Cola de parados frente a una oficina de Empleo en Sevilla
Cola de parados frente a una oficina de Empleo en Sevilla - CRISTINA QUICLER

El fracaso de la convergencia: Andalucía, en el furgón de cola de Europa pese a los 45.700 millones recibidos

La renta media por habitante ha retrocedido quince años y es la cuarta comunidad con más paro entre 275 regiones de la UE

ANTONIO R. VEGA
SEVILLAActualizado:

Es difícil encontrar una infraestructura en Andalucía que no lleve la huella de la Unión Europea (UE). Gracias a la lluvia multimillonaria de fondos comunitarios, Sevilla y Madrid quedaron conectadas a través del tren de alta velocidad, Córdoba se puso a hora y media de la Costa del Sol por autovía, se hicieron depuradoras de aguas residuales, la banda ancha se extendió por millones de hogares, se protegieron el olivar de Jaén, el vino de Jerez, la pesca de atún en Barbate. Hasta los linces ibéricos pueden permitirse el lujo de cruzar la carretera que une Almonte y El Rocío a través de un puente construido expresamente para facilitarles el tránsito por cortesía de la UE.

Desde la entrada de España en la UE en 1986 hasta 2016, Andalucía ha recibido unos 45.750 millones de euros para converger con sus vecinos europeos: 41.076 millones hasta 2013, a los que se suman otros 9.357 millones previstos durante el período 2014/2020. Ninguna otra comunidad autónoma ha acaparado tanto dinero. La cifra equivale a un presupuesto y medio de la Junta de Andalucía. Más allá del cemento empleado en las infraestructuras para vertebrar la Comunidad, ¿qué queda después de 45.750 millones invertidos durante treinta años?

Un rápido vistazo a las estadísticas oficiales sobre el PIB per cápita, el peso de la industria en la economía o la tasa de desempleo revela que el maná europeo no ha servido para transformar la realidad productiva andaluza. Las diferencias con Europa se han agrandado durante la crisis y «el proceso de convergencia se ha paralizado». Al igual que otras zonas meridionales, «crece más despacio que la media de la UE», según ha constatado, con gesto grave, la comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu. Su advertencia está avalada con los siguientes datos:

Renta media por habitante

El Producto Interior Bruto (PIB) por habitante, el indicador más fiable para medir el nivel de vida de una región, ha retrocedido a niveles del año 2000. Según la agencia estadística Eurostat, la riqueza media por andaluz estaba en 19.500 euros en 2015, lo que representaba el 66% del registro europeo. Quince años antes suponía el 68,1%. La renta media española es superior: equivale al 90% del indicador europeo (28.900 euros). Sólo Extremadura sale peor parada en esta clasificación, con un PIB per cápita que representa el 62% del promedio de la UE. Al ritmo actual la brecha tardará más de una década en cerrarse.

La cuarta en desempleo

Siete años de profunda tormenta económica han hecho mella. Andalucía se sitúa en el cuarto puesto entre los territorios más castigados por el desempleo, con una tasa del 28,9% en 2016. Sólo dos demarcaciones griegas están peor en el análisis comparativo de 275 regiones de la Unión Europea: Macedonia Occidental (31,3%) y Dytiki Elliada (29,8), en el Peloponeso, así como la Ciudad Autónoma de Melilla (30,8%). Detrás de Andalucía están Extremadura y Mayotte, una isla del archipiélago de las Comoras, junto a Madagascar, perteneciente a Francia.

Jóvenes con menos oportunidades

La comunidad gobernada por el PSOE desde hace 35 años también figura entre las diez regiones europeas donde los jóvenes tienen menos oportunidades para encontrar trabajo. El 57,9 por ciento de los andaluces de entre 15 y 24 años busca empleo, lo que la coloca en el cuarto lugar en el porcentaje de paro juvenil, sólo por detrás de Melilla, Ceuta y Calabria (Italia).

La ralentización económica de los territorios «en transición», donde se encuadra Andalucía, es uno de los resultados más «preocupantes» que ofrece el informe sobre cohesión económica, social y territorial que la comisaria presentó este lunes en Bruselas.

Riesgo de pobreza

La crisis ha dejado un parte de guerra marcado por mayores cotas de desigualdad. Según Eurostat, cuatro de cada diez andaluces (41,7%) estaban en riesgo de exclusión social en 2016. Un año antes, el empobrecimiento amenazaba al 43,2% de la población, veinte puntos más que la media de los 28 países de la UE(23,7%) y quince por encima del registro nacional (28,6%).

Suspenso en gestión

Pero la convergencia no sólo es cuestión de dinero. El informe que detalla las disparidades entre regiones europeas lleva una sorpresa incorporada: sitúa al Gobierno de Andalucía como el de peor calidad de España a la hora de aprovechar el ingente caudal de fondos comunitarios. Sólo algunas regiones del sur de Italia, Rumanía, Bulgaria y Grecia obtienen una calificación inferior de la Comisión Europea (CE). «La baja calidad del gobierno complica el desarrollo económico y el impacto de la inversión pública, incluida la cofinanciada por la política de cohesión», avisa el documento de Bruselas.

Los recortes presupuestarios y las limitaciones para obtener crédito han impedido gastar parte de los fondos comunitarios, justo cuando la economía regional estaba más necesitada de proyectos para crear empleo.

La otra cara de la formación

Para terminar de perfilar la tormenta perfecta, la comunidad más castigada por el paro ha sido el escenario una de las mayores redes de defraudación de ayudas dirigidas precisamente a combatirlo. En 2014 la Comisión Europea obligó al Ejecutivo andaluz a «descertificar» un montante de 46,9 millones de euros en fondos para los cursos de formación ante el cúmulo de irregularidades detectadas en entidades beneficiarias de subvenciones, que están bajo investigación judicial.

La Junta tuvo que renunciar a esta línea de financiación mediante una «reprogramación» de los fondos, según confesó la interventora del área de control de Fondos Europeos y Subvenciones de la Junta, María Teresa Arrieta, en la comisión de investigación creada en el Parlamento andaluz para depurar posibles responsabilidades políticas por la gestión de estas ayudas.

Conjurar las desbocadas cifras de paro andaluz es el objetivo principal que se ha marcado el Programa Operativo Feder para el período 2014/2020, que marca las prioridades estratégicas de la Política Regional Europea.

Fracaso escolar

La educación también ha ganado peso. La tasa de abandono prematuro del sistema educativo muestra el largo camino que Andalucía tiene aún por delante pese al avance logrado en la última década. El fracaso escolar afecta al 23,1% de sus jóvenes de entre 18 y 24 años. Supera en cuatro puntos la media nacional (19%) de 2016 y duplica el registro de la UE (10,7%).

Del cemento a la innovación

Durante un tiempo no hubo obra pública que no luciera un enorme cartel publicitario sobre el destino europeo de la financiación. En 2014, Andalucía abandonó el club de los territorios «objetivo 1», receptores preferentes de dinero por ser los más pobres, para convertirse en una «región en transición», señal inequívoca de que empezaba a abandonar el furgón de cola.

El dinero dejó de fluir desde Bruselas con la alegría de antaño. La nueva clasificación llevaba aparejada una merma de los fondos estructurales, con la incorporación de los nuevos países del Este. Las prioridades han cambiado sustancialmente. Ahora las infraestructuras han perdido peso en favor de las partidas destinadas a la transformación del modelo productivo hacia una economía basada el conocimiento y la innovación.