De izquierda a derecha, Jesús Ruiz Aragón, Amos García Rojas y Toni Lloret Parellada
De izquierda a derecha, Jesús Ruiz Aragón, Amos García Rojas y Toni Lloret Parellada - Raúl Doblado

«La sociedad debe saber que la vacuna de la gripe evita complicaciones y muertes»

El 56% de la población andaluza mayor de 65 años se inmuniza y el objetivo es ampliarlo

Isabel Aguilar
SevillaActualizado:

Para algunas personas la gripe no es un mal mayor, pero puede llegar a serlo si afecta a población vulnerable, como las personas mayores de 65 años que ya padezcan una patología previa o que tengan una edad avanzada. Por ese motivo es fundamental concienciar a la sociedad de la importancia de la vacunación, que en España se suministra de manera gratuita a los grupos de riesgos establecidos por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y cuya eficacia está científicamente comprobada.

Este mensaje, cuya lógica y argumentación parecen evidentes, no termina de calar en la población mayor de 65 años, puesto que aún son muchas las personas que se quedan fuera de las campañas de vacunación anuales. En Andalucía, el 56% de la población mayor de 65 años acude a que le inyecten la vacuna de la gripe, una cifra que no está mal en comparación con la media nacional (55%), pero que debería aumentar de forma exponencial para garantizar una mejor salud en la población más longeva.

Estas y otras conclusiones se extrajeron de un desayuno celebrado ayer en ABC de Sevilla bajo el título «La salud en Andalucía a partir de los 65 años. Vacunación frente a la gripe», en el que participaron tres reconocidos expertos con la intención transmitir a la sociedad su convencimiento de que «las vacunas salvan vidas», como pusieron de manifiesto con rigor y claridad.

Contexto

La pirámide poblacional continúa su tendencia y cada vez la base se iguala más a la cima, lo que significa que cada vez vivimos más. «Eso también implica que adquiriremos más patologías de tipo crónico y que una de las formas de combatirlas y evitar complicaciones viene de mano de las vacunas, que son un fenómeno clave para mejorar la calidad y la cantidad de vida de esas personas», aseguraba en dicho encuentro Amos García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología. «La sociedad debe saber que la vacuna de la gripe evita complicaciones y muertes», añadió.

El principal objetivo es ampliar la cobertura de dicha vacuna y alcanzar el 75% que recomienda la Organización Mundial de la Salud, para lo que es vital «aunar esfuerzos y que se produzca una sinergia entre las administraciones, laboratorios y colegios profesionales para que todos avancen en la misma senda», decía otro de los participantes en el desayuno, Toni Lloret Parellada, director de Seqirus Spain. A su juicio, la pandemia de 2009 con la famosa «Gripe A (H1N1)», generó una corriente de descrédito de la vacuna de la gripe, algo que no tiene fundamento puesto que su eficacia está comprobada científicamente. «Cada año varían los virus circulantes y las vacunas se intentan ajustar a esas variaciones, pero es cierto que aunque lleguen virus distintos, la persona vacunada tendrá una inmunología cruzada que le servirá ante posibles contagios», subraya el experto.

El doctor Amos explicó que, aunque unas tres veces al siglo se producen pandemias de gripe como la citada por mutaciones de los virus, no hay que tomarse a la ligera la vacunación anual, ya que ciertamente evita complicaciones en los colectivos más frágiles. «Es una enfermedad complicada y requiere un proceso de concienciación ciudadana muy serio», apostilló. El presidente de la Asociación Española de Vacunología se pregunta «por qué vacunamos tan bien en la primera etapa de la vida y no en la última». La respuesta, matiza, reside en que muchas personas mayores no están mentalizadas de su importancia. «Son ellos los que deciden si ponérsela o no, y si nadie les explica bien su importancia no van a hacerlo».

Personal sanitario

En ese sentido, el papel que cumple el personal sanitario es fundamental, puesto que son ellos el último eslabón de la cadena y quienes están en contacto directo con el ciudadano. «Los sanitarios tenemos que dar ejemplo, tarea en la que incluyo al farmacéutico, puesto que muchas personas mayores van a diario a las farmacias y si allí reciben consejos sobre la importancia de vacunarse seguramente los sigan», indicó Jesús Ruiz Aragón, microbiólogo especialista en vacunas.

El doctor Amos apostilló sobre este asunto los siguiente: «Difícilmente una persona se vacuna si su médico no se lo recomienda, con lo que los sanitarios debemos tener un rol ejemplarizante, además de que podemos ser expansores del virus al estar en continuo contacto con personas que lo tienen y podemos contagiarlo a otros pacientes». La legislación no obliga al personal sanitario a vacunarse, es más bien una cuestión de responsabilidad propia. «No deja de ser contradictorio que un tatuador tenga por ley que estar vacunado de la Hepatitis B y un cirujano que te opera a corazón abierto no tiene la obligación de vacunarse frente a la gripe», apuntó.

Los tres participantes de este encuentro coincidieron en que los colegios profesionales del sector sanitario son fundamentales para mandar mensajes que conciencien a sus colegiados de la importancia de las vacunas. «Hay muchos colectivos volcados con este asunto, como laboratorios, asociaciones y administraciones, pero sigue habiendo facultativos que recomiendan a sus pacientes no ponerse la vacuna y es ahí donde hay que incidir», reveló Amos.

Hay quien puede pensar, según reflexionó el presidente de la Asociación Española de Vacunología, que no vacunarse es algo «progre y alternativo», pero es todo lo contrario, porque lo realmente «progre y alternativo» son las vacunas que son capaces de modificar la salud de la ciudadanía. «Eso ocurre con los padres que deciden no vacunar a sus hijos porque piensan que las vacunas tendrán efectos secundarios negativos, pero el peor efecto secundario que puede tener una vacuna es no ponérsela», recalcó.

Al preguntar por el perfil de esa mitad de la población mayor de 65 años que no se vacuna de la gripe, los expertos aclararon que hay que diferenciar entre los colectivos desfavorecidos que no podían acceder al sistema sanitario («algo que ha cambiado con la vuelta a la universalidad») y los que directamente no quieren vacunarse. «Suelen ser personas de clase media alta que más que estar desinformados están mal informados y no valoran la importancia real que tienen las vacunas».

Sobre las campañas informativas que se ponen en marcha cada vez que llegan las vacunas antigripales a los centros sanitarios, los miembros de este encuentro aseguran que cumplen su papel, pero poco tienen que hacer esos mensajes si los médicos, enfermeros y farmacéuticos no lo transmiten de la misma manera. «La clave -reiteró el doctor Amos, está el personal sanitario, que debe decir a la población: ‘vacúnate frente a la gripe’-.

Gratuidad

España es de los pocos países de su entorno donde la vacuna de la gripe se administra de forma gratuita, algo que debía suponer un acicate más para aumentar la cobertura de población a la que llega. «No se valora lo suficiente lo que eso supone», aseguraron los expertos. Andalucía, añadieron, es de las regiones de España donde más patente es la preocupación de la administración por aumentar el número de personas que se vacunan ante la gripe, ya que hay reuniones con los organismos competentes por hacer llegar el mensaje a la sociedad.

Otra cosa distinta es cuando las administraciones tienen que mejorar la partida económica destinada a vacunas. «Siempre tienen prioridad las listas de esperas y la atención primaria, porque parece que son más importantes, pero la prevención también lo es. De hecho, apostar por medidas preventivas en materia sanitaria puede que no ayude a ningún político a ganar elecciones, pero una cosa es segura: no apostar por ellas hace perder elecciones, porque cuando se genera alarma social ante cualquier pandemia la sociedad valora que se hayan tomado medidas preventivas», indicó Amos.

Otra cosa es, como concluyó el presidente de la Asociación Española de Vacunología, cuando se consiga la vacuna de la gripe universal, que se administra una vez en la vida, pero para eso habrá que esperar a que se siga investigando y desarrollando. «Algún día -finalizó- será una realidad y no será necesario vacunarse año tras año. Ése es el objetivo».