Miguel Sánchez Montes de Oca
Miguel Sánchez Montes de Oca - J. J. Úbeda
Conversaciones sobre Andalucía

Miguel Sánchez Montes de Oca: «La corrupción no pasa factura en Andalucía»

Este gaditano de nación y americano de vocación ha sido un actor fundamental de la Transición que sigue conservando la lucidez y el asombro

SevillaActualizado:

¿Qué es Andalucía para usted?

Una identidad cultural, una manera de entender la vida y una manera de actuar. Es una forma de estar.

¿Qué diferencias hay entre la Andalucía de la Transición y la actual?

La más importante es la ilusión de resolver muchos problemas pendientes y de llegar a unir a los españoles en un proyecto común mirando al futuro, no al pasado.

¿Cómo ve la política actual?

Veo mucha antipolítica, mucha posverdad. Un mundo de trileros que están especulando con los sentimientos de la gente. Es una política espectáculo propia de una sociedad líquida, todo dirigido a conseguir la adhesión sentimental.

Usted tuvo una relación muy estrecha con Adolfo Suárez. ¿Cómo era en la distancia corta?

Era la ambición política. Siento una gran admiración por su liderazgo. Mi juicio está teñido de subjetividad, pero está claro que su valentía y su audacia posibilitaron la Transición. Además, a Suárez no le importaba de dónde venías, sino adónde querías llegar.

¿Por qué tropezó Suárez en Andalucía?

Aquello fue muy complejo. Yo era subsecretario con Clavero, estaba en primera línea de combate. Clavero quiso, con muy buena intención, conseguir enseguida la preautonomía para Andalucía. Fue una decisión personal suya. Y Suárez pensó que no era el momento adecuado, que tenía que resolver otros asuntos. Fue nuestro primer encontronazo.

¿Y la pregunta del 28-F??

Aquella pregunta tan hiriente fue idea de Rafael Arias Salgado. Al final consiguió apelar a unos sentimientos que no existían en Andalucía. Yo estuve en contra de aquello, que al final fue utilizado por el PSOE.

Aquello sirvió para encumbrar a Escuredo…

Rafael Escuredo era un zascandil, me obligó a que yo le pidiera fecha para el referéndum y a que Suárez lo recibiera. Estaba desahuciado por el PSOE. Era una manera de levantarse contra su propio partido. Guerra hablaba de la verbena de las autonomías.

¿Cómo interpreta los años que lleva gobernando el PSOE en Andalucía?

Por la política clientelar. Hace muchos años me hablaban en Colombia del gamonal, o sea, del cacique. Yo no sabía qué era el clientelismo, y ahora lo veo aquí. Pero la oposición tampoco ha estado a la altura. Las ofertas de la derecha han sido muy pobres.

¿Qué debería hacer la derecha andaluza?

Un discurso más actual. Huele a rancio. Hace falta un cambio generacional, candidatos de la sociedad civil, menos profesionales de la política, aunque esto también es común para la izquierda.

Hablando de generaciones, ¿por qué fracasa Andalucía en educación?

Los métodos son del siglo XIX, los maestros del XX y los alumnos del XXI. Hoy no se aprende solo en el aula, ni durante un periodo de la vida. Hoy hay que desaprender lo que sobra para asimilar los nuevos conocimientos que surgen.

¿Cómo ve las elecciones del 2 de diciembre?

Va a ganar el PSOE, tiene la maquinaria: las elecciones se ganan desde el poder. Además, la oposición es muy débil. Sin embargo, no van a poder gobernar solos, tendrán que pactar. Y ahí es donde aparece el gran teatro del mundo que es la política. Ahora, con la ruptura entre PSOE y C’s, se dicen muchas cosas con la esperanza de que se olviden, pero luego darán marcha atrás. Serán las elecciones más mediatizadas por el debate nacional.

¿Por qué los ERE no han conseguido cambiar el gobierno en Andalucía?

La corrupción lleva a la desafección de la política, a horadar la democracia. Aparecen los populismos. Pero por una cuestión de sentimientos no pasa factura.

Usted está muy relacionado con América. ¿Cómo se siente en el Nuevo Mundo?

Aprendí América paseando por Cádiz y Sevilla. América ha sido la vocación más importante de mi vida. El profesor Morales Padrón lo clavó con una frase definitiva: el canario es un andaluz al baño maría, y el americano es un andaluz pasado por agua.