Susana Díaz, en la comparecencia de este viernes
Susana Díaz, en la comparecencia de este viernes - Juan Flores
PACTO DE GOBIERNO

Susana Díaz no dimite: «Voy a estar al frente de la oposición frente a un gobierno que es un pato cojo»

La socialista insiste en que no va a dimitir y promete respeto para el gobierno de Juanma Moreno en la Junta de Andalucía

Sevilla Actualizado: Guardar
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La secretaria general del PSOE-A y presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha asumido por primera vez que va a pasar a la oposición pero sin dar un paso al lado porque piensa liderarla e incluso repetir como candidata de cara a unas «inminentes» elecciones autonómicas. Vaticina que el nuevo gobierno de Juanma Moreno va a durar poco porque es «inestable».

Es el mensaje nítido que ha lanzado este viernes en la primera comparecencia pública que realiza desde que se firmó el pacto de gobierno entre el PP y Ciudadanos tras semanas de mutismo y después de amagar con presentar su investidura, que finalmente desechó a la vista de que no había posibilidad de que prosperara.

«Voy a estar al frente de la oposición, que es lo mínimo que debe hacer un dirigente cuando gana las elecciones aunque no gobierne», ha dejado claro a los periodistas en el patio de la sede regional del PSOE andaluz, ante la atenta mirada del busto de Pablo Iglesias que preside la estancia, tan sorprendido quizás como ella de que por primera vez no haya socialistas en la Junta de Andalucía tras 36 años y medio de hegemonía.

«Os he convocado aquí para hacer una primera valoración tras la ronda previa a la sesión de investidura» que se va a celebrar el próximo día 16, han sido sus primeras palabras en una rueda de prensa que era seguida con expectación por numerosos periodistas.

Rodeada de sus equipo de confianza, liderado por Manuel Jiménez Barrios y los consejeros en funciones José Fiscal y Rodrigo Sánchez Haro, Susana Díaz se ha presentado como el «dique de contención de esa extrema derecha», en referencia a Vox, que tiene la llave del futuro gobierno presidido por Juanma Moreno, un Ejecutivo que, a su juicio, está instalado «en la inestabilidad de no saber cuándo nos vamos a enfrentar a unas elecciones». En cualquier caso, los nuevos comicios no podrían celebrarse antes de un año desde la investidura del nuevo presidente.

Díaz ha remarcado hasta en cinco ocasiones que el gobierno de Moreno es «legítimo», para diferenciarse de otras fuerzas de extrema izquierda que lo han cuestionado y han azuzado las movilizaciones en la calle. Pero también ha hecho hincapié en la debilidad de un acuerdo a tres bandas que lo sustenta, un «taburete» de tres patas, ha dicho, que «nace como un pato cojo que no puede dar seguridad porque un partido dice que desconoce lo que ha firmado otro», en alusión al pacto suscrito con Vox y PP que Albert Rivera, el líder nacional de Ciudadanos, califica de «papel mojado».

La presidenta andaluza en funciones ha avanzado que va a ejercer una oposición «responsable, útil y constructiva» y que ha dado instrucciones a su vicepresidente en funciones, Manuel Jiménez Barrios, para hacer el traspaso de carteras «con transparencia y seguridad». De hecho, Jiménez Barrios ya se ha puesto manos a la obra. El pasado jueves por la tarde se puso en contacto telefónico con Juan Marín, el futuro vicepresidente y su interlocutor como socio parlamentario en la anterior legislatura, para mostrarle su disposición.

En clave interna, Díaz lanzó un recado a la dirección federal, que en los días siguientes a las elecciones habló de un fin de ciclo en el PSOE andaluz y de una necesidad de regeneración. La dirigente socialista se reivindica apoyándose en las bases: «La voluntad de los militantes socialistas se manifestó en un congreso regional y en unas primarias a las que me presenté; he tenido la confianza y hemos vuelto a ganar 36 años después las elecciones y eso te llena de responsabilidad», ha señalado.

La dirigente socialista ha negado diferencias internas con Pedro Sánchez. «No tengo ninguna discrepancia con el secretario general del PSOE en materia orgánica, con el compañero Pedro», ha asegurado. «Ya estamos al lado del secretario general» tras su reelección después de haber sido defenestrado. Sí reconoció que no se va a callar «en el momento que haya discrepancias políticas y mi responsabilidad será manifestar mi posición si hay decisiones que perjudican a Andalucía lo diré», como en el problema catalán.

La secretaria general del PSOE andaluz asegura que hará una oposición responsable y que sea «un dique de contención frente a la extrema derecha»

Susana Díaz ha dejado otros dos mensajes a preguntas de los periodistas. El primero tenía también como destinatario a la dirección federal, que está cocinando su sucesión y posible marcha. «No quiero ser senadora por la comunidad autónoma. Sólo quiero estar al frente del grupo parlamentario para ejercer responsable y cuanto antes nos devuelva al Gobierno de Andalucía». «Yo siempre he estado a disposición del partido desde que era chica. Se ríen algunos compañeros que me han visto con rizos», ha bromeado.

De hecho, no ha dudado en dejar claro que va a intentar ser la próxima candidata a la Presidencia: «Evidentemente, sí. No es mi voluntad. Es mi responsabilidad que además coincide con mi voluntad tras verme refrendada en las urnas por más de un millón de andaluces. Se han tenido que unir tres fuerzas que entre ellas no se hablan para desalojar al PSOE porque ha ganado las elecciones. Eso da una fuerza enorme. Si ademas esa fuerza la recibes con las ganas de volver al gobierno. Eso te da aliento».

Respecta al hecho de que la ministra de Hacienda, la sevillana María Jesús Montero, esté sonando como su posible recambio en el PSOE andaluz, Susana Díaz ha alabado sus virtudes pero ha confiado en tenerla como aliada en lugar de como enemiga interna. «Sé que voy a tener todos esos compañeros al lado del PSOE y al lado mía para recuperar el gobierno en Andalucía», dijo haciendo extensivo este deseo a otros ministros que como Montero han sido consejeros de la Junta como Luis Planas o Carmen Calvo.