Pacientes y familiares en la sala de Urgencias del Virgen del Rocío
Pacientes y familiares en la sala de Urgencias del Virgen del Rocío - ABC
SANIDAD

Los enfermos crónicos consumen el 80% del presupuesto que Andalucía destina a salud

En el último año de vida se concentra la mayor parte del gasto sanitario

SEVILLAActualizado:

Los pacientes con más de una enfermedad crónica (incurable) consumen en Andalucía el 80 por ciento del presupuesto destinado por la Junta a la sanidad, que el próximo año superará los 8.800 millones de euros. Más de la mitad de las personas que ingresan en los hospitales tienen algún problema de estas características y uno de cada cuatro acumula varias patologías. Son datos aportados en declaraciones a ABC por el director del Plan andaluz de Atención Integral a Pacientes Crónicos, Manuel Ollero, que asegura que en Andalucía se está logrando que cada vez haya menos ingresos hospitalarios.

Según el doctor Ollero, hasta el 70 por ciento de los pacientes mayores de 64 años tienen dos o más enfermedades crónicas en Andalucía. Y el número de dolencias de esta tipología aumenta proporcionalmente con la edad. De los recursos sanitarios que consumen estos pacientes, un tercio es de farmacia, un tercio es hospitalización y el tercio restante es para consultas y demás atenciones.

En este punto, Manuel Ollero hace referencia a un informe de la Organización Mundial de la Salud en el que se indica que el principal factor del gasto sanitario no es estrictamente la edad sino el último año de vida. «En el último año de vida –sostiene la OMS– se concentra la mayor parte del gasto sanitario», destaca el especialista.

«Eso no quiere decir que aunque aumenten las enfermedades crónicas el sistema no pueda ser sostenible. Japón –expone Ollero– tiene el mismo porcentaje de pacientes mayores de 65 años que nosotros tendremos en 2035. Sin embargo Japón gasta el mismo porcentaje del PIB que nosotros en salud». Por tanto, no necesariamente el envejecimiento conlleva linealmente un aumento del coste sanitario. Y en cualquier caso, enfatiza Ollero, los sistemas de salud lo que tienen que hacer es «adaptarse».

Según este experto, en Andalucía se está consiguiendo que cada vez haya menos ingresos hospitalarios y se puedan resolver antes. «Si se mira la curva de los ingresos hospitalarios desde hace trece años hasta aquí comprobamos que mientras el número total de ingresos hospitalarios se ha podido reducir en casi un 20 por ciento, la edad media de la población ha aumentado. Sí ha habido más ingresos de personas mayores», pero también se ha mejorado en aspectos tales como «la cirugía mayor ambulatoria o los dispositivos de atención domiciliaria».

Hospitales o residencias

Reconoce el doctor Ollero que sobre la necesidad de construir o no hospitales especializados en enfermos crónicos existe un debate. «Yo opino que un hospital para atender una larga estancia de un paciente a lo mejor no es el sitio ideal. Hace falta una residencia con un hábitat que no sea solo de una cama. La larga estancia para recuperación y rehabilitación debería estar desarrollada en forma residencial, más amigable y menos invasiva que un hospital, que tienen más infecciones y más agobios», subraya.

«En Andalucía –prosigue– queremos trabajar en ese entorno que no sea estrictamente hospitalario, sino en un entorno habitacional más confortable para los pacientes que necesitan largas estancias, donde a lo mejor priman los cuidados y no la atención tecnológica».

Pero se trata de un proyecto a futuro. «En el plan de crónicos está lo que se llaman espacios transicionales para la adaptación del hospital al domicilio. Hay experiencias pero se tienen que desarrollar más. En toda Europa es por lo que se está apostando», asegura.

Mientras que en España se habla de la necesidad de más camas, sostiene Ollero que en la mayor parte del mundo están cerrando camas. «Se trata de que en el hospital no esté la gente encerrada. En el hospital se debe resolver el problema para que no haya necesidad del ingreso. Hay un paquete de enfermedades susceptibles de cuidados ambulatorios en las que hay que procurar que no deriven en ingresos.

«El gran reto del sistema de salud –concluye– no es ahora aumentar el número de camas sino funcionar para que no tengan que ingresar los enfermos porque están bien controlados. A veces se hacen lecturas de que se echa a la gente a la calle y no ingresan. No. El que tenga criterios de ingreso que ingrese, pero el objetivo es que no se llegue a esa situación».