El secretario general de la CEA
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LISTERIOSISLuis Fernández-Palacios:«Las alertas sanitarias no deben entrar en el debate político»

El secretario general de la CEA opina, por primera vez, sobre las consecuencias de la crisis de la listeriosis en la industria cárnica andaluza

Sevilla Actualizado: Guardar
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–¿Hay estimaciones del coste que puede tener para la industria y empresas del sector las alertas por listeriosis decretadas desde el 15 de agosto?

–Es difícil de responder en un mes. Pero es cierto que la venta de los productos que han salido publicados se ha visto reducida hasta casi su desaparición. Tenemos que ver si con el paso de los días la confianza del consumidor se recupera y vuelve a comprar estos productos, si no puede haber una situación muy crítica para muchas empresas. Por lo que estamos viendo en el sector cárnico, debido a estas alertas, sí que se está produciendo una disminución importante del consumo en general.

–Es inevitable que los consumidores sean reacios a consumir no ya carne mechada sino productos cárnicos en general. ¿Cómo se combaten desde el sector empresarial los recelos tras una crisis como esta?

Se está combatiendo informando y tratando de tranquilizar al consumidor. Las medidas de control son exhaustivas. Esta situación nos está haciendo mucho daño a la imagen de todo el sector cárnico, un sector en España ejemplar, y que en los últimos años está a la cabeza de Europa en seguridad alimentaria debido entre otras cosas a que estamos siempre entre los países con menor índice de alerta sanitaria. También hemos iniciado un fructífero diálogo con la Junta de Andalucía para analizar medidas concretas de promoción, que permitan reforzar esa confianza entre la ciudadanía.

–¿Qué opinión tiene el sector empresarial sobre el sistema de inspecciones en materia sanitaria y consumo en Andalucía?

–Hasta ahora ha funcionado bien, es un método eficiente de prevención, no creemos que sea un problema de cambio de protocolos, sino de mejorarlos y cumplirlos. Es más, en muchas ocasiones están por encima de las exigencias que nos encontramos en otras comunidades.

–¿Preocupa la dispersión de competencias?

–En España las competencias las tienen las comunidades, no tiene que ser un problema la delegación de competencias siempre que haya coordinación entre las distintas administraciones. Lo que es importante que siempre sean los mismos criterios.

–¿Los fallos en comunicación sobredimensionan crisis de este tipo?

–Por supuesto. Una mala información hace más daño que otra cosa. Ahora mismo parece que todo es peligroso y ni mucho menos es así. Informando a tiempo y con la prudencia necesaria se solucionan los problemas sin crear una alarma social. En todo caso, es importante huir de la estigmatización de un sector o de un producto, son miles de productos alimenticios los que todos los días se ponen en el mercado con total seguridad.

–Cuando surge una alerta de este tipo ¿qué hacen las organizaciones empresariales para resolver sobre las responsabilidades del mismo y preservar de daños colaterales a otras empresas del sector?

–Las asociaciones están para coordinar a las industrias y ayudarlas. Coordinamos a la industria con la administración y tratamos de ser una única voz. Es conveniente que sea la voz de nuestras organizaciones la que se comunique con los medios ya que no todas las empresas tienen departamento de comunicación y además es una sola voz la que transmite los mensajes. Asimismo, es también fundamental el diálogo con las administraciones, la capacidad de efectivamente aislar un problema y adoptar un posicionamiento común que impida que vuelva a surgir, contando para ello con la experiencia de cada sector.

–¿Es posible dentro del sistema de autocontrol que una empresa incumpla el deber de informar a la administración de la aparición de un positivo en listeria?

–No. La empresa debe cumplir sus protocolos de inspección aprobados por las autoridades competentes, y en ellos, entre otras acciones, está la información inmediata.

–¿Si se confirman las irregularidades de Magrudis, otras empresas del sector podrían reclamarle daños?

–Es muy improbable.

–¿En un mundo tan tecnificado como el actual, recurrir a la mala suerte como origen de un problema de este tipo es admisible?

–En el complejo alimentario nada se deja al azar o a la improvisación. Es un sector sujeto a múltiples controles, se trataja de un modo muy serio y responsable por parte de las empresas que operan en él. Nuestros sistemas de control y prevención no dependen de la suerte, sino de la ejecución exhaustiva de todos nuestros procesos productivos. No se puede dejar nada a la improvisación. Quizás lo que si sea fortuito, lamentablemente, es la irrupción de más de un caso en un corto período de tiempo.

–¿Piensa que el papel que están de–empeñando las organizaciones de consumidores en esta crisis ayuda o complica la gestión de la misma?

–A veces da la sensación de que hay algo más que una simple comunicación y puede generar desasosiego entre los consumidores. Pero desde todas las administraciones, asociaciones e industrias tenemos claro que nuestro objetivo tiene que ser la transparencia, claridad y no crear alarmas innecesarias. En todo caso, no creemos que las alertas sanitarias deban entrar, sin más, en el debate político. Son cuestiones con un gran contenido técnico, pues todo se basa en el cumplimiento o no de unos parámetros que marca la norma y que, habitualmente, se detectan a través de las constantes analíticas a las que se someten los productos y sus procesos.

–¿Hay un problema de dimensión e inversión tecnológica en la PYME andaluza?

–No podemos generalizar en temas tan serios. En Andalucía hay miles de PYMEs que están funcionando muchos años sin problemas y apostando por la tecnología, la innovación y la seguridad como base de su desarrollo. Lo que ha pasado en estas semanas son casos puntuales y aislados. El sector que más ha ayudado a la sociedad a superar la gran crisis que hemos padecido ha sido el sector agroalimentario andaluz que se ha abierto muchos mercados, en los cuales la calidad y la seguridad son muy exigentes, y hemos tenido ocasión de conquistarlos con independencia del tamaño de las empresas.