Trabajadores municipales cortan árboles carbonizados junto entre Avelar y Pedrogao Grande en Portugal
Trabajadores municipales cortan árboles carbonizados junto entre Avelar y Pedrogao Grande en Portugal - EFE
FUEGO EN DOÑANA

«Estamos combatiendo contra fuegos de sexta generación»

El director del Centro Operativo del Plan Infoca alerta de que lo que ocurrió en Portugal puede suceder en Andalucía

SEVILLAActualizado:

Lo ocurrido en Portugal, un fuego pavoroso con 64 muertos cuando se escribe este reportaje, puede producirse en Andalucía. Estamos ante los fuegos de sexta generación, donde cada vez hay más masa combustible y la superficie del terreno es menos discontinua, porque explotar los montes no es rentable. Juan Sánchez Ruiz es el director del Centro Operativo Regional (COR) del plan Infoca en Andalucía y ve factible un suceso como el del país vecino: «Un accidente como el de Portugal es difícil pero no descartable, se tienen que dar varias circunstancias a la vez, primero se ha adelantado a su tiempo y la virulencia se debió a que los vientos rolaron en todas direcciones, esto hizo que se abriese mucho; la rapidez además impidió que los habitantes se auto protegieran como hacen en Galicia, que queman alrededor de las casas».

«Los incendios de sexta generación son los que ocurrían por ejemplo en Australia, ahora están aquí»

«Estos mega incendios son los del futuro, los que vienen ahora, habrá pocos pero los habrá, claro que nos tocará alguno, esperemos estar más prevenidos que en Portugal», advierte Sánchez. Varias son las razones de este salto cualitativo en los incendios según este experto: «Primero el abandono de muchos cultivos, el bosque ha aumentado desde los años 70, tenemos más árboles y más continuidad y un calentamiento global con extremos más altos de temperatura, estamos ante los incendios de sexta generación, los que ocurrían en Australia por ejemplo por que había condiciones que los favorecían y ahora se dan aquí», puntualiza.

«Poco a poco tendremos menos incendios pequeños porque los operativos los controlan muy bien, pero alguno que escape se convertirá en macro», añade Sánchez. «Hemos ido aumentando la nomenclatura, el incendio, gran incendio, el muy gran incendio, el súper incendio, el mega incendio, hasta llegar a los de sexta generación, los de ahora, porque las continuidades de combustión cada vez son más grandes, se están perdiendo las discontinuidades anteriores del paisaje mediterráneo y además complica mucho más en la extinción las urbanizaciones dentro de los bosques», explica Sánchez.

El director del COR es partidario ante todo de la prevención, «no se entiende que el propietario de un chalé millonario por ejemplo en la sierra de Málaga, que hay muchos, se gaste un dineral en sistemas de alarmas de robo y no se conozca los planes obligatorios de auto protección que tienen que tener las urbanizaciones». «Simplemente con que una persona que tenga una casita dentro del campo pensara tranquilamente ¿por dónde me escaparía si hubiera un gran incendio? ayudaría mucho; tomar decisiones in situ a la velocidad que se propaga un fuego no es fácil», instruye. Por último, este especialista considera que el endurecimiento de las penas han acabado con los fuegos intencionados, «la mayoría son por accidentes o por negligencias, aunque aún existen los pirómanos».

Bombero mileurista

Ser bombero forestal en Andalucía no es ninguna bicoca. Hoy en día son más por vocación que por la remuneración que puedan obtener. Así al menos lo entiende Sergio Blanco Del Río, 46 años, veinte de servicio. «Nosotros estamos en este trabajo porque nos gusta la naturaleza y estar cerca del monte, pero ganar 1.100 euros al mes, con dedicación exclusiva, todos los días y permanecer localizado cuatro horas antes y otras cuatro después de tu jornada laboral de ocho horas, no es lo más apropiado para la conciliación, ni para estar cerca de tus hijos», expone Blanco, delegado sindical en Málaga del sindicato CISF. Además, a los bomberos forestales que estén en el «frente de llamas» –como la primera línea–, se les exige una preparación física constante. «Tenemos que pasar una prueba física de forma presencial al menos una vez a la semana, si no la apruebas te pueden mandar a otro punto, esto es muy duro», recalca. Juan Antonio Soto De los Ríos, compañero sindical también en Amaya, la Agencia Andaluza de Medio Ambiente y Agua, 54 años, lo corrabora y cree que debería haber en esta profesión como en algunas otras un coeficiente reductor para la jubilación.