La juez Mercedes Alaya ayer
La juez Mercedes Alaya ayer - RAÚL DOBLADO
CASO ERE ANDALUCIA

La juez Mercedes Alaya sigue presente

La magistrada que investigó el caso estuvo en un juicio por una tentativa de homicidio justo debajo de la vista de los ERE; por poco se topa con los procesados

SEVILLAActualizado:

Los procesados de los ERE que desde ayer son juzgados se sitúan en una sala justo encima de la planta donde trabaja Mercedes Alaya, la juez que inició hace casi siete años la investigación que arrinconó a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán hasta lograr su imputación.

Ayer Alaya, que es miembro de una de las cuatro salas penales de la Audiencia de Sevilla, por poco se topa con ellos. La magistrada, que desde junio de 2015 ocupa una plaza en la sección VII, entró en el edificio minutos después del paseíllo de los 22 procesados.

Pero ¿qué hizo ayer la juez que con sus investigaciones obligó a dejar la política a toda una generación de socialistas? Entró acompañada de la escolta que mantiene desde 2013 y fue fotografiada por las decenas de cámaras que aguardaban en la puerta. Sin inmutarse cogió una botella de agua de la máquina, se puso la toga y presidió un juicio. Un asunto que nada tiene que ver con la corrupción: un procedimiento contra un preso acusado de una tentativa de homicidio y en el que, según fuentes judiciales, hubo conformidad.

Con todo a Alaya, acostumbrada a tener en su cabeza miles de folios de un asunto tan complicado como los ERE y que fue capaz de tirar del hilo desde la grabación de Mercasevilla hasta armar el mayor sumario de corrupción andaluz, terminó pronto. Antes de las doce de la mañana se estaba quitando la toga, bajo la cual se vislumbraba su indumentaria: pantalón oscuro, camisa blanca y chaqueta rosa.

Luego continuó la jornada, dos tramos de escaleras debajo del juicio. «Ella ya se ha olvidado», comentaba un funcionario aventurándose a adivinar sus pensamientos. Sea como sea Alaya, que desde que el CGPJ le negó la comisión de servicio para continuar el Caso ERE comparte despacho con otros tres jueces, sigue lejos de los focos. Si no hay imprevistos, se reencontrará con la corrupción: un juicio de Invercaria que llevará al banquillo a algunos de los procesados de los ERE.