Actuar en la primera fase de la enfermedad es fundamental porque se puede ralentizar el proceso de demencia
Actuar en la primera fase de la enfermedad es fundamental porque se puede ralentizar el proceso de demencia - ABC
DOS MUERTOS EN GRANADA Y JAÉN

Cómo evitar que un familiar con Alzhéimer desaparezca

Lo peor que puede pasar con esta enfermedad es «trivializar los síntomas», advierten los expertos

SEVILLAActualizado:

«Lo peor que puede ocurrir con esta enfermedad es trivializar los síntomas, “son cosas de la edad, ya se le pasará”, porque la primera fase del Alzheimer es la fundamental». Quien esto afirma es Ángela García Cañete, presidenta de la confederación andaluza de familiares con enfermos de Alzheimer (Confeafa), que agrupa a las ocho federaciones provinciales. «Las desapariciones como las ocurridas esta semana en Jaén y Granada con resultado de muerte se dan también en la primera fase, donde hay un exceso de confianza tanto por parte del enfermo como de la familia, “mi padre está estupendamente, sale y entra solo de casa”, hasta que sufre una desorientación, se pierde y entonces no sabe como reaccionar», afirma García Cañete.

«No ha habido episodios previos de agresividad, ni grandes desconciertos que hayan alertado a la familia sobre las medidas a tomar, conservan cierta autonomía y sobre todo hemos notado que estos casos de desapariciones se dan más en pueblos pequeños que en grandes ciudades, porque en 15 minutos andando ya están en medio del campo totalmente perdidos, sin nadie que les ayude y el clima no acompaña en estas fechas precisamente». Este es el perfil que dibuja la presidenta de Confeafa. «Por eso insistimos en el diagnóstico precoz, dar la lata al médico de cabecera hasta que sepamos qué pasa, así evitamos estos hechos, y sobre todo, y lo más importante, en la primera fase podemos mediante fármacos y estimulación cognitiva —el cerebro es como un músculo que va al gimnasio—, ralentizar hasta cuatro años el mal de Alzheimer», prosigue García.

Pulseras QR de cinco euros

Aunque no existe un censo de personas en Andalucía con esta enfermedad se calcula que están en torno a las cien mil. Cuando se le pregunta por medidas preventivas para poder reaccionar en casos de pérdidas García Cañete apunta que la más eficaz son los localizadores con GPS, pero esto tiene un coste mensual que muchas familias no pueden pagar. Además, existe otro inconveniente y es que los mismos enfermos se los quitan o arrancan porque creen que no los necesitan. También existen pulseras con todos los datos del enfermo y teléfonos de la familia por cinco euros las de goma y diez las de cuero. Mediante un lector de códigos QR en el móvil aparecen al instante. Por último, desde la asociación agradecen a la Guardia Civil y Policía Nacional que hagan público la enfermedad de los desaparecidos «porque antes no se ponía, esto nos da visibilidad».