Una de las sinuosas calles de Frigiliana, Málaga - c. a.
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Pueblos con encanto de Andalucía: ocho destinos para este verano

Si no te gusta veranear en zonas masificadas y buscas tranquilidad debes saber que Andalucía guarda lugares de postales insólitas donde relajarte y conocer aún más la historia del pueblo andaluz

sevilla Actualizado:

Cercano el fin de semana y el inicio del mes de julio, es el momento idóneo, si aún no lo has hecho, de planificar tus vacaciones. Si estás cansado de las zonas veraniegas masificadas, te proponemos ocho pueblos con encanto en Andalucía en los que perderte este verano.

San Nicolás del Puerto, Sevilla

El primer pueblo con encanto en el que parar es San Nicolás del Puerto, una localidad de la zona norte de la provincia de Sevilla. Celtas, romanos y musulmanes ya dejaron constancia de las bondades de este municipio, que con casi 700 habitantes, ofrece tranquilidad y descanso a todos sus visitantes. Este año, además, están de reestreno tras llevar a cabo obras de remodelación en su playa fluvial –la del río Galindón–, uno de los encantos de este pueblo junto a otros, como la iglesia de San Sebastián, la Ermita de San Diego –en la Ruta de la Dehesa–, o el puente romano.

Frigiliana, Málaga

La Villa de Frigiliana se enclava en la comarca de la Axarquía malagueña. En este pueblo es imprescindible el paseo por las calles de su Casco Histórico de herencia morisca: calles estrechas, sinuosas, de casas blancas y geranios colgando de sus paredes. Una ruta idónea para los amantes de la fotografía y de la gastronomía; nadie se debe marchar de Frigiliana sin probar su choto con salsa de almendras o al ajillo. También es de visita obligada la iglesia de San Antonio y el Palacio de los Condes de Frigiliana. Como añadido, para disfrutar del sol, a pocos minutos se encuentran las hermosas calas de Nerja.

Arjona, Jaén

Las praderas de verdes olivares rodeando a Arjona, a buen seguro, lo enamorarán. Paisaje de extraordinaria belleza situado en la Campiña de Jaén, este municipio vive de la actividad agrícola y la industria oleícola. En los pergaminos de la historia de esta localidad, romanos y musulmanes dejaron su impronta, destacando el nacimiento del primer rey nazarí de Granada, Alhamar el Rojo, que nació en el Alcázar del pueblo, hoy hospital de San Miguel. Del 11 al 24 de agosto tiene una cita en Arjona, cuando se celebra su fiesta más importante conocida como «Fiestasantos», en honor a San Bonoso y San Maximiano.

Cañaveral de León, Huelva

Colindando con la provincia de Badajoz, Cañaveral de León, sito en la comarca de la Sierra de Huelva, ofrece al visitante una estampa única tanto en invierno como en verano. En invierno, un riachuelo surge en la Calleja del Agua, que lleva lo recogido en la sierra durante el periodo de lluvias hasta los huertos, pasando por la laguna, el epicentro de la actividad de esta localidad, que cuenta con poco más de 400 habitantes. En verano, ese agua que baja de la sierra se estanca en dicha laguna creando una piscina artificial de agua tratada. Desde la piscina, apta para todos los públicos y abierta durante todo el verano las 24 horas del día, ofrece unas vistas únicas de la serranía onubense.

Pampaneira, Granada

El encanto que desprende la Alpujarra granadina lo recogen las calles de Pampaneira, al suroeste de la provincia. Con 340 habitantes, la localidad se debe fundamental al turismo, explotando el legado que dejó el periodo árabe-andalusí. Siglos en los que los municipios de la Alpujarra desarrollaron una cultura diferenciada debido a su aislamiento geográfico, siendo especialistas en la producción de la seda. De ahí, que en los comercios de artesanía de Pampaneira encuentre numerosos artículos relacionados con la industria textil. Abrigado por el barranco de Poqueira y por el Parque Nacional de Sierra Nevada, Pampaneira invita a disfrutar de una forma relajada de las inigualables vistas y lo apacible de su entorno, donde parece que el tiempo se ha parado.

Zuheros, Córdoba

Entre Doña Mencía y Luque, en plena Sierra Subbética, se encuentra el pueblo de casas blancas de Zuheros, en Córdoba. Sus serpenteantes calles, heredadas de la cultura musulmana, invitan a descubrir cada uno de sus rincones y disfrutar de su gastronomía, probando delicatessen como la sobrehusa, las cachorreñas, el mojete o la clavellina –pregunte por todos ellos–. Tampoco descuide visitar la Cueva de los Murciélagos, si es amante de la espeleología, allí podrá hallar pinturas rupestres y salas de gran atractivo; y el Castillo Palacio de Zuheros, del siglo IX, en perfecto estado de conservación.

Setenil de las Bodegas, Cádiz

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El río Guadalporcún atraviesa la peculiar localidad de Setenil de las Bodegas, en Cádiz. El municipio, que se ubica en la Ruta de los Pueblos Blancos, es conocido por sus casas cueva, la mayoría enclavadas entre las calles Cuevas del Sol y Cuevas de la Sombra. Y es que, desde la Fortaleza Nazarí de Setenil –del siglo XIII– situada en un alto de rocas hasta la base del pueblo, discurre en pendiente un entramado de calles y casas entre las rocas, lo que es conocido como «abrigo bajo rocas», y que sin duda es de obligatoria visita. Otros lugares de interés son la ermita de San Sebastián o la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, de estilo mudéjar y gótico.

Mojácar, Almería

La opción sol y playa le corresponde al levante almeriense, concretamente a Mojácar con 17 kilómetros de costa. Aunque también hay tiempo para perderse por sus arremolinadas calles. En en último estribo de la Sierra de Cabrera, es muy fácil olvidar el norte en su laberinto de casas blancas y espectaculares miradores. En Mojácar, además, tiene una cita en las fechas próximas al 28 de agosto, cuando se celebran las fiestas patronales en honor a San Agustín, imprescindible no perderse la tradicional corrida de caballos, donde las mujeres solteras colocan cintas en el animal y los solteros del pueblo las recogen pasando por debajo de los caballos, incluso galopando. Digno de ver.