Ángel García Vidal, uno de los principales rostros del operativo de rescate de Julen
Ángel García Vidal, uno de los principales rostros del operativo de rescate de Julen - Reuters

Rescate de JulenEl «ángel» que movió la montaña por Julen

Así es Ángel García Vidal, el ingeniero jefe del operativo de rescate del niño malagueño que cayó al pozo en Totalán

MálagaActualizado:

Ha sido el rostro sereno que ha informado al minuto de todos los pormenores de la titánica labor de rescate de Julen Roselló. «Es como si fuera nuestro hijo», afirmó, y como si el niño malagueño fuera suyo se empeñó en sacarlo del pozo.

El ingeniero malagueño Ángel García Vidal ha coordinado al equipo que se ha encargado de mover la montaña de Totalán que engulló al pequeño aquel fatídico domingo 13 de enero. El líder de una brigada que en la madrugada del sábado terminaba un trabajo que pese a culminar bien —sus cálculos fueron los correctos— supo a tremenda amargura al conocer que el niño había sido encontrado sin vida.

«Cuando contactaron con él tras lo ocurrido en el Cerro de la Tortuga no lo dudó: se puso al frente de la manifestación y mandó un mensaje a los compañeros para que se apuntaran a ayudar todos los que pudieran». Un compañero de García Vidal, al que no le sorprende nada su iniciativa, resume para ABC cómo fueron los primeros momentos tras la llamada de auxilio, a la que rápido se apuntaron varios de sus colegas.

Y no le causa sorpresa porque lo conoce desde hace años. Además de recordar sus profundas convicciones religiosas, «tiene un corazón que no le cabe en el pecho; y es un grandísimo profesional», define.

De ahí que el faraónico plan que diseñó, y pese a los innumerables contratiempos que se fue encontrando, fuese todo un éxito, incluso teniendo en cuenta lo fatídico del resultado. En tiempo récord, se ha logrado hacer una obra de ingeniería civil que en condiciones normales llevaría meses hacer y que, sobre todo, ha tenido como resultado el hallazgo del cadáver de Julen en el punto que se señaló desde el principio.

García Vidal es hombre de fe y lo demuestra cada Semana Santa. Hermano de la cofradía de la Pollinica por herencia paterna (su progenitor fue un histórico de la hermandad del Domingo de Ramos), porta el trono de Estudiantes, de la que también forma parte, desde hace 25 años. Aquí también mueve toneladas, aunque el sendero esté mejor marcado y el final sea dichoso.

Rostro del operativo

«Cuando tienes ante ti una obra de semejantes proporciones, lo normal es que hagas un proyecto, que partas de unos estudios previos; aquí no había tiempo para todo eso, pero Ángel ha tirado para adelante y lo ha hecho bien», destaca esta misma fuente.

No sólo eso. Durante las dos semanas de la operación rescate García Vidal ha sido uno de los rostros principales del operativo. El profesional que con los zapatos llenos de barro y enorme capacidad didáctica bajaba dos veces cada día de la boca del pozo para explicar a los periodistas los avances —y los retrasos— que iban teniendo lugar en la agónica búsqueda del pequeño.

El técnico que ha conseguido que España entera supiera de minerales y se enterara del tiempo necesario para encamisar un pozo. Una habilidad, la pedagógica, que le acompaña también en su vida profesional, según otro de sus compañeros consultados. «Todo lo explica a las mil maravillas, te sueles quedar fascinado escuchando sus disertaciones, además de que escribe muy buenos artículos de lo nuestro», relata.

García Vidal, delegado en Málaga del Colegio Andaluz de Ingenieros de Caminos, cursó la carrera en la Universidad Politécnica de Madrid y fue asesor técnico de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento dela capital durante siete años, en los que ayudó a coordinar su Plan de Ordenación Urbana. Luego pasó a OHL y después a Salvador Rus Construcciones, antes de volver a su Málaga natal.

En su ciudad fundó Avanza Ingeniería, una consultora con la que sobre todo ha levantado proyectos locales, singularmente colaborando con Ayuntamientos de la zona, pero con la que también ha trabajado en el extranjero, llegando a plantar una pica en India.

Ahora, después de dos semanas dirigiendo a un equipo de 26 especialistas para tratar de que obrara el milagro, toca regresar a esos planos. Con la satisfacción del deber cumplido, pero pensando, seguro, que el premio a ese esfuerzo titánico realizado en tiempo récord hubiera sido encontrar vivo a Julen. Al «hijo de todos».