El Defensor del Pueblo, Jesús Maeztu, durante su entrevista con ABC
El Defensor del Pueblo, Jesús Maeztu, durante su entrevista con ABC - Raúl Doblado
Entrevista

Jesús Maeztu: «Temo no haber sido todo lo firme que debía con la administración»

El Defensor del Pueblo Andaluz presume del sistema de mediación de conflictos que ha creado su Oficina y sueña con repetir en el cargo

M. Moguer
SevillaActualizado:

Jesús Maeztu Gregorio de Tejada es el Defensor del Pueblo Andaluz en funciones desde hace seis meses. Entonces acabó el mandato de cinco años que le encomendó el Parlamento. Antes había estado diez años como Comisionado para el Polígono Sur de Sevilla, una de las zonas más deprimidas de España. Excura, exprofesor, excomisionado... Hacia atrás, donde dice que no le gusta mirar, ha hecho mucho. «Llevo 50 años en el servicio público», presume. Hacia delante le queda la posibilidad de un nuevo mandato —si lo renuevan— o jubilarse. Aunque asegura que su gran ilusión habría sido llegar a ser alcalde de Cádiz. Nunca es tarde para intentarlo. De hecho se ve como una suerte de «Carmena del Sur», con una formación que aglutine ideas y fuerzas de cambio.

Llegó hace cinco años y medio a la Defensoría. ¿Qué se encontró entonces y qué deja usted?

Heredé una Defensoría bastante ágil y comprometida. Tenía un componente social muy importante. Yo he querido ser un Defensor que el ciudadanos sepa que existe, que funciona y que puede acudir a él. Que lo use o no es su problema.

¿Y qué ha aportado usted?

Yo me preguntaba por qué Sevilla tiene tantas quejas y Almería no. Para eso me propuse llevar la Defensoría a las comarcas que tienen problemas específicos. Problemas rurales como despoblación, exclusión financiera, falta de servicios...

Entonces el balance, ¿es positivo?

Me siento muy satisfecho. Estamos tocando las principales materias de queja, aunque algunos temas se repiten. Hemos superado más de 11.000 consultas, tenemos una valoración de 7,6 de los usuarios que pasan por la Oficina del Defensor... Me sigo preguntando qué temas no acuden a mí y por qué.

Si el balance es tan positivo, ¿quiere que le renueven otros cinco años?

No es bueno estar en funciones permanentemente.

¿Eso es que sí o que no?

Ganas no me faltan, ni ilusión. Yo no estoy quemado. De entrada, tengo ganas. Este es el último servicio para terminar la jubilación. Pero me da un poco de rubor hacerme autopromociones.

¿De qué medida de las que ha tomado está más orgulloso?

Sin duda de la mediación.

¿Qué es exactamente?

Es un paso voluntario y previo a la queja clásica. Es sentar a la gente con un mediador y que se pongan de acuerdo. Nos damos un mes máximo de plazo y ya hemos gestionado 150 conflictos así. Yo valoro mucho que además el colectivo social se implica, participa. No es el «papá defensor» el que le hace todos los papeles y al final le llega una notificación. En lo social y lo mercantil se están solucionando problemas de meses y de años. Y si no funciona, siempre está la opción de la queja clásica

¿Y en qué se ha equivocado? ¿Qué es de lo que más se arrepiente?

A veces he tenido miedo de no ser todo lo firme que debiera para exigir a la administración que actúe. No sé si llego en temas que debería llegar.

¿Nada más?

También me planteo el por qué se repiten temas todos los años los mismos temas. Algunos ya me aburren.

Su mandato ha coincidido con el del PSOE en la Junta, ¿Se ha sentido cómodo con Susana Díaz?

Sí. Ha sido una relación fluida. Nunca ha habido presiones.

¿Espera una relación tan fluida con PPy Ciudadanos que ahora gobiernan en Andalucía?

Estoy deseando empezar las entrevistas con el presidente y vicepresidente para ver nuestro tipo de relación.

¿Pero cree que será igual de cómoda que con Susana Díaz?

Creo que sí, igual soy un iluso. Como son nuevos, la relación puede incluso mejorar. Al ser una relación nueva, a lo mejor han venido con ganas.

¿Los otros no tenían ya ganas?

Sí, pero de tanto tiempo haciendo lo mismo, igual había cierto desgaste.

Qué fallos se repiten en Andalucía pese a las quejas reiteradas?

Hay retrasos en la Dependencia. Los servicios tardan un año en el diagnostico de la ayuda porque no hay personal. Además de otros problemas, hay falta de personal.

¿Hay más?

La renta de inserción. Si estás trabajando no hay renta de inserción. Y a la gente le llega denegada cuando ya está en paro porque tienen contratos de cinco días o de una semana, contratos precarios. Hay retrasos en Sevilla, Málaga y Cádiz.

¿Qué opina de quienes dicen que hay que quitar ayudas a la violencia de género?

No hay que retirarlas, pero sí revisarlas. Decir hay que suprimir las ayudas es una afirmación gruesa a la que no le hago caso. Yo quiero ver qué ayuda no tiene rentabilidad y eficacia. Si hay una ayuda que no contempla el fin para el que está creado, elimínese. Si no, no. ¡A cualquier persona se le va a ocurrir una barbaridad y le van a hacer presidente!

¿Cree que hay denuncias falsas en casos del maltrato? ¿Piensa que el feminismo busca superioridad?

Son afirmaciones que hacen daño. Es peligroso para la sociedad. Las denuncias falsas son el 0,06%. El machismo viene de una educación que ha fallado y donde el macho cree que tiene la posesión y llega hasta a matar a los hijos para que sufra la mujer. Es una situación de desigualdad. Para la igualdad yo estoy a favor de la discriminación positiva. Si a los desiguales se les trata igual, siguen siendo desiguales.

¿Y el lenguaje inclusivo?

Yo no hablo de eso. Todos los excesos hay que verlos y disuadirlos.

Otro asunto de actualidad es la Memoria Histórica. ¿Cree que hay que derogar la ley andaluza? ¿Le llegan quejas de este asunto?

Sí me llegan quejas, sí. No debe derogarse la Ley de Memoria Histórica. Por dos razones. En esa ley ya se recoge la idea de la conciliación. La ley no pide venganza de nada. Lo único que quiero de la Memoria Histórica es que haya un cierre final, que la gente pueda enterrar a sus familiares. Este tema no abre heridas. A mí me dicen las viejecitas que quieren enterrar a su madre y su padre. Es lo que yo quiero.