El presidente del grupo Vox Andalucía en el Parlamento - ABC

Vox veta las cuentas de la Junta de Andalucía para condicionar nuevos pactos nacionales

Anuncian una enmienda a la totalidad porque el presupuesto del Partido Popular y Ciudadanos va destinado «a los chiringuitos de género y al marxismo cultural»

Stella Benot
SevillaActualizado:

El grupo parlamentario de Vox tiene la sartén por el mango en Andalucía, sus doce diputados son clave para que el Gobierno del cambio pueda llevar a cabo su proyecto político. Hasta ahora habían jugado un papel más bien secundario apoyando, además, los principales asuntos planteados por el PPy Cs: la reforma fiscal y la renovación de los órganos de extracción parlamentaria. Pero las elecciones municipales —y autonómicas en trece comunidades— han cambiado el panorama político.

La negociación de alcaldías y comunidades autónomas (como Madrid) que se está llevando a cabo en estos días ha hecho que los dirigentes nacionales de Vox pongan su mirada precisamente en Andalucía. Porque el llamado pacto a la andaluza es una fórmula que los voxistas no quieren repetir en ninguna parte de España. Ahora quieren entrar en los gobiernos autonómicos y municipales y son conscientes de que su poder en Andalucía es una valiosa carta que van a jugar. Son imprescindibles para aprobar el presupuesto de 2019.

Cs no quiere sentarse con ellos

De nuevo el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, tendrá que negociar con Teodoro García Egea, su homólogo del PP, pero, sobre todo, aspiran a hacerlo con Ciudadanos, la formación que no quiere sentarse con ellos, como dejó patente en la génesis del pacto a la andaluza. Ayer la formación naranja lo reiteraba en su órgano de dirección del partido en Madrid. No habrá foto con Vox para pactar comunidades y alcaldías.

En este contexto, los diputados andaluces de Vox anunciaban ayer que van a presentar una enmienda a la totalidad de los Presupuestos de la Junta para 2019. El portavoz, Alejandro Hernández, lo comunicaba en rueda de prensa en el Parlamento a la vez que el consejero de Hacienda, Juan Bravo, defendía sus cuentas en la comisión correspondiente y su representante en la misma, Rodrigo Alonso, no decía una palabra sobre esta devolución del presupuesto, aunque expresaba su disconformidad con el mismo.

Alejandro Hernández explicaba a la prensa que las rechazan porque «no son las cuentas de un Gobierno del cambio sino que perfectamente las podría haber presentado el anterior Ejecutivo de PSOEy Ciudadanos». «No es tanto una cuestión de partidas y capítulos como global y de espíritu». Las palabras de Vox eran mucho más gruesas en el perfil oficial de información de la formación política a nivel nacional. «Estas partidas ideológicas van destinadas a financiar los chiringuitos de género, de inmigración ilegal y de marxismo cultural», era la explicación a su decisión sobre el Presupuesto andaluz.

La enmienda a la totalidad y la petición de devolución de los presupuestos que ha presentado Vox es exactamente el mismo movimiento que ha anunciado Adelante Andalucía. Su portavoz, Ángela Aguilera, ya lo dijo nada más que las cuentas llegaron al Parlamento para su tramitación; Adelante Andalucía tampoco está de acuerdo con este proyecto de ley de Presupuestos presentada por el Gobierno del cambio.

Las normas del Parlamento establecen que las enmiendas a la totalidad se voten por separado

El PSOE, por su parte, todavía no ha anunciado su postura si bien se espera que también pidiesen la devolución de las cuentas al Gobierno, una decisión que ahora podría cambiar por estrategia política. Lo que sí parece descartado es que estos tres partidos, PSOE, Adelante Andalucía y Vox, unan sus fuerzas para rechazar el Presupuesto; lo lograrían pero todos reniegan de una foto también comprometida políticamente.

Las normas del Parlamento establecen que las enmiendas a la totalidad se voten por separado, por lo que tienen pocos visos de salir adelante. Otra cosa es que se unan PSOE y Adelante, que suman 50 votos, para apoyarse mutuamente. Este movimiento obligaría a Vox a apoyar a la izquierda o al Gobierno andaluz.

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, se enteró del movimiento de Vox cuando al término de la Junta Directiva Regional del PP que había convocado en Sevilla. Inmediatamente se convirtió en la noticia del momento si bien el mensaje desde el Gobierno andaluz era claro: tranquilidad porque queda mucha negociación y diálogo.

«Estamos contrariados pero no sorprendidos» aseguraba a ABC uno de los dirigentes populares que tiene que resolver esta papeleta. Su planteamiento es que se trata de un primer movimiento de inicio de la negociación. «Confiamos en la altura de miras de Vox que ya ha demostrado con su apoyo a la reducción de la presión fiscal y con la renovación de los órganos de extracción parlamentaria».

Desde Ciudadanos también apelaban al trabajo y al diálogo, «estamos haciendo nuestro trabajo; cada uno debe hacer el suyo». Desde el principio, la formación naranja dejó claro que ellos no negociaban con Vox, eso lo dejaban en manos del PP. Pero precisamente lo que exige Vox es que los naranja no los ninguneen.