Fernando Gamboa, Virgnia Peralta y José Enrique Herrero
Fernando Gamboa, Virgnia Peralta y José Enrique Herrero - ABC

Profesionales sanitarios: «Pensamos que la muerte es algo que solo le ocurre a los demás»

Un médico, un enfermero y una psicóloga dan su visión sobre los cuidados paliativos y el fin de la vida

SevillaActualizado:

Fernando Gamboa, Médico y presidente de la sociedad andaluza de cuidados paliativos

El doctor Fernando Gamboa
El doctor Fernando Gamboa - ABC

El doctor Gamboa lleva muchos años tratando a personas en sus últimos momentos de vida. Explica que a veces los pacientes saben el diagnóstico de su enfermedad, «pero no el pronóstico», y les toca explicarles «que no tenemos cura para lo que padecen pero sí herramientas para mejorar su vida». Porque en eso consisten los cuidados que él estudia y aplica, en mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno todo lo posible. Indica el doctor Gamboa que una de las preguntas que suele recibir de los enfermos es cuánto les queda de vida. «Podemos responder pero con incertidumbre -indica- porque la respuesta nunca es exacta. Yo intento marcar hitos como “quizá no acabe el verano”». Gamboa defiende una sanidad para las personas: «Tratamos personas, no enfermedades» y aboga por naturalizar a muerte, «lo único que sabemos seguro en la vida que nos va a tocar». Defiende que a los niños con cierta edad habría que dejarles vivir el duelo: «Los vemos maduros para tener las llaves de casa o móvil pero no para ir a despedirse de un familiar», razona. Y asegura que en Andalucía la situación es «asimétrica» en cuanto a tratamiento paliativo porque hay zonas con buenos medios -sobre todo grandes ciudades- «y otras no tanto». El doctor Gamboa subraya además que la eutanasia nada tiene que ver con su medicina y que el 99 por ciento de quien la pide, si se le asegura que no estará ni solo ni abandonado ni sufrirá «deja de pedir la muerte y solo quiere irse a casa a estar con su familia». Este médico, por mucha muerte que haya visto, reconoce que a veces tener esta realidad delante todo el tiempo marca. «Puede llegar a afectar, claro. Cuando se muere un paciente con 30 años y dos hijos y tú también eres joven y eres padre, te planteas tu propia muerte».

José Enrique Herrero, enfermero de cuidados paliativos

José Enrique Herrero, enfermero de cuidados paliativos
José Enrique Herrero, enfermero de cuidados paliativos - ABC

José Enrique Herrero trabaja como enfermero en la unidad de cuidados paliativos del sevillano hospital Virgen del Rocío y se dice afortunado. Cuenta con 16 camas en habitaciones individuales, medios, médicos, trabajadores sociales, psicólogos... Pero en Andalucía no siempre es así. «Haría falta más medios y más estabilidad en los contratos», reclama «porque en paliativos hay que tener mucha formación y si los trabajadores van y vienen, el servicio no es el mismo». Herrero explica con mil ejemplos y muy didáctico que el bien último por el que trabaja -él y el resto de la unidad de paliativo- es por la calidad de vida del paciente y su familia. Y para eso se mira todo: «Atendemos sus necesidades físicas, claro, pero también familiares, sociales o espirituales». ¿Espirituales? «Sí. Muchas veces cuando alguien llega al final de su vida se pregunta: “¿Qué he hecho? Cómo ha sido mi vida?” Le ayudamos hablando mucho, con escucha activa, para que la despedida y la transición sean lo mejor posible para él y para su familia». Este enfermero reivindica que la formación que requiere su unidad es enorme. De escucha, de identificación de síntomas, de tratamiento del dolor, de emociones... Pero pide más «herramientas para evitar acabar quemado. Trabajamos todo el día con dolor y eso pasa factura. Necesitaríamos más atención grupal e individual». Herrero reconoce que hay casos que pueden llegar más dentro que otros. Sobre todo si la persona que muere es joven. «A veces te tira más, pero no pierdes la perspectiva, no puedes caer en eso». Y también indica que es más complicado explicar a un abuelo que se muere su nieto que a un nieto que a su abuelo no le queda mucho tiempo de vida. Una cosa que quiere dejar muy claro este enfermero es que los cuidados paliativos tienen un único fin: «Dar al paciente y su familia la mejor calidad de vida posible ante una enfermedad terminal, irreversible y progresiva». Y explica que hay que separar los tratamientos de sedación con la eutanasia. «Hay familiares que piensan que cuando el paciente está sufriendo mucho y le ponemos la sedación es para morir. No tiene nada que ver. Hay estadios de dolor que solo se alivian llevando al paciente a la inconsciencia, durmiéndolo. Es lo que hacemos al final. El enfermo muere tras dormilo, no por la sedación. Nadie tiene que morir sufriendo», indica.

Virgnia Peralta, psicóloga de paliativos de la fundación La Caixa

La psicóloga Virgnia Peralta
La psicóloga Virgnia Peralta - ABC

Virginia Peralta trabaja como psicóloga en Málaga en una unidad de cuidados paliativos gracias al programa de atención a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación La Caixa. Esta profesional de la salud mental coincide con sus compañeros en que los tratamientos que aplica no solo son para el enfermo sino para todo el entorno. «Es integral. Se trata de atender a las necesidades de todos tanto durante el proceso como después también». Peralta explica que el objetivo de su trabajo es «minimizar la angustia, el miedo o la preocupación» que puede sentir una persona que está próxima a morir y también su familia y «maximizar lo que para esa persona es importante». La muerte, reflexiona, «asusta. Y la gente no la tiene presente. De una forma muy sana, pensamos que la muerte es algo que le ocurre a los demás». Pero no es así, claro. Por ahí pasa todo el mundo. «Ver que se acaba el tiempo es una situación complicada siempre». Peralta indica que en Andalucía falta educación en estas cuestiones. Cree que hay que difundir qué es exactamente el cuidado paliativo para hacerlo algo más cercano, más natural. «Esto es una etapa más de la vida», habla al referirse a la muerte. Sobre el tener que tratar a pacientes que acaban muriendo y sus familias, asegura que puede afectar. «Es una profesión con una gran carga emocional» por lo que reclama también que se atienda a los profesionales. ¿Y cómo está esta especialidad de implantada en Andalucía? «No hay medios suficientes», responde. «Hay recursos básicos pero faltan equipos avanzados de cuidados paliativos con psicólogos o trabajadores sociales como los que facilita la Fundación La Caixa en la comunidad.