Los locales apoyan la profesionalización de porteros pero piden suprimir los vigilantes
Un grupo de clientes a las puertas de un local de ocio en la capital hispalense. G. LOBATO

Los locales apoyan la profesionalización de porteros pero piden suprimir los vigilantes

JOSÉ CEJUDO. SEVILLA
Actualizado:

Empresarios y sindicatos han dado su apoyo a la iniciativa impulsada por la Consejería de Gobernación, adelantada por ABC el pasado domingo, destinada a reformar el Decreto del Derecho de Admisión en locales de ocio, donde se incluiría exigir a los porteros de tales establecimientos una serie de requisitos, como son test de drogas y psicotécnicos y el certificado de penales.

El cambio en la normativa, según algunos propietarios de estos negocios, debería estar acompañado de la supresión de la figura del vigilante de seguridad, perteneciente a compañías privadas, que trabaja en el interior de las salas de fiesta. Naturalmente, este último colectivo rechaza la idea. Por otra parte, las empresas de ocio también están estudiando la posibilidad de que sean mujeres las que se coloquen a las puertas de los locales haciendo funciones de relaciones públicas.

Potenciar la formación

Alfonso Maceda, presidente de la Asociación de Terrazas, Bares y Discotecas de Andalucía (Tebadis), declaró ayer a este periódico que cualquier iniciativa que suponga potenciar la formación específicas de los porteros para reforzar su categoría profesional «no nos parece mal».

Maceda recordó que el Decreto de Admisión contempla que los locales con aforos de más de trescientas personas, al margen de los porteros deben contar con vigilantes de seguridad pertenecientes a empresas homologadas de carácter privado, un segundo colectivo de trabajadores que según el representante empresarial debería ser suprimido en discotecas y similres.

La norma fija que habrá un vigilante en un aforo de 300 a 450 personas; dos entre 451 y 750 clientes; tres entre 751 y 1.000; cuatro vigilantes cuando haya más de 1.000, y se incrementará un vigilante más por cada fracción de 1.000 personas.

Según Alfonso Maceda, los vigilantes «ni nos dan el servicio, ni están preparados para ejercer la actividad, porque al fin y al cabo esta clase de oficio se aprende con el tiempo».

En el caso de los porteros destacó que a nadie se le ocurre poner a la entrada del local a alguien que no haya ejercido antes el oficio. La experiencia, indicó, se adquiere durante un año, estando en un segundo plano, y fijándose cómo realiza la función los que reciben a los clientes.

Por ello, razona Maceda, «si con la profesionalización de los porteros, que van a tener que cumplir más requisitos, podemos sustituir a los vigilantes de seguridad, estaríamos encantados». El dirigente empresarial reivindicó la profesión de portero, y lamentó que uno de ellos falleciera el pasado fin de semana en Madrid de un balazo. «También hay que agradecerles su función, no sólo criticarlos», resaltó.

Fin de semana y de noche

Según Maceda, para los locales de ocio los vigilantes de seguridad suponen un problema, y lo explica: «Las empresas no quieren hacer ese servicio. Es de noche, en los fines de semana y nos mandan personas que a lo mejor han estado trabajando últimamente cuidando una obra en un polígono. Eso —enfatiza— a nosotros no nos sirve. No conocen a nuestro público, a nuestra clientela, y lo único que nos supone es dinero. Los vigilantes de seguridad no garantizan que todo funcione perfectamente».

En este sentido, confía en que la Junta de Andalucía atienda su demanda y que esté predispuesta a estudiarla. si bien admitió que no estará exenta de dificultades. «Habrá que modificar la normativa y eso complica las cosas, pero sería el momento», dijo.

La Federación Andaluza de Salas de Fiesta, Bailes y Discotecas también aplaudió la iniciativa de la consejera Clara Aguilera sobre la profesionalización de los porteros.

En declaraciones a Europa Press, el portavoz de la citada federación, Manuel Ruiz, explicó que antes de las fiestas de Navidad, este organismo mantuvo una reunión en Madrid con la Asociación Nacional de Porteros con el objetivo de suscribir un convenio marco nacional que incluiría la realización de cursos para actualizar la labor de estos profesionales.

Así, demandó que las modificaciones «no se hagan de la noche a la mañana, sino con tiempo, al igual que la Ley de Espectáculos Públicos se hizo de forma consensuada».

Además, apuntó que el sector está analizando como posibilidad el hecho de colocar en la entrada de locales a mujeres «como relaciones públicas», algo que no supondría una «merma» en la seguridad del recinto.

A su juicio, es necesario «cambiar el concepto de portero y que lo que esté en la puerta se convierta en otra cosa, más vinculado con las relaciones públicas, por lo que pueden ser mujeres y hombres las personas que puedan estar en la puerta, a modo de recibidores de clientes, y teniendo claro que la persona que no esté en condiciones no va a entrar».

Mirar al bolsillo

El sindicato UGT valoró igualmente de forma positiva que los porteros tengan una mayor formación, se sometan a test psicotécnicos y certifiquen que carecen de antecedentes penales. Luis Martínez, presidente de la sección sindical ugetista de una empresa de seguridad, lo que no comparte es la idea de suprimir a los vigilantes en los locales de ocio.

«El empresario, como siempre, mira a su bolsillo y sería un error muy grande», manifestó a este periódico. «El portero debe tener unas funciones marcadas y el vigilante las suyas, que están recogidas en la Ley».

Resaltó Martínez que «nosotros estamos para dar seguridad a los clientes, tenemos una titulación, una preparación, y hemos tenido que superar las pruebas en la Policía».

Facua, Consumidores en Acción, calificó como «correcto» que desde la Administración andaluza se pretenda elevar el grado de preparación de los porteros, aunque consideró que «para nada» se debe suprimir a los vigilante en en interior de los establecimientos.

Rubén Sánchez, portavoz de Facua, aclaró que «el portero no tiene nada que ver con la seguridad, deben limitarse a canalizar la entrada de clientes, aunque hay algunos que realizan funciones que no les compete, de pseudo-vigilantes».