«España», «corrupción» o «cambio»: las palabras más usadas por los presidentes de la Junta en su investidura

Manuel Chaves, José Antonio Griñán, Susana Díaz y Juanma Moreno se retratan a si mismos y a sus gobiernos al dirigirse a al Parlamento para pedir su confianza

SevillaActualizado:

Andalucía está en la cabeza de todos los presidentes de la Junta. En su cabeza y en su boca, porque es la palabra más repetida en los discursos de investidura que han pronunciado en el Parlamento los últimos cuatro máximos mandatarios de la comunidad (Manuel Chaves, José Antonio Griñán, Susana Díaz y Juanma Moreno). No es raro. En esos discursos buscan la confianza de la Cámara para gobernar Andalucía y de Andalucía han de hablar.

Sin embargo, salvado este primer término de obligada mención, los discursos de los cuatro presidentes andaluces difieren en mucho. No tanto en los términos que usan pero si en la cantidad con la que los usan. Y con ese dato, los términos más usados, se entiende mejor el temple y la personalidad de cada uno de los políticos.

De más lejano a más cercano en el tiempo, primero está Manuel Chaves. Presidente de la Junta entre 1990 y 2009, en su último discurso de investidura echó mano en primer término de la palabra Andalucía. La norma general, según lo expuesto. En segundo lugar «Gobierno» es el término más usado. Le sigue «ciudadanos», «andaluces» o «sociedad». Pero, ¿Qué es lo que no nombra? España. Sí que hace referencia (en trece ocasiones) a la reforma del Estatuto de Autonomía, que tuvo lugar en 2007. En aquellos años, según el discurso de Chaves, Andalucía vivía ajena a España como elemento central del debate político. «Estatuto» desapareció con Chaves de los discursos y «España» apareció con los presidentes que le sucedieron.

Tras Chaves, fue José Antonio Griñán quien pidió en 2012 la confianza del Parlamento. Presidente andaluz entre 2009 y 2013, en su discurso de investidura el «heredero» de Chaves ocupó una grandísima parte de sus palabras en justificar la alta tasa de paro en Andalucía -la más alta de su historia y la mayor de España- y su situación económica de la región por la crisis económica mundial, los mercados, Alemania, o la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy. En su discurso, más allá del sempiterno «Andalucía» como término más usado, abundan referencias económicas. Crisis, mercados, déficit, crecimiento o economía son algunos de los vocablos más usados por Griñán.

¿Y qué no hay? Autocrítica. De hecho en su discurso Griñán llega a decir que en Andalucía se está «mucho mejor que en el resto de España». Y un dato curioso. Cuando hace referencia al caso ERE -por el que ahora espera sentencia al haber sido juzgado por la llamada «pieza política» de la macrocausa de corrupción-, Griñán asegura que «muchos andaluces han valorado la rápida reacción que tuvimos en su investigación y denuncia».

Susana Díaz fue la siguiente en tomar la palabra para ser investida en 2015 tras dimitir Griñán en los albores del estallido del caso ERE. Entonces Díaz, usa hasta 74 veces «Andalucía». Después habla de Gobierno, de andaluces, de personas... e introduce un término a la lista: «Corrupción», realidad que no entra en el ranking de Chaves o Griñán aunque sí marcaría su carrera y su vida y que sí tendrá Juanma Moreno, último en ser investido dentro de los términos más usados.

En el caso de Juanma Moreno sus palabras más usadas definen perfectamente su voluntad. Andalucía, cambio y andaluces son el trío en cabeza de su discurso. La comunidad que quiere cambiar y la transformación a mejor de la vida de los andaluces como eje de su Ejecutivo.

Moreno, que habla de «mejorar», de «servicios», de «futuro» y de «eficacia», eleva en su discurso al sexto lugar de los más usados la palabra «España». Díaz lo había relegado al decimoquinto, Griñán lo elevó al tercero y en el caso de Manuel Chaves, ni entra en su ranking de palabras más utilizadas.

Más allá de los términos más usados por los últimos cuatro presidentes de la Junta en sus discursos de investidura, es curioso comprobar en la lectura de esos textos cómo la estructura de sus alocuciones no cambia con el paso de los años. Siempre empiezan, tras un saludo más o menos protocolario y extenso, por una legitimación del poder en base a los resultados de las elecciones. Un «quiero ser presidente de la Junta porque tengo estos votos en mi mano» seguido de un análisis de la situación de la comunidad, la propuesta de medidas legislativas para el nuevo Gobierno que se quiere formar y una despedida en la que se reitera la petición de la confianza de la Cámara.

En esa primera parte de los discursos se ve con claridad cómo llegó el candidato a la sesión de votación. Chaves, con tranquilidad. Hay poca referencia al momento histórico más allá de que se sabe y se dice ganador de las elecciones. Griñán, que perdió las elecciones contra Arenas hace suyos los votos de IU y habla no de mayorías del PSOE que le habilitan para gobernar sino de una mayoría «de izquierdas». Díaz hila su argumentación con una pizca de soberbia cuando pide una y otra vez que no le bloqueen su gobierno porque no hay alternativa. Y Moreno habla de la voluntad de cambio, que él pilota en esta XI Legislatura y que le habilita, como candidato más votado de la alternancia para ser el presidente de la Junta de Andalucía.