Responsables del SAS y la Consejería de Salud, como la directora general de Profesionales del SAS, Celia Gómez (derecha), tuvieron conococimiento de los hechos hace años
Responsables del SAS y la Consejería de Salud, como la directora general de Profesionales del SAS, Celia Gómez (derecha), tuvieron conococimiento de los hechos hace años - ABC

SERVICIO ANDALUZ DE SALUDLa Junta de Andalucía conocía el «truco» de los pósteres «científicos» que investiga la Fiscalía

El Defensor del Pueblo Andaluz y Satse comunicaron hace años las quejas sobre el presunto fraude en las bolsas del SAS

GranadaActualizado:

La reciente incoación de diligencias por parte de la Fiscalía ha puesto el foco en una problemática que no es nueva y de la que tenía pleno conocimiento la Junta de Andalucía desde hace al menos dos años. Fue en 2016 cuando se evidenció la burbuja de los pósteres científicos, un «negocio» que guarda parecido con el escándalo que tuvo lugar hace poco más de un lustro referente a la publicación de capítulos científicos para la obtención del máximo de puntos en el apartado de «otros méritos» de las bolsas de trabajo del SAS para enfermeros, auxiliares, celadores, personal administrativo o incluso pinches de cocina, pese a no haber recibido formación en competencias investigadoras.

El Sindicato de Enfermería (Satse) ya denunció en febrero y abril de 2016 la existencia de «diversas asociaciones científicas que no ponen límite a la producción científica en sus eventos» e incluso que había entidades que expedían dos certificados a partir de una misma publicación. Además, este sindicato puso también de relieve la ausencia de un tope máximo para este tipo de publicaciones, lo que había permitido que un trabajador obtuviera los 20 puntos de «otros méritos» en un solo año a costa de su bolsillo gracias a este «truco».

Algunos profesionales del SAS han conseguido los 20 puntos de «otros méritos» en un solo año gracias al «truco» de los pósteres

Entonces, el Satse emplazó –sin respuesta– a la todavía directora general de profesionales del SAS, Celia Gómez, a solventar esta problemática con la revisión de oficio de los trabajos científicos por parte de la administración, algo que la Junta de Andalucía no ha visto conveniente. Más bien al contrario, el SAS recalcó recientemente su «convencimiento de la utilidad, objetividad y equidad de los sistemas de selección» en una contestación al Defensor del Pueblo Andaluz.

Este órgano público también se interesó por el supuesto fraude. Sin embargo, la respuesta llegó meses más tarde y después de tres escritos en los que requería documentación a la Junta de Andalucía, que finalmente limitó su contestación a la normativa vigente. El SAS considera que las comisiones de valoración actuales siguen siendo las más adecuadas para comprobar la cualificación de los concursantes de las bolsas, que únicamente deben presentar el título que acredita la publicación de su comunicación científica.

Quienes se encargan de evaluar la puntuación nunca tienen acceso a las publicaciones científicas en sí, sino a un certificado avalado por universidades públicas, la Agencia de Calidad Sanitaria en Andalucía y la Secretaría General de Investigación, Desarrollo e Innovación en Salud de la propia Junta, la componente para autorizar a las asociaciones –sin ánimo de lucro– que han auspiciado la celebración indiscriminada de congresos con decenas de miles de pósteres cada uno, lo que arroja unas cifras millonarias en términos de rentabilidad.

Solución de oficio

La misma Dirección General de Profesionales del SAS solventó la crisis de los capítulos de libros hace cinco años, cuando, después de las críticas recibidas, optó por revisar de oficio y de urgencia los documentos originales de cada publicación con el fin de determinar su validez académica y para «aplicar un criterio homogéneo objetivo sobre el carácter científico» de las publicaciones en cuestión, al margen de que tuvieran el visto bueno de las editoriales autorizadas por la misma Junta de Andalucía. Una solución que, de momento, no sopesa la administración.