Dos personas fotografían a los toros en el campo
Dos personas fotografían a los toros en el campo - VANESSA GÓMEZ

Turismo al planeta del toro en Andalucía

Las ganaderías de toros de lidia han tenido que recurrir al turismo para remediar la preocupante disminución de festejos

SevillaActualizado:

Renovarse o morir. Esa parece ser la máxima de las ganaderías bravas a nivel nacional, y por su nivel de ocupación, en Andalucía. Las fincas comienzan a abrir sus puertas al turismo. «Principalmente para fomentar el hábitat del toro bravo», explican sus propietarios, pero es indiscutible que es una fuente de ingresos necesaria para costear las cuantiosas pérdidas que la mayoría de criadores padecen hoy día.

Con un impacto económico de más de 1.700 millones de euros en España, el sector taurino se vio seriamente dañado con el inicio de la crisis y desde entonces no ha podido frenar la caída. La reducción de espectáculos es atroz: desde el año 2007 se organizan 2.100 festejos menos al año en España, un 135 por ciento menos de espectáculos. Las 1.324 ganaderías que constan en el registro del Ministerio de Educación Cultura y Deporte se han visto obligadas a reducir el número de reses.

Andalucía agrupa el 40 por ciento de la cabaña brava. Según datos de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, principal asociación de ganaderos de bravo, se ha pasado de herrar 19.172 becerros en el año 2010 a 9.506 en 2016, lo que arroja un 101 por ciento menos de nacimientos en una franja de siete años.

Para solventar las constantes pérdidas, muchos ganaderos comenzaron a ceder sus espacios a empresas de turismo; otros gestionaron directamente con los turistas las visitas guiadas. El Rey Midas de los ganaderos españoles, sin lugar a dudas, es Victorino Martín, que además de vender la totalidad de sus camadas y continuar en lo más alto del escalafón ganadero, lleva varios años abriendo sus diferentes fincas al público, ofreciendo un servicio altamente demandado por los turistas.

En el año 2014, José María Ramos, un joven emprendedor madrileño, decidió crear una empresa en Cádiz para ofrecer todo tipo de actividades taurinas a turistas nacionales, donde ha llegado a contar con turistas llegados desde América, Sudáfrica y de cualquier remoto lugar del planeta. Bull Watch Cádiz, como inicialmente se llamó a este proyecto, pronto tuvo que abrir sus miras al mapa regional, para posteriormente ofertar ganaderías de toda la Península Ibérica. En la actualidad se anuncia como «Aprende de Toros» y tiene programadas actividades casi todos los días de la semana.

«Hay ganaderos que lo tienen tan bien organizado que ingresan entre 30.000 y 40.000 euros anuales del turismo; lo que les posibilita, en algunos casos, cubrir la ausencia de ingresos por la venta de ganado, y en otros casos, unos beneficios extra para continuar manteniendo con solvencia su ganadería», señala Ramos.

«El turista es plural: lo mismo quieren ver la finca más bonita de Andalucía, que únicamente llegan atraidos por adentrarse en una ganadería emblemática», afirma.

«Hay ganaderos que nos han llegado a llamar para decirnos que gracias al dinero del turismo han podido comprar unos comederos con techo para que no se les mojara el pienso»

En Sevilla, la ganadería más demanda por el turismo es la de Herederos del Excelentísimo Conde de la Maza, quien recibe desde el año 1993 infinidad de turistas atraidos por el imponente trapío de sus toros y por el gusto con el que se adaptó la finca Arenales.

«Hemos sobrevivido adaptando nuestros servicios. El turismo ha servido para mantener la visibilidad de la ganadería y generar ingresos atípicos. Pese a la disminución de visitas por la crisis, hemos recuperado las peticiones de empresas con normalidad y aficionados. Además, generamos ingresos adicionales en los negocios próximos a la finca», señala Almudena de la Maza, responsable familiar del negocio turístico.