Algunos de los expedientes de la Faffe que llegaron, con cuentagotas, al Parlamento para ser investigados en la comisión de los cursos de formación
Algunos de los expedientes de la Faffe que llegaron, con cuentagotas, al Parlamento para ser investigados en la comisión de los cursos de formación - VANESSA GÓMEZ

Las elecciones anticipadas en Andalucía frustrarán el segundo intento de investigar la Faffe

El PSOE usa un ardid parlamentario para evitar el debate sobre el uso de las tarjetas públicas en un prostíbulo

S. Benot
SevillaActualizado:

El gasto del dinero público en la extinta fundación Faffe de la Junta no se investigará en el Parlamento de Andalucía. Y eso que la Mesa de la Cámara, el órgano de gobierno, ha aprobado por unanimidad crear una comisión de investigación sobre la «gestión de los fondos públicos, encomiendas de gestión y subvenciones concedidas a la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, Faffe». Sin embargo, el inminente adelanto electoral en Andalucía frenará la puesta en marcha efectiva de esta comisión de investigación ya que Susana Díaz disolverá el Parlamento (previsiblemente a finales de este mes de septiembre) antes de que haya dado tiempo material a constituirla. El adelanto electoral, además, es un frenazo en toda regla a esta investigación ya que en la próxima Legislatura la comisión creada habrá decaído legalmente y será necesario iniciar de nuevo todos los trámites administrativos y burocráticos si se quiere investigar en qué se gastó el dinero de esta fundación de la Junta que estaba destinada a la formación de los parados.

Pero no sólo no se va a investigar a la Faffe sino que el PSOE ha utilizado un ardid parlamentario para impedir también el debate político de este asunto en el Pleno. El objetivo es ganar tiempo porque los socialistas no quieren abrir otra comisión de investigación sobre corrupción en el Parlamento andaluz y mucho menos que esta verse sobre el uso que los exaltos cargos de Empleo hicieron de las tarjetas de crédito en un club de alterne en Sevilla en 2010.

Sobre todo se pretende evitar volver a poner el foco mediático sobre este desagradable asunto de las tarjetas opacas de la extinta fundación Faffe de la Junta de Andalucía. La ruptura de hecho que el martes hizo Juan Marín del pacto que mantenía con el PSOE, y que Albert Rivera anunciará oficialmente el próximo sábado, ha dejado solos a los socialistas, porque todos los grupos de la oposición iban a votar en el próximo Pleno del Parlamento a favor de investigar en qué se usaron las tarjetas de crédito de la extinta Faffe y con qué dinero se pagaron 14.737 euros en solo una noche y en diferentes cargos en el club Don Angelo de Sevilla precisamente en la jornada en la que Griñán remodeló su Gobierno.

Hay que recordar que tanto el PP como Ciudadanos habían presentado sendas propuestas para crear una comisión de investigación sobre la extinta Faffe, y que tanto Podemos como IU estaban dispuestos a apoyarlas. El PSOE había presentado un escrito a finales de julio oponiéndose a esta comisión, pero ayer lo retiraron estratégicamente por lo que la comisión de investigación quedó constituída formalmente. Con este escrito el PSOE desarma políticamente a sus adversarios: nadie puede decirles que se oponen a investigar la corrupción puesto que se han mostrado a favor pero el asunto ya no se tiene que debatir en el Pleno como estaba previsto.

A pesar de esta maniobra del PSOE que está preparando claramente la campaña electoral para las próximas elecciones a la Junta, el PP no está dispuesto a tirar la toalla en un asunto que sabe que es polémico y molesta sobremanera en las filas socialistas.

Así, la diputada popular Teresa Ruiz Sillero preguntará hoy en la Comisión de Empleo al consejero Javier Carnero ¿cuántas tarjetas de débito disponía la extinta Faffe, quiénes eran sus titulares y cuánto importe se ha gastado desde la expedición de cada una de las tarjetas?, un intento por mantener vivo este asunto que será relevante durante la campaña electoral.

La segunda vez

Lo cierto es que la Faffe se ha convertido en una suerte de agujero negro informativo. Hay muchas noticias publicadas sobre esta fundación, muchas declaraciones políticas de los portavoces políticos en el Parlamento, pero muy poca información sobre la extinta fundación, sospechosa de enchufismo, que llegó a tener más de 1.200 trabajadores y a gestionar 300 millones de euros en sus ocho años de vida. Según se ha sabido después, contaba con 13 cajas fuertes y varias tarjetas de crédito que eran usadas por su gerente, Fernando Villén, quien llegó a estar en la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE.

Paradógicamente, con el paso dado ayer por el grupo parlamentario socialista, es la segunda vez que se impiede la investigación de la gestión de la extinta Fundación Faffe de la Junta en el Parlamento. Los grupos políticos pidieron conocer cómo y en qué se gastaron los 300 millones de euros.

Y para ello reclamaron numerosa documentación a la Junta de Andalucía en el marco de la comisión de investigación de los cursos de formación que se creó en noviembre de 2015 en el Parlamento, pero esa información nunca llegó a la Cámara porque la administración no la envió. Sí que se vieron algunos de los expedientes de subvenciones concretos pero nada de la gestión diaria de la fundación.

Nunca llegaron al Parlamento las dos auditorías que realizaron empresas especializadas para su liquidación, tampoco el listado de trabajadores, ni los informes que alertaron del pago irregular de sus nóminas. Ahora están todavía más lejos de la Cámara.