La presidenta de la Junta, Susana Díaz, en un acto del PSOE en Torreperogil el pasado fin de semana EFE/José Manuel Pedrosa
Elecciones autonómicas

El adelanto electoral en Andalucía está cada día más cerca

Susana Díaz podría llamar a las urnas a finales de noviembre tras romper con Ciudadanos en septiembre por no llegar a un acuerdo en los presupuestos

SevillaActualizado:

En las últimas semanas se ha demostrado que la situación política puede cambiar en un segundo sin que nadie lo haya previsto. El Gobierno andaluz trabajaba con la hipótesis de agotar la Legislatura y convocar a los andaluces a las elecciones en el mes de marzo de 2019, cuando corresponde, cuatro años después de las de 2015. Pero la moción de censura de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy lo ha vuelto todo del revés.

Y, ahora, el adelanto electoral en Andalucía está cada día más cerca. Aunque nadie lo dice públicamente, el Gobierno andaluz ya ha empezado a construir el relato necesario para llamar a las urnas antes de tiempo. De hecho, la palabra «estabilidad» ya ha desaparecido de los discursos públicos y las agrupaciones locales del partido están ya trabajando con las pilas puestas pensando en la cercana campaña electoral.

Voces autorizadas del PSOE tienen muy claro que ahora se dan todas las circunstancias favorables. El Gobierno de Pedro Sánchez está en un momento dulce —así lo dicen claramente las encuestas— y ha despertado ilusión entre los ciudadanos, lo que no sucedía desde hace tiempo en política y, desde luego, no le ocurría al PSOE. A esto se suma la gravísima crisis en la que está PP, además de la delicada situación de Ciudadanos que, por el momento, parece que se ha quedado sin capacidad de reacción.

En Andalucía hay, además, otro factor determinante. La confluencia de Podemos e IU está reuniendo más adeptos de los que los socialistas —y otros partidos políticos— esperaban a priori. El tándem Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez está logrando atraer a muchos sectores que no se habían acercado ni a IU ni a Podemos. Un movimiento estratégico que, además, distancia cada día más a la lideresa morada andaluza de Pablo Iglesias, cuyo prestigio está en franco declive sobre todo después del escándalo del chalé. Mientras más tiempo tengan para organizarse, peor para los intereses electorales del PSOE.

La gestión

Otro factor decisivo para que Susana Díaz tome la decisión de disolver el Parlamento andaluz —es la única persona que tiene la capacidad legal para hacerlo— son los problemas de gestión en Andalucía. Los recortes de la crisis están pasando factura en los servicios que son esenciales para los ciudadanos y que son, además, el centro del discurso político del PSOE andaluz: Educación, Sanidad y Dependencia.

Los profesionales sanitarios están dispuestos a denunciar todas las carencias que sufren y que ya ha llevado a las calles de todas las ciudades andaluzas importantes manifestaciones. Lo malo de estas movilizaciones, con Spiriman en franca decadencia, es que están llenas de votantes socialistas. Así, además, lo han constatado quienes están recabando información sobre el apoyo social que tienen las mareas blancas.

El grave fracaso de la Renta Mínima de Inserción es otra china en el zapato de Susana Díaz quien a este escenario no tiene más que unir sus difíciles relaciones con Pedro Sánchez.

Pero la presidenta sabe muy bien que necesita un argumento para convocar antes de tiempo en lo que los socialistas y miembros del Gobierno andaluz llaman ya «adelanto técnico» puesto que sería cuestión de meses.

Así, empezará a negociar el Presupuesto 2019 con Ciudadanos en septiembre y, ante las duras exigencias de la formación naranja —a la que también le interesa distanciarse de sus socios en los últimos tres años— centradas sobre todo en la reducción de impuestos, se romperá el acuerdo y se pedirá «que hablen los andaluces». Eso supondría una disolución del Parlamento a finales de septiembre y una convocatoria electoral para noviembre. ¿El domingo 25? es bastante posible.