Efectivos de la Guardia Civil y Cruz Roja trasladan uno de los cuerpos rescatados en el mar
Efectivos de la Guardia Civil y Cruz Roja trasladan uno de los cuerpos rescatados en el mar - EFE
INMIGRACIÓN

La avalancha de pateras confirma el efecto llamada del caso «Aquarius» en Andalucía

Salvamento Marítimo rescató este viernes a 437 inmigrantes en el Estrecho donde se localizaron cuatro cadávedes

SevillaActualizado:

Ha colapsado. El sistema de acogida de migrantes se encuentra saturado en Andalucía, sin plazas en los polémicos Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Las ONG que trabajan con el Estado y la Junta han dado la voz de alarma de que la situación, a este ritmo, es insostenible. Con un cuestionado sistema de acogida, se requieren cada día más medios para dar respuesta humanitaria a la masiva llegada de pateras a las costas.

Este viernes, mientras el Consejo de Ministros aprobaba extender los derechos sanitarios a los inmigrantes sin documentación en España, llegaban a Andalucía más de cuatrocientas personas a bordo de una teintena de pateras. Los servicios de Salvamento Marítimo tenían desplegados todos sus recursos por toda la costa con siete equipos trabajando desde las cuatro de la mañana ante la avalancha de pateras. Según los cálculos de este servicio en la tarde de ayer se contabilizaban 437 inmigrantes rescatados, que según fuentes policiales podía ser al final de la jornada más de 600.

Puesto en Tarifa

En el puerto de Tarifa, donde se tuvo que habilitar un espacio en el puerto para evitar trasladar a las depe ndencias policiales a los rescatados, como es habitual una vez son atendidos por Cruz Roja. Otro de los puertos que recibió más inmigrantes fue Motril, localidad granadina que hace una semana ya tenía saturado su centro de internamiento.

Fue este viernes una jornada más que intensa en el Estrecho cuyo mar devolvía cuatro cadáveres de inmigrantes que pagaron con su vida el sueño de llegar a la próspera Europa. Es la cara más terrible que esconde el tráfico de personas. Un negocio regentado por mafias que a la vista de los acontecimientos quieren aprovechar el «efecto llamada» que se presume van a desatar las últimas medidas del nuevo Gobierno de España, desde la acogida del barco «Acuarius» que mañana arriva al Puerto de Valencia, a la supresión de las concertinas en la fronteras de Ceuta y Melilla.

El Gobierno de la Junta de Andalucía no es ajeno a esa preocupación por el «efecto llamada». El portavoz del Gobierno andaluz, Juan Carlos Blanco, tras el último Consejo de Gobierno advertía el martes que «no se le puede dar la espalda al sur» con esta problemática y que es necesario una Europa más solidaria, «donde todos los países se comprometan en la acogida de los refugiados». La cita a Europa se acerca más al posicionamiento que en Madrid han tenido PP y Ciudadanos sobre la inmigración a la alegría con la que Pedro Sánchez ha abordado el asunto sin esperar a acuerdos transnacionales en la materia.

La presidenta Susana Díaz centraba el debate asegurando que la Unión Europea «no puede seguir mirando para otro lado ante el drama de los inmigrantes en el Mediterráneo». Díaz ha reclamado esta semana una especial atención a las regiones del sur y, sobre todo, apostar por una política «en origen» que ayude a poner freno a las «mafias» que trafican con seres humanos.

Desde la oposición, el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, en declaraciones a ABC, también opinaba sobre el problema de la inmigración y la decisión de acogida del «Acuarius»: «Permitir que el barco atraque en España me parece una medida humanitaria. El valor de una vida humana está por encima de cualquier cosa. Pero una cosa es el gesto puntual y otro definir la política en materia e inmigración que va a tener el Gobierno de España».

«Me da la sensación –apunta Moreno– de que no tiene hoja de ruta y que funcionará a base de medidas efectistas de sus asesores como si fuera esto un espectáculo de variedades. ¿Qué piensa hacer cuando llegue otro barco? El flujo de inmigrantes debe ser ordenado a la respuesta que seamos capaz de ofrecer. Lo que no me gusta nada es que con un acto humanitario se quiera hacer publicidad y propaganda política y veo la tentación permanente de hacer con las calamidades humanas un uso partidista».

Tanto las administraciones como las organizaciones que atienden la llegada de inmigrantes reclaman un cambio de modelo. Los Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) están al completo en Andalucía y cuestionados, lo que complica la construcción de más centros por el rechazo vecinal. Así ha ocurrido en Motril, donde ya existe un CIE, totalmente abarrotado, y estaba prevista la transformación de un cuartel para su uso como centro de internamiento, algo a lo que se han opuesto los motrileños en las calles y el propio Ayuntamiento. A cambio, el Consistorio habilitó la pasada semana un pabellón del puerto deportivo para que Cruz Roja atendiera a las personas que desde entonces han llegado en patera.