Dos paños de cocina
Dos paños de cocina - ABC

AndalucíaDe un paño de cocina a una bolsa del pan con volantes: las donaciones más curiosas que recibe la Junta

La administración andaluza no solo recibe grandes regalos como los 40 millones de euros de Amancio Ortega sino que hay particulares que regalan enseres personales

SevillaActualizado:

La Junta de Andalucía tiene guardados dos paños de cocina, una bolsa del pan con un volante rosa y un álbum de 240 cromos de «Dumbo, el elefantito volador». Los atesora con celo porque, a efectos legales, esos paños de cocina, esa bolsa para el pan y la colección de estampitas tienen la misma protección legal que el tesoro del Carambolo. Lo dice la ley. Estos variopintos objetos son donaciones de una vecina -doña María Teresa Martínez- que van a ir a parar al Museo de Artes y Costumbres de Sevilla.

Su aportación, explican desde la Junta, vendrá a «completar las colecciones relacionadas con las clases medias y trabajadoras de carácter urbano» en dicho museo. Este lote de objetos que la señora Martínez ha donado a la Junta -y a todos los andaluces- son «representativos de las familias españolas de la primera mitad del siglo XX». Porque, ¿en qué casa andaluza no hay unos paños o una bolsa del pan? ¿Quién no ha coleccionado estampitas?

En la lista de esta donación están los trapos, la bolsa, las estampitas, diez postales de las Grutas de las Maravillas, el libro de recetas «¿Quiere usted comer bien?», dos hueveras de loza, 61 almanaques de propaganda, dos reglas de madera, un bote de talco Ausonia...

Según el director del Museo de Artes y Costumbres, Rafael Martínez, este tipo de donaciones no son una rareza. Sí que reconoce que quizás, tiene poco sentido el que los objetos que ellos custodian tengan la misma consideración legal, protección y papeleo que las que exhibe el Museo de Bellas Artes. Porque, explica, para trasladar uno de los paños de la señora Martínez hay que pasar por la misma burocracia que si se tiene que mover un velázquez o el tesoro del Carambolo. «Eso complica mucho las cosas», se queja.

Sobre todo, explica, cuando su sensación es que en su museo son rehenes del objeto. Ellos, indica, no muestran la panera como objeto artístico. Es un medio, no un fin. Gracias a la panera o a las estampitas, son capaces de recomponer cómo era una casa andaluza de la segunda mitad del siglo XX. ¿Es importante un paño? «No es un paño, es la forma de contar cómo ha cambiado la higiene en las cocinas andaluzas en la historia», aclara el director del Museo de Bellas Artes.

Rafael Martínez señala que su institución tiene «muchísimas peticiones» para donar objetos: «Nos llamó hace muy poco una señora que quiere donar una sastrería entera». Lo están analizando, porque, se queja Martínez, el espacio es limitado y los objetos, muchos. Cuando alguien les llama -como la señora de la sastrería-, ellos piden fotos. Así pueden ver qué es exactamente lo que hay. «Eso nos sirve para descartar más que para aceptar», indica. Pasado este trámite, suelen ir a casa del donante y valoran los objetos. Si merecen la pena se firma un convenio y pasan a ser propiedad de la Junta. Pasan de vulgar trapo a «objetos del museo».

Dos botes de perfume
Dos botes de perfume - ABC

Pero la Junta de Andalucía no solo recibe objetos vulgares como donación. También hay regalos millonarios. Es el caso de los 40 millones de euros que el magnate del textil y fundador de Inditex Amancio Ortega regaló al Servicio Andaluz de Salud (SAS) hace dos años. Con ese dinero, que la Junta aceptó gustosamente y que ahora critican desde la dirección de Podemos, la Consejería de Salud y Familias ha podido comprar decenas de máquinas para luchar contra el cáncer con la última tecnología.

Amancio Ortega no es la única persona famosa que ha elegido a la Junta de Andalucía para ejercitar su generosidad. El escritor Antonio Gala, hace ahora cuatro años, decidió donar a través de la fundación que lleva su nombre, un total de 1.231 libros para la red de bibliotecas públicas de la comunidad. Los ejemplares que donó Gala son un repaso a su obra literaria. Se trataba de medio centenar de títulos, entre los que estaban «La pasión turca», «Más allá del jardín» o «Las afueras de Dios» y algunas de sus obras líricas, caso de «El poema de Tobías Desangelado» o «Poemas de Amor».

Antonio Banderas es otro de los grandes mecenas para la Junta. Aunque el actor es muy discreto en sus regalos, la Universidad de Málaga tiene al actor como uno de los principales donantes, sobre todo de becas para estudiantes.

Más allá del mundo de la cultura, hay quien quiere donar parte de su patrimonio a la Junta para dejar constancia de los hechos históricos que se ha vivido. Es el caso del malagueño Francisco Vázquez Sell. O más bien de su viuda, la señora Gloria Núñez de Castro Maldonado, quien decidió regalar al Archivo Histórico de Málaga toda la documentación de su marido que daban fe de lo que él había visto en la Diputación provincial. La Junta lo aceptó.

El altruismo no es solo cosa de famosos. Como la señora Martínez, que dio sus paños de cocina, hay otras personas anónimas que quieren que sus pertenencias acaben a disposición de todos los andaluces a través de una donación a la Junta. Así, Patricia García Pérez regaló hace días «un conjunto de productos cosméticos de las décadas de 1960-1970». El lote, recogen los técnicos de la administración «son de especial interés» para documentar «el canon de belleza y hábitos higiénicos y el desarrollo de la industria cosmética».

Camisa interior donada a la Junta de Andalucía
Camisa interior donada a la Junta de Andalucía - ABC

También hay regalos que superan con creces el valor de un frasco de perfume de los años 70. Como el que hicieron un matrimonio de Jaén a la Junta de Andalucía en 1986: una casa de 209 metros cuadrados libre de cargas e hipotecas para que la administración fundase en ella el Instituto Andaluz de la Reforma Agraria. Se trataba de Antonio Varón y Josefa Garcés, quienes donaron a la Junta una vivienda en la localidad de Baños de la Encina, que la entonces Consejería de Agricultura aceptó con gusto.

Hay hasta quien dona su ropa interior. Aunque sea muy antigua. Es el caso de María Rosa Parets, que regaló a la Junta una camisa interior femenina y un pantalón interior de finales del siglo XIX. Y también hay quien dona posesiones valiosas para el disfrute de los demás y su conservación. Como hizo Milagrosa Amores, quien dejó al Museo de Artes y Costumbres un laúd español, obra de Manuel de Soto, que data del siglo XIX.