Vecinos de Totalán pendientes del telediario tras el fallecimiento del pequeño Julen
Vecinos de Totalán pendientes del telediario tras el fallecimiento del pequeño Julen - J. Mérida
Rescate de Julen

Vecinos de Totalán, sobre el rescate de Julen: «Es imposible olvidar lo que ha pasado»

El pueblo donde el pequeño cayó al pozo guarda tres días de luto por la pérdida

MálagaActualizado:

A escasos 15 kilómetros de la barriada marinera de El Palo está Totalán, pueblo de la serranía de la Axarquía donde el pequeño Julen cayó al pozo el pasado 13 de enero. Allí el silencio fue sepulcral desde que se conoció la noticia. Apenas quedaban máquinas, profesionales implicados en el rescate, ni medios de comunicación nacionales e internacionales a la hora del almuerzo. La localidad jamás volverá a ser lo que fue. «Es imposible olvidar lo que ha pasado, ni con el tiempo esto se borrará de la memoria» se lamentó una de las pocas señoras que estaba en las calles del pueblo.

En los pasajes peatonales solo se oían los informativos contando la última hora. Los vecinos descansaban en sus casas tras trece días de insomnio y mucho trabajo. Totalán se ha volcado con el rescate del pequeño Julen, «nadie en el pueblo se ha quedado parado. Cada uno ha aportado lo que ha podido; comida, agua, dinero o abriendo las puertas de sus casas».

Totalán llora en sus casas
Totalán llora en sus casas - J. Mérida

Los platos de comida que preparaban la asociación de mujeres de Totalán también han sido fundamentales para recargar las pilas y calentar las manos cuando caía la noche. «Estoy orgullosa de mi pueblo, de mi gente, de cómo se han volcado con la familia y los profesionales. Esto tampoco podemos olvidarlo».

Apenas habían pasado unas horas desde que se conoció el trágico desenlace del rescate, pero un grupo de vecinos se reunía en el bar para «intentar distraerse un poco, aunque todo está muy reciente». Arranca el informativo, todos callan y se vuelven a la televisión. Su pueblo vuelve a acaparar todas las noticias. Las reacciones y la reconstrucción de los hechos hace que se les cambie la cara, que estén cabizbajos, que las lágrimas broten en los ojos del camarero que aguarda tras la barra. Se miran, y de nuevo dirigen la visión al televisor. No hay nada que decir sobre lo que han vivido en sus propias carnes durante los días que ha durado el rescate.

Totalán no olvidará jamás a Julen, ni a los mineros, ni la solidaridad del pueblo. «Era lo que teníamos que hacer, lo que estaba en nuestra mano. Hemos sentido que el chiquillo era nuestro, hemos querido tratar a la familia como si fuese parte de la nuestra», intentando que la angustia de sus padres fuese algo más amena, más cómoda.

Las banderas ondean a media asta. Tres días de luto por la pérdida del pequeño, tres días en los que Totalán llora por no haber podido ver la sonrisa de Julen. Un riguroso luto que la localidad malagueña cumplirá para recordar al chiquillo que cayó al pozo.

El milagro no se produjo, Julen ya descansa en paz; pero la labor de Totalán, de los mineros, de los guardias civiles, de los voluntarios, de los psicólogos, de todas las personas que han intervenido han hecho que toda una nación se una por el pequeño y sienta orgullo de su país.