Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía
Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía - ABC

Juanma Moreno y la presión para que el cambio se note en la Junta de Andalucía

El presidente de la Junta de Andalucía hizo un Gobierno para consolidar su poder en el partido; ahora se enfrenta al problema de la gestión diaria

SevillaActualizado:

El mensaje está llegando alto y claro a los despachos del PP y la preocupación es grande porque viene de dentro de la propia Junta de Andalucía pero también de la calle: el cambio no se nota o, al menos, no se nota como debería. ¿Por qué?

Quienes han llegado a los puestos de mando de la administración andaluza lo han hecho con ilusión, con ganas de abrir una nueva etapa, pero se han encontrado con que gobernar es más difícil que hacer oposición. Hay mucha arena en las ruedas de esa inmensa maquinaria que es la Junta de Andalucía.

El presidente Juanma Moreno diseñó un Gobierno en un momento político muy delicado y lo hizo pensando en afianzar su control interno en el partido. Repartió altos cargos -consejeros y viceconsejeros sobre todo- buscando el equilibrio territorial siguiendo así el modelo que a Manuel Chaves le funcionó durante tantos años.

Moreno volvía de un Congreso Nacional donde sabía que tenía a más de la mitad del partido en su contra y no quería ruido interno sino consolidar su liderazgo, algo mucho más sencillo de hacer desde el sillón de San Telmo, un factor que quizás no calculó lo suficiente. Y si no que se lo pregunten a Susana Díaz.

Paradojas de la política, tras las generales, Moreno se ha convertido en uno de los barones referentes del PP junto con Núñez Feijóo. Está por ver lo que sucederá esta noche y cuántas comunidades autónomas gobiernan los populares pero la figura de Juanma Moreno -al que se han disputado en varios territorios en esta campaña electoral- es mucho más fuerte que el 2 de diciembre. Ahora se enfrenta con el problema diario de la gestión del Gobierno. Donde debe notarse el cambio.

En aras de la eficiencia, algunos consejeros han optado por mantener a los mismos funcionarios que ya tenían responsabilidad con el Gobierno del PSOE. Saben cómo funciona la administración, están acostumbrados a sus procedimientos y no tienen que empezar desde cero.

Este mantenimiento del status quo molesta, y mucho, en el PP. «¿Cómo es posible que estemos dando de lado a los nuestros?» comentaba un dirigente popular a ABC. Sobre todo en puestos muy visibles como la dirección de los parques tecnológicos o las más importantes agencias públicas de la Junta. En la mayoría de ellas se mantienen los cargos del PSOE... a pesar de que a muchos de ellos se les ha acusado desde la oposición de ineficacia e indolencia en la gestión. Fuentes del Gobierno confirmaban que este mismo lunes empezarán a moverse algunas estructuras, a iniciarse cambios en los cargos intermedios.

También hay que tener en cuenta que los altos funcionarios de la Junta no se atreven a dar el paso para trabajar para el Gobierno del PP y Cs. Entre otras muchas razones porque creen que sólo va a durar cuatro años y que el PSOE volverá a la Junta. Mensaje que es, por cierto, el que traslada Susana Díaz.

En los cuadros populares ha calado la idea de que el diseño del Gobierno con una gran Consejería de Presidencia con mucho poder político para contrarrestar al vicepresidente Juan Marín no ha sido la mejor decisión. Sobre todo porque Ciudadanos no está siendo tan brillante en la gestión como parecía que iba a resultar cuando nombró a sus consejeros. Y es que Juan Marín tiene un estilo de hacer política muy particular. No es amigo de grandes gestos sino de irse colando poco a poco en las estructuras de poder.

La mayoría de los nombramientos de Ciudadanos proceden de fuera de la política y eso está lastrando sus comienzos. Tampoco en el sector naranja se nota mucho el cambio en parte por motivos similares a los del PP, en parte porque la falta de banquillo político está provocando desajustes que son difíciles de conjugar con la gestión diaria.

Eso sí. Ciudadanos juega con la ventaja de que no tiene una legión de afiliados que llevan años trabajando para el partido, muchos de ellos en la Junta, y que ahora creen que ha llegado su momento. El momento de cambiar las cosas y de poner en marcha nuevos métodos en la administración andaluza. Hasta ahora ha habido cierta bula por las consecutivas campañas electorales. Luego viene el verano, otra disculpa. ¿Y después?