Suspenso en inglés de los alumnos andaluces de la ESO
Alumnos sevillanos, durante un examen de Selectividad el pasado julio - rocío ruz
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Suspenso en inglés de los alumnos andaluces de la ESO

Ocho de cada diez no comprenden el idioma al escucharlo, según un estudio que evalúa a los adolescentes de 14 países

sevilla Actualizado:

A los alumnos andaluces de Secundaria se les atraganta el inglés. Ocho de cada diez termina sus estudios de la ESO sin comprender nada o muy poco de lo que escucha en el idioma de Shakespeare. Los resultados del Estudio Europeo de Competencia Lingüística (EECL) ofrecen un paisaje descorazonador tras analizar los conocimientos del inglés entre los adolescentes de catorce países europeos, incluida España, y tres comunidades autónomas (Andalucía, Canarias y Navarra) que aumentaron la muestra de alumnos evaluados para extraer conclusiones propias.

España ocupa el puesto noveno, junto a Polonia y Portugal, y sólo por delante de Francia en el dominio de esta lengua extranjera. La comunidad andaluza está en el furgón de cola de las estadísticas europeas en las tres destrezas examinadas (comprensión oral, comprensión lectora y expresión escrita), pero también obtiene el suspenso más rotundo si se comparan los resultados con la media nacional.

El 80 por ciento de los alumnos de 15 años (4º de ESO) examinados pertenecientes a cincuenta centros (públicos y privados), seleccionados al azar en Andalucía, tienen un nivel bajo de comprensión oral, considerado el talón de Aquiles de la enseñanza lingüística, hasta ahora más volcada en nociones de gramática. De ellos, más de la mitad (52 por ciento) no alcanzan ni un nivel mínimo de competencia, a los que hay que sumar un 28 por ciento que se engloba en el nivel A1, que significa que sólo pueden «seguir una conversación que se articule muy despacio y con cuidado, con pausas largas para poder asimilar el significado», según el estudio. Los andaluces están a 17 puntos de diferencia respecto a España (63%) y a 33 puntos del promedio europeo.

Los adolescentes andaluces se encuentran a años luz de los suecos, que sacan las mejores notas: nueve de cada diez dominan por completo el idioma más hablado en la Unión Europea. De poco parece servirles su precoz contacto con el inglés en las aulas. Los niños comienzan a estudiarlo a los tres años mientras que los suecos empiezan al cumplir los seis. En Andalucía la situación es la inversa que en el país escandinavo: sólo el 12% es capaz de comprender en su totalidad un discurso en inglés o, al menos, sus puntos principales, mientras que el 8 por ciento tiene un nivel medio de comprensión oral.

Los datos de los exámenes contrastan con el plan estrella de la Junta de Andalucía para extender el biligüismo a la red pública de enseñanza no universitaria. Más de 800 centros imparten asignaturas con una lengua que no es la oficial. La promesa que hizo el PSOE en la campaña de las elecciones autonómicas en 2008, con Manuel Chaves de presidente, no arroja resultados como para sacar pecho.

En expresión escrita los alumnos andaluces de cuarto de ESO sólo superan a los franceses. El 19 por ciento finaliza sus estudios en este ciclo sin ser capaz de hacer una redacción, mientras que el 37 por ciento (más de un tercio) sólo puede escribir sintagmas y frases sencillas de forma aislada. La media española (tras evaluar a 1.734 alumnos de 78 centros) le saca 22 puntos de ventaja. Navarra y Canarias, en cambio, mejoran la estadística nacional y ocupan los puestos séptimo y undécimo en el ránking.

A la hora de leer un texto en inglés, los alumnos andaluces tampoco salen bien parados en el estudio realizado entre países en los que se enseña con carácter obligatorio esta lengua desde la etapa de Infantil. Casi siete de cada diez (69%) no comprenden lo que leen o, a lo sumo, algunas palabras y nombres muy básicos, como por ejemplo las que aparecen en letreros, carteles o catálogos. Están a 11 puntos de distancia de la media nacional y a 15 del resto de países sometidos al examen: Suecia, Malta, Holanda, Eslovenia, Estonia, Croacia, Grecia, Bélgica, Bulgaria, Portugal, Polonia y Francia.

El análisis pone de manifiesto que queda un largo trecho por recorrer para llegar al bilingüismo. Aparte de fallos en la metodología de enseñanza, el informe señala el nivel socio-económico de las familias y, en concreto, «el nivel de inglés de los padres», como factores que explican que el idioma extranjero se le atragante más de la cuenta a los estudiantes andaluces de la ESO. Los expertos también apuntan a otros condicionantes como el poco uso que se hace de productos audiovisuales en inglés o el escaso dominio de algunos docentes.