Juanma Moreno, a la izquierda, en un concierto con una de sus formaciones musicales
Juanma Moreno, a la izquierda, en un concierto con una de sus formaciones musicales - ABC
Perfil

Juanma Moreno: De «cuestionado» cantante juvenil a hacer historia en la Junta de Andalucía

Así ha sido la fulgurante carrera, asomada al final al abismo, del político malagueño hasta convertirse en presidente andaluz

MálagaActualizado:

Estamos en 1989. La pequeña pedanía antequerana de Villanueva de Cauche, con poco más de 300 habitantes, celebra sus fiestas patronales. Al pueblo llega una furgoneta de la que descienden unos jóvenes de aspecto un tanto estrafalario portando instrumentos musicales. Ropas oscuras, largos flequillos, enormes guardapolvos.

Los peores presagios de los vecinos se confirman cuando suben al escenario. Aquellos gorgoritos y esos guitarrazos no tienen nada que ver con los pasodobles y otras pachangas con las que pretendían pegarse el baile. La parroquia asiste atónita y silenciosa al espectáculo; la alcaldesa amenaza con no pagarles. A punto está de montarse el lío, pero al final la situación se resuelve y el grupo, llamado «Falsas realidades», (antes había sido «Lapsus Psíquico» y «Cuarto protocolo») coge sus bártulos y sale airoso del envite.

En la orla del instituto
En la orla del instituto - ABC

Treinta años después de aquello, el líder de aquella banda no sólo ha sorteado el peor de los trances de su vida política, el que todos daban por seguro fracaso definitivo en su anhelado asalto al palacio de San Telmo. A pesar de desafinar en el resultado hasta quedarse con sólo 26 diputados, Juanma Moreno ya canta en la ducha convertido en el primer presidente no socialista de Andalucía.

«Pueden los que creen que pueden; yo siempre creí». La cita de Virgilio rubricó en su discurso de investidura el viaje. Un largo y tortuoso periplo que demuestra a las claras que no se equivocan sus allegados cuando entre las cualidades del nuevo presidente —además de la humildad, «que ha derrotado a la soberbia», dijo también— destacan la tenacidad. De no ser por ella, Moreno Bonilla, ridiculizado hasta la extenuación cuando fue nombrado líder del PP andaluz —desde por su apellido a su escaso nivel de conocimiento popular—, se hubiera quedado en una cuneta.

No debe de ser fácil levantarse una y otra vez sobre todo cuando no tienes costumbre al fracaso. Y escaso había de ser necesariamente el hábito de este malagueño, (aunque nacido en Barcelona) de 48 años, ahora ya con vestimentas más formales, casado y con tres hijos.

Desde que con 19 años se afiliara al PP desarrolló una carrera política fulgurante, que parecía no iba a tener freno. Concejal en el Ayuntamiento de Málaga, parlamentario andaluz, diputado y secretario de Estado, amén de fontanero de Génova, habían sido los peldaños de esa escalera que de repente, pero por petición propia, se topó de bruces con la maquinaria pesada del socialismo andaluz. El mismo que aun trata de arrugar su elección con su poco elegante llamada a la rebelión callejera.

También se encontró con su partido roto tras la insuficiente victoria de 2012, la depresión «posArenas»... y la sombra complicada de evitar que siempre precede al exlíder o va dejando atrás, según el momento solar.

En 2005 junto a Elías Bendodo, Francisco de la Torre y Soraya Sáenz de Santamaría
En 2005 junto a Elías Bendodo, Francisco de la Torre y Soraya Sáenz de Santamaría - SUR

Para mayor desaliento, su indisimulado apoyo a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del PP, por el que tenía la picota engrasándose. «Tú lo has querido», retumbaban en su despacho hasta casi las sorprendentes elecciones de diciembre las palabras que le dedicó Rajoy en el congreso que lo hizo presidente regional.

Pero, si todo le iba tan bien antes, cómodo en Madrid como secretario de Estado de Asuntos Sociales, ¿por qué quiso enfrentarse al monumental reto de derrumbar al PSOE andaluz?

Sus allegados enumeran varias razones, pero hay una que destaca entre todas: la enfermedad de su padre, fallecido pocos días antes de su entronización al frente del PP-A por culpa de un cáncer de colon tardíamente detectado. La «joya de la corona», como el socialismo patrio denominaba a la sanidad pública, no brillaba tanto.

Y es que de Moreno todo el mundo destaca la extraordinaria relación con su familia (es el segundo de tres hijos) y la devoción que sentía por su padre, que precisamente este viernes, día de la toma de posesión del nuevo presidente, habría cumplido 78 años. Para él tuvo unas emocionadas palabras en su discurso de toma de posesión.

Después de los años en la emigración en Barcelona como trabajador de SEAT, su progenitor regresó a Málaga para regentar «Morella», una pequeña droguería y tienda de regalos en los bajos del edificio donde residían. Allí Juanma echaba una mano atendiendo y hacía sus deberes de adolescente. De su progenitor conserva el amor por el campo y la agricultura y acude cuando puede a la pequeña finca de cítricos que mantiene su familia enel Guadalhorce.

Moreno siente devoción por su padre, fallecido por culpa de un cáncer de colon no diagnosticado a tiempo

«Ni brillante ni un petardo; no sacaba un 10 en mi asignatura, pero sí argumentaba mucho en clase». A Moreno lo define así una de sus profesoras de la Universidad Laboral, el instituto de Málaga donde además de jugar al baloncesto cursó R.E.M., el denominado Bachillerato experimental, la probeta con la que se ensayó la implantación de la Logse en convivencia con el antiguo BUP.

«Hablaba de las dificultades que tenía su padre para pagar impuestos y era muy crítico con determinadas realidades sociales», recuerda esta docente del «Juanma malo», por travieso, en contraste con otro chaval del mismo nombre pero de mejor comportamiento en clase con el que el flamante presidente andaluz sigue teniendo contacto.

Moreno, visitando su instituto en 2012 ya como secretario de Estado
Moreno, visitando su instituto en 2012 ya como secretario de Estado - ABC

Ese interés por la cosa pública se disparó en la etapa universitaria, cuando comenzó a estudiar Psicología. Un mitin de Aznar fue la chispa que encendió una mecha ya existente de rebeldía ante un socialismo que, como hasta ahora en Andalucía, parecía que no pretendía dejar paso nunca.

«En la facultad estudiamos poco y enredamos mucho», ríe uno de sus amigos de entonces. En efecto, y cuando la izquierda tenía prácticamente copada la Universidad, fundaron la Asociación Popular de Estudiantes, con la que consiguieron hitos como la entrada en el Claustro y convertir al propio Moreno en jovencísimo vicedecano.

Juanma Moreno, que se afilió entonces a Nuevas Generaciones, ya había empezado a demostrar otras de las cualidades que más se subrayan de él: sus dotes de liderazgo y su capacidad para formar equipos. «Desde siempre ha tenido una gran capacidad para ilusionar; un enorme magnetismo», resume una de sus leales.

Ya no hubo nunca más bandas musicales. Primero líder de la formación popular juvenil en Málaga, luego de Andalucía, se recorrió con sus amigos España en una furgoneta que pagaban a escote con vistas a conseguir apoyos para su nombramiento como presidente nacional de NN.GG. Comenzaba el estrellato. «Los días de carretera, siempre volviendo al sur, me queda grande la pena, cuando allí me esperas tú», cantaban entonces por Danza Invisible, su grupo favorito.

Ahora, cinco años después de regresar al sur, cumplido el histórico reto y convertido en el principal barón del PP de la manera más inopinada, viajará por Andalucía convertido en su presidente. A los alcaldes, seguro, esta vez les encantará su música.