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Perfil del presunto asesino

Bernardo Montoya, más de 20 años en la cárcel

El detenido por la muerte de Laura Luelmo cumplió casi dos décadas de prisión por el asesinato de una anciana

Bernardo Montoya, detenido por la muerte de Laura Luelmo confiesa el crimen

Sevilla /HuelvaActualizado:

Bernardo Montoya, el asesino confeso de Laura Luelmo, era un viejo conocido de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Arrestado en varias ocasiones, ha pasado por la cárcel varias veces. La primera, por un asesinato que cometió también en Huelva en 1995. Cumplió por ello casi 20 años de condena. Por segunda vez, hace dos años, por un robo. En octubre salió de prisión. Dos meses después vuelve a estar detenido.

Montoya, que tiene 50 años, comparte con su hermano —al que señalaron erróneamente como autor de este crimen— no solo que son gemelos, sino que ambos han cumplido penas de prisión por asesinato. En su caso, pagó por su delito hace años. En el de su hermano, está aún en el penal pagando por lo que hizo.

El asesinato que llevó a Montoya a pasar casi dos décadas a la sombra tuvo lugar en los años 90. Entonces se metió en la casa de una anciana —Cecilia— para robar. Ella le sorprendió y se resistió. Él le dio una puñalada en la garganta y huyó, dejándola viva.

Venganza

La mujer consiguió denunciarle ante la Guardia Civil y Montoya fue detenido y puesto en libertad a la espera de juicio. En cuanto pisó la calle, fue a vengarse de la anciana por haberle delatado y remató a Cecilia de una puñalada. Por este asunto, Bernardo ha cumplido casi 20 años de cárcel. Y después cumplió otros dos por robo. Justo en octubre había acabado de cumplir esa pena.

El ahora detenido no se crió en Cortegana —donde cometió el asesinato y vivía de joven— ni en El Campillo —donde ha sido detenido por la muerte de Laura—, aunque estaba radicado allí cuando sucedieron los hechos. Su familia había llegado a Huelva a mediados de los años 80 desde Lloret del Mar (Gerona), donde habían nacido Bernardo y su hermano gemelo. Allí se casaron con dos chicas de una misma familia que se dedicaba al campo, la venta ambulante y la cría de caballos.

Cuando en octubre de este año, Bernardo Montoya salió de la cárcel, en vez de volver a Cortegana, se instaló en una casa que sus padres había comprado en El Campillo. Justo enfrente de donde se mudó Laura Luelmo. La familia, contaba ABC hace 20 años, tenía mala fama en Cortegana. Es una de las razones por la que estos dos hermanos no volvieron al pueblo.

Tan solo, recuerdan algunos, iba a comprar a tabaco al estanco o a echar gasolina a su coche

Muy callado, sin apenas trato con sus vecinos, Bernardo no se hizo mucho de notar en este mes escaso que ha vivido en el pueblo. Tan solo, recuerdan algunos, iba a comprar a tabaco al estanco o a echar gasolina a su coche.

Según los vecinos del pueblo, el ahora detenido no era el único miembro de la familia conocido. El padre, Manuel, también se había hecho un nombre y solía invitar a quienes coincidían con él en los bares de la localidad.

Precisamente ayer se pronunció el progenitor de Montoya. «Que lo pague», resumió.

En declaraciones a Canal Sur, Manuel explicó que vio a su hijo por última vez el miércoles, día en que desapareció Laura, sobre las cuatro de la tarde y que se enteró por la prensa de su detención. También quiso lanzar un mensaje a la familia de la joven muerta, presuntamente, a manos de su hijo:«Les doy mi pésame. Si mi hijo lo ha hecho, que lo pague, porque eso no se puede hacer».

Por otro lado, el padre de Bernardo aseguró que la casa en la que vivía la joven muerta fue suya, pero que la vendió a una profesora, que es la que se la alquiló a la zamorana.

Junto a esa casa, añadió, «tengo otra pequeñita y le dije a mi hijo que ahí la tenía si la quería para cuando saliera de la cárcel». Por su parte, Isabel Montoya, hermana del detenido, se sumó a las palabras de su padre: «Si lo ha hecho, que lo pague», dijo, antes de añadir que «la familia no tiene la culpa de sus actos».