José Antonio Parejo, historiador y profesor universitario
José Antonio Parejo, historiador y profesor universitario - Raúl Doblado
ENTREVISTA

José Antonio Parejo: «El Valle de los Caídos es una trampa; si yo fuera el PP, sacaría a Franco de allí»

Este historiador y profesor universitario ha sufrido el silencio oficial por sus investigaciones que destruyen el montaje de la Memoria Histórica

SevillaActualizado:

¿Qué es Andalucía para usted?

Una región del sur de España, política y administrativa, que no tiene unidad histórica, ni lingüística, ni ninguno de los inventos del supuesto nacionalismo andaluz.

¿Andalucía es, históricamente, una realidad nacional?

No. Andalucía formaba parte del reino de Castilla en una parte, y en la otra del reino de Granada.

¿Por qué cree que vuelve a resurgir el asunto de la Memoria Histórica?

Porque hay un partido político que ha olvidado sus orígenes fundacionales de la socialdemocracia, y que necesita del drama para diferenciarse, lo cual es un error porque esa concepción de la memoria histórica lo lleva a contradecirse de su papel en los tiempos de la Transición.

¿Está hablando del PSOE?

Sí. El PSOE cree que le sirve la Memoria Histórica como agente diferenciador, cuando lo que le está haciendo es conduciéndolo a un abismo que lo lleva a romper con el partido de la Transición.

Como profesor de Historia, ¿qué nota le pondría a la Transición?

Un 10 porque no hay 20. Si usamos las notas de ahora en selectividad, un 14.

¿Por qué algunos atacan la Transición y la definen como un pacto con los poderes fácticos del franquismo?

Hay una diferencia entre el PSOE de González y el de Pedro Sánchez no atiende a matices. Según ellos, la legitimidad se ancla en la II República, entonces es fundamental destruir la obra de la Transición. Lo que nadie dice es que en España, cuando muere el dictador, le sucede otro dictador como Juan Carlos I, que desde la Jefatura del Estado desmocha la dictadura ejerciendo un liderazgo impagable que pone las bases de la Transición a la democracia en un único mandato de Suárez. Usó sus poderes heredados para forjar una democracia. Si se reconoce ese papel, todo el chiringuito que tienen montados los enemigos de la democracia se viene abajo.

¿La II República fue en Andalucía el paraíso que algunos nos quieren vender?

No. Fue una democracia liberal imperfecta que se basa en una Constitución excluyente. Se ve en algunos artículos en los que se prohíbe al clero cualquier actividad. Ese régimen era un monopolio: la República es nuestra y el resto de españoles tiene que asumirla. Eso no es democrático.

Usted ha estudiado el papel de la Falange en la II República. ¿Cómo era aquel partido?

Un partido antiliberal, antidemocrático, contrario a los derechos del individuo. Propugnaba la conformación de una comunidad nacional donde el individuo le entrega los derechos a la comunidad que iban a dirigir ellos. Contrajo importantes responsabilidades en el marco de la convivencia política y la degeneración de la convivencia. Al mismo tiempo, fueron capaces de ir movilizando los apoyos voluntarios de miles de andaluces que vieron en la Falange el camino para volver a la normalidad.

¿Quién apartó a Andalucía de ese camino de la normalidad?

Cuando aparece Falange ya existían partidos y sindicatos de la izquierda revolucionaria que atentaban contra la convivencia. Estalla una lucha por la competencia entre la izquierda revolucionaria y el fascismo por el apoyo popular. La fundamentaron en la violencia policía.

¿Hay peligro de volver a aquello?

Hoy no se dan las circunstancias porque tenemos un tejido jurídico bastante fuerte. Otra cuestión es que los que tienen la obligación de garantizar el Estado de derecho empiecen a desertar de esa obligación. Si eso sucediera, nos adentraríamos en los terrenos de los inicios de 1936. Ante la falta de respuesta de las autoridades, la ciudadanía empieza a buscar refugio, y algunos lo encontraron en la Falange.

¿Qué haría usted con el Valle de los Caídos?

El Valle de los Caídos es una trampa. Si yo fuera el PP, la solucionaría acabando con el motivo, o sea, sacando a Franco de allí. Lo cual me lleva a una pregunta: ¿tiene esto límite? El PSOE zapaterista necesita del drama.