ABC
ANDALUCÍA

Sesión de rayos UVA: una moda no apta para niños

Salud advierte de que estos tratamientos no están permitidos a menores de 18 años y que los centros de bronceado carecen de dermatólogos que regulen los tratamientos

SevillaActualizado:

El buen tiempo parece que ha venido para quedarse y llega el momento de lucir cuerpo. Darse una sesión de rayos UVA es una práctica que se está poniendo muy de moda para preparar la piel para el verano, tener una cara mejor o incluso asistir a algún evento. Tan fácil como quitarse la ropa, cerrar los ojos y tumbarse en una de esas cabinas durante algo más de diez minutos para coger color. Pero, ¿es tan bueno como parece? ¿por qué cada vez hay más jóvenes que lo practican? y, sobre todo, ¿cuáles son sus riesgos?

Los expertos cada año recuerdan el factor de riesgo para la mayoría de cánceres de piel que la exposición ultravioleta produce. Además, como si de una cajetilla de tabaco se tratase, denuncian la ausencia de un cartel informativo en la mayoría de estos centros sobre los efectos dañinos que producen en las personas.

A corto plazo, la piel experimenta un enrojecimiento que, a su vez, provoca quemaduras y fotoalergias. De este modo, con el paso del tiempo, la exposición prolongada del cuerpo humano a los rayos uva puede llegar a desembocar en el envejecimiento prematuro de la piel, cataratas e incluso en esa palabra de seis letras que asusta tanto a la sociedad: cáncer.

Activación de melanomas

José Carlos Fernández Roldán, dermatólogo en Córdoba, confirma lo anterior y asegura que cada vez son más los pacientes que van a consulta con problemas de «dosis acumulativas continuadas de rayos ultravioleta que dan lugar al fotoenvejecimiento de la piel y manchas que producen la activación de melanomas, el tipo más grave de cáncer de piel». Además, informa que los jóvenes son los más afectados.

El doctor Fernández, advierte que «la mayoría de los centros no tienen un dermatólogo que regule los tratamientos, las máquinas a veces no están bien calibradas y no tienen el mantenimiento adecuado». Por esta razón, «la Academia Española de Dermatología se opone a estos negocios».

Por su parte, Sonia Berloz, una de las responsables del centro de bronceado sevillano Zen Sol, asegura que muchos de sus clientes «vienen derivados de dermatólogos para combatir enfermedades como la psoriasis o la dermatitis atópica». Además, puntualiza que «todo en exceso es malo» y, por esa razón, sus máquinas «están reguladas y mantenidas según los reglamentos de la Unión Europea».

No permitido a menores de 18 años

Desde la Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud y Familias alertan de los efectos negativos que «afecta gravemente a la piel y a los ojos». Asimismo, también recuerda que el uso de esta especie de máquinas «no está permitido para los menores de 18 años» y recuerda que son muy peligrosas para aquellas personas que tienen una piel muy blanca, que se queman con facilidad o que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel.

La Consejería de Salud recomienda que estos tratamientos son especialmente peligrosos en personas con piel muy blanca, aquellas que se queman con facilidad y en personas que han tenido o tienen algún tipo de cáncer de piel, así como aquellos con antecedentes familiares. Además, aconseja tomar las precauciones pertinentes para quienes se encuentran con medicamentos como antibióticos.