Velasco, consejero de Economía, Conocimiento, Empresa y Universidades
Velasco, consejero de Economía, Conocimiento, Empresa y Universidades - Raúl Doblado
Junta de Andalucía

A Economía le pasa factura la despolitización de sus altos cargos

El cese de dos independientes con gran currículo sorprende a Rogelio Velasco

SevillaActualizado:

Algo no debe ir bien en la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidades de la Junta de Andalucía para que en el plazo de diez días se confirme el cese de dos ex altos cargos en un Gobierno que acaba de superar los cien primeros días de gobierno. Ambas renuncias –se presentaron como tales– son de cargos seleccionados por el consejero Rogelio Velasco, independiente designado por Ciudadanos, que contaban con magníficos expedientes profesionales y ocupaban puestos de responsabilidad en asuntos de tanta trascendencia como la dirección general de Fondos Europeos y la Secretaría General de Universidades.

ABC informó este martes del cese de Isabel Álvarez como directora general de Fondos Europeos. El 6 de mayo recogió su despacho y el martes 7 el Consejo de Gobierno tomó conocimiento de su renuncia «por motivos personales», extremo que no se hizo público por el Portavoz del Gobierno. Álvarez ocupó el despacho de la dirección general 90 días y su salida no fue tan voluntaria como hacía creer la primera versión oficial. El consejero despejó todas las dudas al manifestar el jueves en el Parlamento que el problema personal de Isabel Álvarez era que no podía cambiar su esquema de trabajar, «su enfoque dedicado a temas no prioritarios». Eso para un departamento que tiene urgencia por gestionar 6.000 millones de euros en cuatro años en plena moratoria de Europa para justificar el dinero recibido, era preocupante.

Isabel Álvarez Carmona tenía un curriculum brillante. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por el CEU de Madrid, licenciada en derecho por la Complutense, diplomada en Economía Medioambiental por Harvard y doctora en Economía por la Hispalense, es consultora de gestión y planificación estratégica y formación con experiencia en el desarrollo económico de planes institucionales.

Mismo perfil

El perfil era similar al de la gaditana Pilar Ariza, otra profesional independiente con destacados logros académicos cuya renuncia se anunciaba en la noche del jueves. La secretaria general de Universidades, que será cesada en el próximo consejo de Gobierno el martes, es licenciada en Ingeniería Industrial, doctora por la Hispalense, universidad de la que es catedrática, además de mantener una plaza de profesora invitada en la división de Ingeniería y Ciencias Aplicadas en el Instituto de Tecnología de California.

El anuncio de su renuncia fue una sorpresa. Horas antes, durante la sesión de control al Gobierno, el PSOE puso en duda la continuidad de la gratuidad de las matrículas universitarias y se remitía a los dicho el miércoles por la directora general de la Consejería en materia universitaria, Inmaculada Ramos, en una reunión mantenida con la asamblea de consejos universitarios de Andalucía, cuyos miembros aseguran que les trasladó que la bonificación al 99% de los grados a los alumnos que superen la materia no está garantizado y que el Gobierno andaluz se estaba planteando una alternativa mediante becas y ayudas.

Tras desvelar el PSOE estos extremos de la reunión, el consejero tuvo que emplearse a fondo en la Cámara para desmentirlo. Horas después, ya de noche, trascendía la renuncia «por motivos personales y profesionales» de Pilar Ariza, secretaria general de Universidades. Fuentes de la Consejería seguían negando ayer la relación entre el debate en el Parlamento y la renuncia de la secretaria general que, insistían, renuncia por motivos «estrictamente personales». Ayer, el consejero Rogelio Velasco hacía alusión a la renuncia de Pilar Ariza para reconocer «su estupendo trabajo durante los tres meses que ha estado en la Consejería.

La elección de Rogelio Delgado como consejero, catedrático de Teoría Económica, fue interpretada como una referencia del «cambio» andaluz.

Ciudadanos ha presumido de fichar profesionales de prestigio independientes como ejemplo de su nueva política. La elección de Rogelio Delgado como consejero, catedrático de Teoría Económica, investigador en la Universidad de Berkeley y profesor en la IE Bussiness School de Madrid, fue interpretada como una referencia del «cambio» andaluz. Su nombramiento fue avalado por el gurú económico de la formación naranja, Luis Garicano. Su insistencia obligó a Juan Marín a reestructurar el equipo para situar a Manuel Alejandro Cardenete, inicialmente propuesto como consejero de Economía, como su lugarteniente en la mega consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local.

La predilección por los perfiles profesionales independientes en las altas esferas de la Junta, consecuencia de la falta de banquillo para hacer frente a la avalancha de cargos que tenía que cubrir Ciudadanos en el Gobierno, contrastaba con los nombramientos en las consejerías que dependen del PP, donde, salvo excepciones, se ha colocado a miembros del partido. Alberto García Valera, el único consejero independiente nombrado por Juanma Moreno, tuvo que dimitir por problemas de salud veinte días después de tomar posesión.

Los últimos acontecimientos invitan a una reflexión acerca de las consecuencias que acarrea la despolitización de los cargos de responsabilidad institucional a la hora de fijar un rumbo en el equipo.

Apabullante currículum

El hecho de que el principal argumento para la designación de un alto cargo sea un apabullante curriculum no supone tampoco una garantía. Los profesionales independientes van a encontrar más atractivo otros destinos laborales ante la presión si no hay vocación política y, a diferencia de otros políticos con mayor dependencia orgánica, tienen adonde ir. Velasco daba una clave a la renuncia de Pilar Ariza: «tiene proyectos personales de investigación a los que ha tenido que renunciar durante estos tres meses».

El consejero Velasco ha reconocido que no conocía a ninguno de sus fichajes.

Ahora busca desesperadamente a un buen gestor que agilice la difícil gestión de los fondos europeos y ha dado a la oposición un motivo para sembrar la duda sobre sus intenciones para con las gratuidad de las matrículas universitarias por más que se empeñe en negarlo.