Griezmann celebra uno de sus goles junto a Jackson
Griezmann celebra uno de sus goles junto a Jackson - EFE
Galatasaray-Atlético

Griezmann enfría el infierno turco

Impecable partido de los rojiblancos en Estambul, donde doblegan al Galatasaray con un doblete del francés (0-2)

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El Atlético de Madrid debutó a lo grande en Estambul, un feliz regreso a un torneo que prioriza sobre todas las cosas, no solo por lo que significa a nivel deportivo, sino económico. En su afán por pertenecer a la nobleza europea, los rojiblancos despacharon un partido impecable frente al Galatasaray (0-2) para olvidar el mal sabor de boca que dejó la derrota liguera ante el Barcelona. El trabajo correspondió a todos, aunque los titulares se los llevó Griezmann, que sigue haciendo caja.

[Así hemos contado el partido]

Simeone aprovechó el debut en Champions para acabar con algunos debates que habían surgido en este arranque de temporada: la posición de Koke como mediocentro –hasta ahora había jugado en banda– y, sobre todo, el papel de los nuevos, ese lujoso banquillo construido en la pretemporada y que hasta ahora había tenido un protagonismo residual.

En ese sentido, el once titular resultó «revolucionario», con Griezmann, Vietto y Jackson jugando juntos. Sorprendieron los galones entregados de golpe al joven delantero argentino en el ruidoso estadio Ali Sami Yen de Estambul, aunque los nombres no modifican el plan en este grupo: orden, presión, prietas las filas y contragolpe. El Atlético fue fiel a su manual. Y Vietto, con los mecanismos aprendidos, atento a las segundas jugadas, no se salió del guión e interpretó un buen papel.

Con una pinta estupenda sobre el campo, con Koke a los mandos –bien secundado por Saúl y Tiago– y con el esfuerzo solidario de todos, el conjunto madrileño no tardó en cobrar ventaja. Fue en una jugada bien llevada por Juanfran por su carril, con pase de la muerte a Griezmann y exquisito remate del francés al primer toque. El balón se coló raso junto al poste izquierdo de Muslera.

No habían digerido los turcos el primer gol cuando llegó el segundo, también en una jugada reconocible. Córner lanzado por Koke, rechace, nueva oportunidad para el vallecano, cabezazo de Godín en el segundo palo y remache de Griezmann en boca de gol, con el portero y la defensa a por uvas. Impecable primera media hora del Atlético ante un Galatasaray desconcertado, en el que ni siquiera Sneijder destiló unas gotas de calidad.

Emre Colak se fue entre pitos dejando su puesto a Bulut, y el equipo turco amagó con espabilar. Dos remates de cabeza, del propio Bulut y Denayer, que se fueron desviados por poco, animaron a un graderío cuyas brasas se habían enfriado con el paso de los minutos, pero el Atlético guardó bien la viña y se fue al descanso con un valioso botín.

Apretaron los locales en la reanudación sin que los rojiblancos perdieran la compostura. De hecho, pudieron matar el partido en una jugada en la que Jackson pensó que jugaba solo: disparó sin pólvora cuando podía haber cedido a Vietto. Este error, unido a que el colombiano llevaba muchos minutos siendo un verso suelto –algo que a Simeone no le hace gracia–, provocó su sustitución por Fernando Torres.

Oficio rojiblanco

Jackson, de cuyo nivel no duda nadie, quizás no está lo suficientemente «involucrado», pero todo se andará si quiere hacer carrera en el Atlético. Una filosofía que sí comprende Torres, esté más o menos fino. El de Fuenlabrada no negocia el esfuerzo y, por ahora, le está comiendo la tostada al colombiano. El partido fue discurriendo sin apenas sobresaltos para los intereses rojiblancos, con Oblak casi como un espectador más. Bastó el oficio de los de Simeone para gestionar la ventaja.

Saúl perdónó la sentencia después de un despeje defectuoso de Muslera. Y Griezmann, habilitado por Óliver, pensó en redondear su cuenta cuando tenía a Torres sin vigilancia en el punto de penalti. Remató con fuerza, pero al muñeco. Al final, tres puntos que no solo tienen un valor cuantitativo: al contrario que la temporada pasada, el Atlético arranca con tranquilidad su aventura europea. El «infierno turco» se volvió bumerán contra el Galatasaray, despedido con abucheos, muy retrasado en su liga y que tendrá que remar mucho en Champions.