Turistas extranjeros hacen «tours» por los centros de salud para acaparar fármacos
ABC Aumentan las denuncias contra el «turismo farmacológico»

Turistas extranjeros hacen «tours» por los centros de salud para acaparar fármacos

PABLO D. ALMOGUERA. MÁLAGA
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El segmento de sol y playa no es el único aliciente de los miles de turistas extranjeros que acuden al litoral andaluz. El turismo sanitario es un fenómeno del que comenzaron a alertar los médicos hace años, quienes ahora advierten de una nueva variante que han denominado farmacológico y con la que los visitantes acuden a los centros de salud con dolencias reales y fingidas para obtener medicamentos que posteriormente se llevan a su país.

Según explicó el vicesecretario y delegado del distrito Costa del Sol del Sindicato de Médicos de Málaga, Gregorio Blanco, además del ya conocido como turismo médico -consistente en que personas con patologías viajan a España para ser atendidos gratuitamente por la sanidad pública como si fueran turistas que han enfermado aquí- se ha unido la nueva tendencia de hacer acopio de fármacos explotando los fallos del sistema.

Blanco señaló que la inmensa mayoría de sus compañeros que ejercen en la Costa del Sol han detectado este fenómeno en mayor o menor medida. «El gran problema es que son personas sobre las que no existe ningún control porque no disponen de tarjeta de la Seguridad Social como los españoles. En ellas se archiva toda la información relativa a enfermedades y sus tratamientos correspondientes y se puede hacer un seguimiento del paciente. Con los turistas no se puede hacer, por lo que es imposible saber si un día después de ser atendido por un sanitario, acude a otro exponiéndole la misma dolencia por la que ha sido tratado», declaró.

Los visitantes extranjeros acuden a la consulta manifestando que, por ejemplo, tienen migraña o dolores musculares. Al ser patologías comunes y cuyos diagnósticos se fundamentan en la veracidad del testimonio del paciente, el médico le receta el medicamento adecuado, aunque habitualmente se le da una número reducido para que se trate mientras acude a la farmacia. Estas muestras son las que van recopilando para después llevárselas a su país, donde el precio es más elevado.

El vicesecretario del Sindicato de Médicos explicó que algunos residentes extranjeros que no están empadronados también actúan del mismo modo y que hay personas que llegan a realizar «tours» por los centros de salud para hacer acopio de fármacos con el único peligro de que repita en uno de ellos y un médico se percate. También se han detectado a inmigrantes irregulares o con su situación legalizada que actúan del mismo modo, aunque en sus casos los sanitarios son más permisivos al tratarse de personas con dificultades económicas.

Un costo sin cuantificar

Fuentes de Salud explicaron que «no existen datos» que cuantifiquen las pérdidas económicas que el turismo farmacológico puede suponer a las arcas andaluzas y señalaron que no consideraban que fuera «una práctica extendida».

No obstante, manifestaron que poco se puede hacer ante este fenómeno por el principio de atención universal de la sanidad andaluza y por el que los médicos tienen la obligación de tratar a cualquier paciente que acuda a un centro sanitario, aunque no se pueda realizar un control y no se disponga de su historial médico para saber si ha sido tratado anteriormente.

«Está en la naturaleza del ser humano el uso que haga de un servicio sanitario», manifestaron las citadas fuentes, que añadieron que «cualquier ciudadano puede actuar indebidamente a este respecto».