Los trenes de cercanías son los más castigados por las pintadas
Los trenes de cercanías son los más castigados por las pintadas - ABC
Actos vandálicos

Renfe se gasta casi mil euros al día en limpiar las pintadas de los trenes en Andalucía

Los juicios por grafitis contra su patrimonio han aumentado en 2018 un 32 por ciento en toda España

SevillaActualizado:

Renfe ha gastado en 2018 una media aproximada de 970 euros al día en limpiar las pintadas de grafitis realizadas sobre los trenes que operan en Andalucía, tras haber invertido en este periodo un total de 354.400 euros.

Este dato se desprende de los costes de reparación y limpieza de pintadas descubiertas en 99 trenes a consecuencia de actos vandálicos de esta naturaleza en la comunidad autónoma y que alcanzaron a una superficie total de 2.042 metros cuadrados, según han precisado a Europa Press fuentes de la compañía.

La media diaria de dinero que Renfe ha utilizado en Andalucía en este intervalo de tiempo para reparar estos daños es aproximada a lo invertido en 2017, cuando se contabilizaron 104 sucesos de este tipo que conllevaron un gasto de 385.000 euros -una media de 1.056 euros al día-.

Los datos registrados en la comunidad suponen solo el tres por ciento del total de grafitis registrados a nivel nacional, dado que en el conjunto de España los trenes de Renfe han sufrido en 2018 más de 3.100 pintadas de grafitis, que han supuesto un gasto económico a la compañía de 15 millones de euros.

Las fuentes consultadas han apuntado que estos actos vandálicos se registran en toda clase de trenes, desde los Media Distancia, pasando por Avant, Alvia o Ave, hasta los trenes de mercancías, pero que «la inmensa mayoría» de los afectados son los Cercanías, tanto en la comunidad autónoma, como en el resto del país.

El dinero que gasta Renfe a consecuencia de las pintadas se debe especialmente al coste de los disolventes especiales que se usan para tratar el tinte de los grafitis, los traslados de sus unidades a talleres y la consecuente movilización de personal.

«El tren está retirado lo que haga falta, un día, dos, una semana, entonces son daños colaterales»

La compañia ha explicado que la reparación de los grafitis tiene un coste añadido porque, cada vez que un tren sufre pintadas, se tiene una unidad menos para prestar el servicio. «El tren está retirado lo que haga falta, un día, dos, una semana, entonces son daños colaterales que nos pueden crear problemas al contar con un tren menos porque son menos medios para ofrecer el servicio que operamos», han argumentado las fuentes consultadas.

Como han detallado, la pintura que utilizan los grafiteros suele ser ácida y de secado rápido, lo que provoca que al limpiarla se destruya la película de protección antigrafitis que llevan los vagones. En consecuencia, la superficie exterior de un tren al que se le ha retirado un grafiti es más vulnerable ante próximas pintadas, las cuales afectarán a la pintura y además a la chapa del tren.

Dependiendo del tamaño de la pintada, un tren puede tardar en salir del taller entre ocho horas, si la acción es mínima o hasta siete días, si es de mayor calado al afectar a la pintura y a la chapa. Es por ello que una acción de este tipo puede romper la programación diaria de los trenes y provocar retrasos e incidencias que dificulten la«normal prestación del servicio».

Lo acaban pagando los ciudadanos

Renfe ha hecho hincapié en una nota de prensa que los daños ocasionados por acciones de grafiteros suponen un coste que «acaban pagando los ciudadanos» y que, aunque actúa poniendo la denuncia correspondiente y existen ya sentencias condenatorias a prisión por sucesos de esta naturaleza, la cantidad que se invierte en este aspecto es elevada.

En este sentido, ha indicado que los juicios por grafitis contra su patrimonio han aumentado en 2018 un 32 por ciento en toda España, alcanzando un total de 66, y que en 2019 el número de juicios «sigue en aumento», con un 82 por ciento más de vistas en lo que va de año en comparación con las mismas fechas del pasado año.

Igualmente, la compañía ha subrayado que las pintadas también provocan otro «gasto extra», el de la seguridad adicional que tienen que contratar para vigilar las naves donde guardan los trenes de noche y también para cuando estos operan de día, lo que supone al año unos diez millones de euros adicionales.