contra de este supuesto está que los restos biológicos hallados en el barco no se corresponden con los de Agnese Klavina. Al cotejar el pelo y las muestras recabadas en el yate con el cabello rubio encontrado en el Mercedes, con el perfil genético de la hermana y la madre de la desaparecida –desplazadas a Marbella tras conocerse su ausencia– y con la muestra del peine y el cepillo de dientes de Agnese, los resultados fueron negativos. Por lo que no hay evidencia de que la chica subiera a ese barco, ni viva ni muerta. Aumentando más el misterio sobre su desaparición.