Una de las salas de la Gruta de las Maravillas, en Aracena
Una de las salas de la Gruta de las Maravillas, en Aracena - ABC
DECALLE

Andalucía, érase una vez un decorado de película

Un recorrido por algunas de las localizaciones de las provincias andaluzas utilizadas por la gran pantalla

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Érase una vez una región que se transformó en decorado. En Sevilla, Huelva o Cádiz, Andalucía, en definitiva, unos adoquines viajaron hasta Hollywood para triunfar en la gran pantalla. Después lo hizo la sierra, las fuentes y los ventanales de una serie de localizaciones que sirvieron como escenario para grandes producciones nacionales y extranjeras. Resulta que Andalucía, como señaló el productor Juan Lebrón en una de sus colecciones documentales, es de cine. Y en sus provincias conviven películas de jedis y vaqueros, comedias fáciles pero entretenidas, thrillers y grandes clásicos que encontraron aquí su contexto perfecto. Por eso, quitamos las coberturas del atrezzo para descubrir al desnudo los lugares en los que se grabaron algunas de las escenas más reconocidas del séptimo arte.

Lawrence de Arabia, interpretado por Peter O’Toole, sube unas escaleras plagadas de arcos y azulejos. Desde arriba, las ventanas de esta Plaza de España no se asoman hacia el casco histórico de la ciudad, sino hacia unas palmeras que simulan el paisaje africano. La película del desierto infinito y los contrapicados fatigosos, que en el 67 se hizo con siete premios Oscar, buscó en la arquitectura de Aníbal González algo similar al cuartel general inglés de El Cairo que necesitaba en su trama. La segunda entrega de «Star Wars», donde una nave aterriza en el planeta Naboo rodeada de habitantes estelares que en realidad son figurantes sevillanos, y el disparate de «El Dictador» también rodaron algunas de sus partes en este emblemático monumento.

La Plaza de España de Aníbal González
La Plaza de España de Aníbal González - Raúl Doblado

Sevilla, además, aparece en un cine urbano que evita el exceso de atributos que la harían radicalmente reconocible. Por eso, en sus calles los personajes de «Grupo 7», «El autor», «Animales sin Collar» o la desubicada «Noche y día», protagonizada por Tom Cruise, han recorrido la ciudad de palmo a palmo mostrando parte de sus carencias y encantos. Al igual que las hilarantes «Ocho apellidos vascos», «El mundo es suyo» y «El mundo es nuestro». Así La Maestranza, el Puente de Triana o la Plaza del Pumarejo han quedado retratadas para la posteridad.

«La isla mínima», por su parte, encontró en las marismas de arroz de Isla Mayor, La Puebla y Coria del Río, entre otros pueblos de la zona, una peculiar atmósfera que define la estética del filme. Caños de agua dulce, planos aéreos de arterias pantanosas y extensos carriles de polvo quedan en la retina del espectador.

Hollywood tuvo que bajar hasta las profundidades de la Tierra para descubrir la Gruta de las Maravillas, en Aracena. El largometraje inspirado en la novela de Julio Verne, dirigido por Henry Levin en el año 59, recreó los estrechos pasadizos de un mundo subterráneo y ficticio en el que los actores se toparon con 2100 metros de pozos, estalactitas y cavidades que llaman en silencio a la fantasía. Más tarde, «Tarzán en las Minas del Rey Salomón», «Blancaflor, la hija del diablo» y «Yerma», de Pilar Távora, utilizaron el mismo espacio.

Córdoba también se ha asomado a la ficción con la riqueza de su patrimonio y la variedad de sus paisajes. «El reino de los cielos» y «Hable con ella» se rodaron aquí. Sin embargo, una película en la que el escenario se convirtió en un elemento trascendental en la historia es «Entrelobos», que narra el caso extraordinario de un niño que fue criado en solitario junto a estas criaturas en la década de los 50. El director Gerardo Olivares usó el Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro, donde se crió el pequeño en la vida real, para acercarse al alma de la trama. En el término de Azuel, desde entonces, se organizan rutas por algunas localizaciones concretas, como el Oreganal, donde se unen varios arroyos entre montañas tupidas.

Halle Berry en La Caleta en la película «007. Muere otro día»
Halle Berry en La Caleta en la película «007. Muere otro día» - La Voz de Cádiz

Los parecidos razonables entre Cádiz y La Habana han hecho que el baluarte andaluz haga de malecón cubano en alguna ocasión. Por eso, cuando la actriz Halle Berry sale del agua bajo la atenta mirada de Pierce Brosnan en «007. Muere otro día», el Castillo de Santa Catalina aparece al fondo. Estamos, por supuesto, en el antiguo balneario de la playa de La Caleta. La estampa que inspiró al músico Albéniz y a algunos de los versos más destacados de José María Pemán, Paco Alba y Carlos Cano agrandó de esta forma su fama internacional.

Y en Málaga, frente al mar Mediterráneo, termina una ruta donde se mezcla realidad y fábula. O, mejor dicho, imaginación. Podríamos mencionar «El camino de los ingleses» o «El Puente de San Luis Rey», pero es «Los hombres que no amaban a las mujeres», la primera entrega de la saga sueca «Millennium», la encargada de echar el telón. En el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, se desarrolla la escena final. Todo se resuelve y parece cierta la premisa con la que arrancamos: Andalucía es de cine.