Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz y del Menor
Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz y del Menor - JUAN JOSÉ ÚBEDA
INMIGRACIÓN

El Defensor pide mayor amparo para los inmigrantes menores

Jesús Maeztu ha presentado el informe del Defensor del Menor en Andalucía de 2017, en el que incide en la defensa de este colectivo

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El informe sobre el Defensor del Menor de 2017 presentado este jueves ha hecho especial hincapié en la situación de desamparo en la que se encuentran los menores extranjeros no acompañados (MENA) que llegan a las costas andaluzas. Según la defensoría, los recursos están al límite y los centros, especialmente los de titularidad pública, están saturados y mal acondicionados para estos menores. «No podemos meter a estos niños en estos centros», ha aseverado Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz y del Menor.

Estos niños y niñas, que se enfrentan a una triple condición de vulnerabilidad -«menores, migrantes y no acompañados»-, están llegando de forma cada vez más habitual y en 2017 se produjo un repunte significativo que este año, con la llegada del buen tiempo, podría volver a repetirse.

El número total de nuevos ingresos de menores en el sistema de protección en Andalucía en el año 2016 fue de 1.291, frente a los más del doble producidos el pasado año, cifra que se eleva a 3.306. A fecha de 31 de diciembre, eran 1.309 el número total de MENA que se encontraban registrados.

De ahí que Maeztu haya pedido un mayor esfuerzo de forma coordinada entre las distintas administraciones, desde la Unión Europea a la Junta de Andalucía y pasando por el Gobierno central, «ya que no solo es un problema de nuestra comunidad», ha señalado. Para ello, es preciso crear un protocolo definido de acogida de menores para que puedan ser acogidos con unas condiciones mínimas de calidad y donde se contemple su paso a los recursos residenciales básicos en el menor breve plazo posible de tiempo.

El Defensor propone realizar un importante esfuerzo de planificación y medidas como mayor presencia de intérpretes en los centros e incide en la importancia de que reciban atención psicológica para asimilar el trauma que supone para ellos el viaje que realizan desde su lugar de origen hasta llegar a España.

Asimismo, Maeztu ha señalado la situación a la que se enfrentan estos MENA una vez que cumplen 18 años -jóvenes extutelados- y continúan sin apoyo familiar, salen de los centros y, en el «peor de los casos, acaban mendigando o ejerciendo la prostitución». A este respecto también ha lamentado que muchos niños están entrando directamente para ser víctimas de trata de seres humanos, «lo peor que estoy comprobando desde que soy Defensor».

Para estos jóvenes extutelados la defensoría propone un proyecto integral de inclusión social que atienda temas de vivienda, acceso al mercado laboral, completar su formación y atención psicosanitaria. «En los últimos meses hemos asistido a una iniciativa positiva, demandada por esta institución: la posibilidad de que los jóvenes extutelados puedan ser beneficiarios de la Renta Mínima de Inserción Social de Andalucía».