Arqueología
Las cien hectáreas ocultas de la historia de Jerez
El yacimiento de Asta Regia, uno de los más importantes de Europa entre los no excavados, lucha por salir del olvido

La plataforma por Asta Regia lidera un movimiento para poner en valor 100 hectáreas con vestigios del pasado que van desde los tartesios hasta la llegada de los musulmanes. La Universidad de Cádiz está volcada con el proyecto, la propiedad de los terrenos ... está por la labor y sólo falta la implicación institucional.
En los años 40 del siglo pasado, el archivero municipal de Jerez Manuel Esteve dirigía las excavaciones del que sería dado a conocer como el yacimiento de Mesas de Asta. Una superficie que se encuentra a unos 11 kilómetros al norte de Jerez, en un terreno que en ocasiones llega a los 81 metros sobre el nivel del mar. Rodeado de marismas, que en su momento fueron esteros navegables, tiene abundante agua dulce superficial, lo que lo convertía en un lugar privilegiado para los asentamientos de la antigüedad.
En esta zona es donde se encuentra sepultada la ciudad de Asta, a la que los romanos denominaron Hasta Regia. Este yacimiento, según los expertos, se encuentra entre los más interesantes de la Península Ibérica, especialmente cuando se mencionan estudios del Bronce Final y del periodo orientalizante. Al parecer, la urbe allí enterrada habría sido ocupada por diferentes pueblos a lo largo de su historia , entre los que destacan tartesios, turdetanos, romanos e islámicos.
Las investigaciones de Esteve indican que fue un asentamiento fundado por los tartesios para pasar después a ser una ciudad romana de gran importancia en la Bética, hasta que llegan los visigodos y los árabes, describe Javier García. Además era puerto de mar donde los barcos accedían conformando un emporio comercial de primer orden, mientras los esteros y su localización protegían a la ciudad de los asedios.
Hace casi un par de años, los trabajos de la Universidad de Cádiz —realizados con tecnología no invasiva, con un georradar escaneando el suelo en 3D a varios metros de profundidad— daban forma a lo que se podría considerar la primera imagen urbanística de la ciudad, fruto de varios años de campaña y de lectura de numerosos datos sobre un total de 25 hectáreas. Durante su máximo esplendor Asata habría alcanzado las 80 hectáreas, por lo que aún queda trabajo por delante para descubrir qué hay bajo tierra. «Desde hace 80 años no se ha excavado más» , explicaba el presidente de honor de la plataforma, Francisco Núñez.

Desde el año 2000 el yacimiento tiene categoría de Bien de Interés Cultural (BIC) . Los hallazgos en las sucesivas campañas de Manuel Esteve, entre 1942 y 1958, años en los que se excavó menos del 1% de la superficie, han conformado gran parte de los fondos del Museo Arqueológico de Jerez. Algunas de las piezas aparecían con las escorrentías de la loma y se hallaban a simple vista. Ahora, Asta Regia, considerado uno de los yacimientos no excavados más importantes de Europa, está totalmente abandonado, deteriorado y dejado en el olvido.
Por eso mismo se ha creado una plataforma ciudadana por Asta Regia con integrantes como José Antonio Fernández, José Rodríguez, Francisco Núñez, Juan Manuel Caballero y Javier García González , entre otros, que llevan más de tres años trabajando para dar a conocer la situación de este yacimiento de la provincia gaditana.
Anteriormente se crearon foros ciudadanos en apoyo del yacimiento, pero no cuajaron. Mientras tanto la plataforma se crea desde el principio vinculada a la Universidad de Cádiz, de la mano del catedrático Carmelo García Barroso, fallecido reciente.
Tras 80 años, la Junta incluyó por primera vez una pequeña asignación en 2020 para la excavación
Para este yacimiento no ha habido ni programación ni planificación alguna. Desde que en 1942 recibiera una ayuda estatal hasta 2020, cuando la Junta de Andalucía incluía por primera vez una pequeñísima asignación presupuestaria, no se han realizado mas que «actuaciones de emergencia» como la que hubo en 1992 cuando, de forma fortuita, se encontró una necrópolis inmensa de mas de 40 hectáreas , «que allí sigue olvidada o cuando se realizaban trabajos urbanísticos en el núcleo urbano donde aparecen capiteles, columnas...».
Desde la plataforma consideran que esta situación se da por «el temor a cambiar los orígenes de la historia ». Se cuenta que el mismo Manuel Esteve recibió una llamada de su superior advirtiéndole que dejara de excavar no fueran a tener «que cambiar la historia».
«Nuestro objetivo es que se ponga en valor para ver qué hay», señala Javier García, uno de los integrantes más jóvenes de colectivo, pero implicado al máximo. José Rodríguez insiste en la «importancia económica y social que va a tener para la zona la reactivación del yacimiento, al ser un centro de atracción cultural, turística y universitaria de primer orden. Un revulsivo para la zona ». Para ello desde la plataforma se toma como ejemplos Itálica y Atapuerca, entre otros puntos de la geografía española.

El gran obstáculo
El principal escollo al que se enfrenta el yacimiento está en que los terrenos son de titularidad privada y aunque desde la propiedad no se pone objeción ninguna a que se ponga en valor, no está teniendo las mismas facilidades que otros yacimientos que estaban en terrenos de titularidad pública. En 1973 salió publicada a través del Boletín Oficial del Estado la compra del yacimiento para que pasara a titularidad pública, pero de ahí hasta 1992 no se vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de compra.
«No queremos que se olviden de nosotros, queremos que nos tengan presentes. Defendemos que una vez que la propiedad sea pública se ceda a la Universidad de Cádiz para que se puedan llevar a cabo las investigaciones», reclama Juan Manuel Caballero. Por eso la plataforma lleva tres años buscando apoyos , promocionando el lugar, dándole soporte en las redes, mientras que por parte de la propiedad de las fincas el Rosario, La Mariscala y Haza de la Torre se está cuidando el yacimiento y se pone a disposición de la administración para poder avanzar en el proyecto.
Quieren que pase de ser considerado yacimiento a Conjunto Arqueológico, como es Baelo Claudia , que tiene 17 hectáreas, mientras que en Asta Regia son casi 100. Desde la Plataforma se promovió la redacción de un Plan Director que fue la guía y el camino para que Asta se pusiera en valor. Un avance de este Plan se presentó por el Ayuntamiento de Jerez y la Universidad de Cádiz hace escasamente un mes, donde se recoge la creación de una Fundación integrada por Ayuntamiento, Diputación, Junta y UCA para que se adquieran los terrenos. También se ha firmado un Pacto local por Asta Regia que cuenta con el aval y apoyo de cerca de un centenar de asociaciones, organizaciones, instituciones y administraciones.
El objetivo último es configurar un Ecomuseo , con un plan especial que integre otros elementos del territorio como son los yacimientos de La Corta, Bolonia o Doña Blanca. Se dibujaría en el mapa de la provincia un itinerario para atraer al turista amante del patrimonio y de la cultura, lo que tendría una repercusión económica, social, turística y patrimonial hasta ahora desconocida.
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