Niños de Primaria en un debate organizado por la Fundación Cánovas de Málaga
Niños de Primaria en un debate organizado por la Fundación Cánovas de Málaga - ABC
Educación

Los alumnos andaluces de toda Primaria cursarán media hora de oratoria y debate

La Junta introduce a partir de septiembre esta enseñanza en el curriculo educativo dentro de la asignatura de Lengua

MálagaActualizado:

Imagíneselo. ¿Será posible cambiar el gruñido con el que su hijo se niega a hacer los deberes por una disertación en torno a los beneficios de la holganza en las horas no lectivas? ¿Le convencería, de ser así? Quizás no del todo, pero lo que es seguro es que el futuro de los chavales será mucho mejor si manejan ciertas herramientas básicas, habilidades a las que hasta ahora el sistema educativo no ha prestado demasiada atención.

La oratoria, entendida como el arte de hablar con elocuencia, es una de ellas. El nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía así lo ha entendido y entre los numerosos cambios que ya ha dispuesto para el currículo que se seguirá en el curso que empezará en septiembre está la inclusión de media hora semanal dedicada tanto al debate como a la oratoria dentro de las clases de Lengua. En todos los niveles de Primaria. De primero a sexto.

Se trata de un comienzo, una espita, pero que tiene su importancia. «Vivimos en un mundo global lleno de desafíos y tenemos que preparar a nuestros niños y jóvenes para que se enfrenten a ellos. Por ello hemos querido implantar en nuestras instrucciones destrezas clave en el siglo XXI, como la oratoria desde la Educación Primaria», asevera en declaraciones a ABC el consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda.

En realidad, ya hay colegios en la comunidad que han introducido en sus aulas la enseñanza de las habilidades necesarias para poder defender un tema hablando en público. Algunos participan en torneos nacionales de debate.

Pero en general las experiencias se dan como actividad extraescolar y especialmente en niveles superiores (Secundaria o Bachillerato). Con la nueva normativa que introduce la Junta de Andalucía lo que se persigue es universalizar este adiestramiento. Y desde la más temprana edad. De tal modo que no quede al albur de la dirección del centro o de la voluntad e iniciativa de los docentes que a los alumnos se les enseñe cómo hablar en público.

En Secundaria, el siguiente curso

Así lo defiende otro de los impulsores de la norma, el portavoz de Educación del grupo popular en el Parlamento andaluz, Miguel Ángel Ruiz. El diputado malagueño sabe de lo que habla. Pues es el secretario general y «alma mater» de la Cánovas Fundación, entidad privada sin ánimo de lucro dedicada a la formación de jóvenes talentos en liderazgo, oratoria, debate y trabajo en equipo. Una auténtica cantera de oradores cuyos alumnos ya han ganado torneos mundiales.

«Hasta ahora, la enseñanza de la oratoria dependía de la vocación de los profesores; eran casos aislados no apoyados por la Administración. Y esto es lo que cambia en este momento», defiende Ruiz, que avanza que para el curso 2020-2021 la iniciativa tendrá que entrar necesariamente en la Secundaria. «No podemos pararnos ni un momento porque los alumnos de España van muy por detrás en este tipo de habilidades», manifiesta. Una circunstancia que efectivamente nos saca los colores cada vez que se publican informes educativos como el PISA.

¿Qué van a ganar los alumnos andaluces con la introducción de la oratoria en sus clases, aunque sea un rato semanal? «El debate y la oratoria proporcionan a nuestros niños más confianza, pensamiento crítico, habilidades de liderazgo y una base humanista imprescindible en una educación de calidad», analiza Imbroda.

Apelando a su experiencia de años con alumnos en este tipo de lides, Miguel Ángel Ruiz destaca cómo estos superan miedos y vergüenzas, aprenden a trabajar en equipo, a investigar sobre un tema, y, muy importante, a escuchar y respetar lo que dice el de enfrente, poniéndose en su lugar».

La medida ha sido en general saludada con satisfacción desde todos los ámbitos implicados. En primer lugar, el político. La proposición no de ley que presentó el grupo popular pidiendo que se fomente entre el alumnado andaluz la participación en torneos y actividades de debate fue aprobada por unanimidad el pasado 24 de julio.

Sin embargo, esta iniciativa parlamentaria tenía una segunda parte que es precisamente la que más inquieta este verano a los responsables de los colegios andaluces. En ella se instaba a la Consejería de Educación a dotar al profesorado de la formación necesaria para incorporar esta metodología a su práctica docente. Y claro, apenas ha habido tiempo.

Así lo atestigua Francisco Luis Martínez, presidente de Educación y Gestión en Málaga. «Nos preocupa que nos coja sin la preparación suficiente; en general los docentes están bien preparados pero el profesorado debería tener unas horas de formación», afirma a ABC.

Martínez, eso sí, aplaude sin ambages la idea. «Estamos ante una herramienta, un instrumento fundamental especialmente importante para fomentar los valores democráticos», defiende, además de solicitar a la Junta que no tarde en hacer que la enseñanza del debate y la oratoria «tome cuerpo» en todos los niveles educativos.

Bajando el balón al suelo, concretamente a pie de pupitre, los docentes también saludan encantados con la decisión de los nuevos responsables de la Consejería. Paloma Rein, profesora de tercer y cuarto curso de Primaria en el colegio Los Olivos de Málaga, considera «fundamental para las relaciones humanas» la enseñanza de estas destrezas.

No le pillará de nuevas. Rein lleva ya años haciendo que sus alumnos «impartan» una conferencia sobre un tema que les atraiga ante sus compañeros. «Investigan y aprenden a hablar en público, corrigiendo desde su postura corporal hasta el léxico que utilizan, que debe ser comprensible por todos».

Pero esto, considera, es «un paso más», y se muestra especialmente de acuerdo con la introducción del debate en las aulas. «Abre mucho la mente saber expresar tus opiniones de forma dialogante y atender a los puntos de vista del contrario», afirma. Sin miedo desde el principio: dividirá la clase en dos bandos para tratar sobre un tema y les pedirá que defiendan una postura a favor, en contra y luego se cambien. «Todos van a ganar mucho con esta medida», sostiene.