Fernando Villén, exdirector general de la Fundación Faffe, saliendo de los juzgados el 11 de octubre de 2018
Fernando Villén, exdirector general de la Fundación Faffe, saliendo de los juzgados el 11 de octubre de 2018 - ROCIO RUZ
CASO FAFFE

El dueño del puticlub anuló los 14.737 euros pagados con una tarjeta de la fundación de la Junta Faffe

El chófer del exdirector de la Faffe reconoce ante el juez que entregó un sobre cerrado a un empleado del prostíbulo Don Angelo

SevillaActualizado:

José Ruiz García era el dueño del club de alterne sevillano Don Angelo donde en apenas seis horas, entre el 22 y el 23 de marzo de 2010, Fernando Villén, exdirector de la fundación de la Junta para formar a los parados andaluces, la Faffe, realizó 15 pagos por un importe total de 14.737 euros con una tarjeta para gastos de representación de esta entidad.

Durante su declaración este lunes ante el juez José Ignacio Vilaplana, que ha asumido el caso Faffe tras la baja de Núñez Bolaños, Ruiz admitió, a preguntas del fiscal, que anuló los cargos efectuados a través del terminal de punto de venta del prostíbulo y que cree que se lo abonaron después en efectivo a través de una persona que pudo ser el chófer de Villén. La Guardia Civil presume que se pagó con dinero de la caja de la Faffe.

El empresario explicó que no conocía al ex alto cargo socialista y que cuando visitó su club, éste estaba alquilado a unos cubanos mediante un contrato, según fuentes del caso. El juez llamó a capítulo varias veces al testigo recordándole que está obligado a decir la verdad.

También testificó este lunes el chófer de Villén. Relató en el juzgado que este directivo le entregó un sobre cerrado en su casa para que se lo entregase a un empleado del club de alterne donde su jefe y alto cargo de la Junta de Andalucía había realizado quince pagos por importe de 14.737 euros con una tarjeta oficial. A la Guardia Civil le dijo que creía que era dinero, pero ayer aseguró que ignoraba su contenido.

A la persona que se lo entregó le dijo que llevaba el sobre en nombre de Fernando Villén y ésta lo abrió y le dijo que estaba todo bien. Recordó que hace unos días había llevado al ex alto cargo a las proximidades de este local de adultos, si bien indicó, a preguntas de la acusación del PP-A, que en otras ocasiones llevaba sobres a distintas empresas y organismos pero que desconocía su contenido.

A los agentes que le tomaron declaración durante la instrucción del caso Faffe, el conductor oficial, que sigue trabajando para la Junta, aseguró que imaginaba que sería dinero, primero, porque le parecía «extraño ir hasta un club de alterne a entregar un sobre y, segundo, porque en fechas cercanas había llevado a Villén hasta las proximidades del club del alterne en horario nocturno». Así lo recoge un atestado entregado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a la juez que investiga los pagos en cinco clubes de alterne de las provincias de Sevilla, Córdoba y Cádiz.

Los cargos en la tarjeta fueron anulados el 25 de marzo de 2010. Previamente, un encargado de la Faffe llamó al banco al que estaba asociada la tarjeta para denunciar que había sido robada.

Durante su declaración el pasado 11 de octubre en el Juzgado de Instrucción 6 de Sevilla, el exdirector de la Faffe alegó que se había confundido de tarjeta y vinculó estos comportamientos «indecorosos» a su «actividad comercial» como buscador de fondos privados y públicos para financiar la Faffe, entidad dependiente de la Junta de Andalucía.

En tres de las tarjetas asignadas a este ex alto cargo de la Junta de Andalucía se contabilizaron hasta 43 abonos en cinco «locales para adultos» —como los denomina la Guardia Civil— ubicados en Sevilla, Chiclana (Cádiz) y Córdoba. Los pagos se elevaron a 31.969 euros, a los que se suma otro en efectivo de 306 euros, y se realizaron entre el 20 de octubre de 2004 y el 23 de marzo de 2010, según revela el informe de la Guardia Civil.

Por el juzgado que investiga los pagos en prostíbulos con tarjetas oficiales de la Faffe también desfilaron otros testigos, antiguos empleados encargados de la gestión de las cajas de la fundación pública. Una de las testigos afirmó que no sabía cómo se devolvía el dinero que salía de la caja, pero estaba convencida de que ella no lo ha contabilizado, según fuentes del caso. Hay que recordar que Villén alegó que el dinero de los pagos en clubes de alterne fue repuesto con posterioridad, pero la Guardia Civil cuestiona este extremo.

Otra trabajadora que llevaba la contabilidad de la caja explicó con detalle el modus operandi de la caja. Relató que todas los tickets originales y facturas se guardaban en «un plastiquito» y luego se iban grabando de forma manual estos gastos en unos asientos contables con sus códigos.

Lo más llamativo es que dijo que los tickets no iban asociados a un programa o subvención concreta de formación y que, con posterioridad, se decidía donde se podría «meter» para justificar tal o cual ayuda. Sólo algunas veces había facturas asociada a una subvención concreta, pero no los tickets de los directores.