Dolores Vázquez, Alicia Hornos y Tony KingABC
Caso Rocío Wanninkhof

Rocío Wanninkhof: veinte años del asesinato que marcó el mayor error judicial de España

La joven murió el 9 de octubre de 1999 y su asesino fue detenido en 2003 tras cometer otro crimen pero ya se había encarcelado a Dolores Vázquez por el asesinato

Málaga Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Rocío Wanninkhof fue asesinada brutalmente el 9 de octubre de 1999 en Mijas. La chica sólo tenía 19 años. Aquella tarde había visitado a su novio en la Cala de Mijas y sobre las 21.30 horas salió para recorrer los 500 metros que le separaban de su casa. En se trayecto se esfumó. A la mañana siguiente se constató que no está con el novio y que tampoco había estado en la feria de Fuengirola, donde se iba a dirigir tras ducharse.

Su hermana Rosa da la voz de alarma y se denuncia su desaparición. Intranquila, su madre sale a pasear con Juan Cerrillo, que era su compañero sentimental en aquel momento, y en un descampado ven las zapatillas de deporte de su hija, un pañuelo y manchas de sangre en el suelo. Los análisis de la Guardia Civil determinan que son de Rocío.  

Aquellas gotas conducían a un charco de sangre, que correspondería al lugar donde se desangró Rocío. Sin embargo, no había cadáver. Se lo habían llevado en un todoterreno que un taxista dijo haber visto en el lugar y del que salió un enorme «chillido o grito». El testimonio del hombre situó la muerte sobre las 22.00 horas de aquella misma noche.

Tres semanas después, el día 2 de noviembre apareció el cadáver de Rocío, totalmente desnudo, en unos terrenos ubicados en «El Rodeíto» en Marbella.

El cadáver estaba en muy mal estado, ya que probablemente había sido rociado con líquido inflamable y quemado, por lo que no pudo determinarse si había sido violada. Parte de su ropa estaba en unas bolsas de basura cercanas, que llevaban la pegatina que la parroquia de La Cala repartió durante su búsqueda. Eso apuntó a su entorno cercano.

Se sometió a varias personas a vigilancia, entre ellas a Dolores Vázquez, que había sido pareja de la madre de Rocío, Alicia Hornos. Se le intervino su línea telefónica e incluso introdujo en su círculo social a una agente femenina, quien la definiría como «fría, calculadora y agresiva». Era la principal sospechosa, se le detuvo y durante varios días, fue interrogada. La supuesta asesina negó los hechos de forma rotunda en todas las ocasiones. Declaró que esa noche estaba al cuidado de su madre y de una hija de su sobrina, de dos años y medio.

Pero los indicios la apuntaban. El fiscal y la Guardia Civil declararon en rueda de prensa que dos fibras correspondientes a la ropa deportiva de Dolores Vázquez habían sido cotejadas con fibras encontradas en el cadáver de Rocío y que se correspondían casi en su totalidad. La prueba se había realizado con un microscopio en el Instituto de Toxicología. La Fiscalía se opuso a la libertad de la acusada aseverando la certeza de la prueba.

Desde el Laboratorio de Investigación Criminalista de la Guardia Civil se solicitaron las fibras para realizar un nuevo análisis, ya que con el efectuado por el Instituto de Toxicología no había garantías de fiabilidad. El análisis de ADN definitivo concluye que las prendas intervenidas no guardan similitud con las encontradas en el cadáver de Rocío Wanninkhof, pero finalmente Dolores Vázquez es condenada por un jurado popular en 2001 y es sentenciada a 15 años de prisión.

La colilla clave

Sin embargo, cuatro años después, el 21 de agosto de 2003, en las uñas de Sonia Carabantes, asesinada cinco días antes y enterrada bajo unas piedras en Coín, apareció un resto de ADN que coincidía con el de una colilla en el lugar donde mataron a Rocío Wanninkhof. Era de Tony King, un británico que vivía en Alhaurín el Grande donde llevaba una segunda vida ocultando su monstruoso ser. Su verdadero nombre era Tony Bromwich, conocido en Gran Bretaña como «el estrangulador de Holloway». Había cumplido condena en Reino Unido y llegó a España seguido de una alerta de Scotland Yard en la que se decía que era «un peligro potencial para las mujeres de España».

La sentencia de 19 años de cárcel sobre el asesino determinó que Rocío había recibido, al menos, ocho puñaladas por la espalda y «en compañía de otras personas que habían estado presentes –que no fueron identificadas– arrastraron el cuerpo por un terraplén hasta una explanada» donde se halló la sangre.

El asesinato de Wanninkhof se sumó a una larga lista de crímenes de este psicópata, que en España cumple 36 años por matar a Sonia Carabantes y 11 años por un intento de violación en Benalmádena. Debería tener 68 años cuando salga de prisión y hasta 2033 no se espera que pueda tener permisos penitenciarios en España. Scotland Yard tiene una investigación abierta sobre su supuesta participación en el asesinato de dos niñas en Reino Unido en los años que mató a Rocío y Sonia.