Grieszmann celebra el segundo gol del Atlético
Grieszmann celebra el segundo gol del Atlético - AFP
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ATLÉTICO-BARCELONALa gran noche de Griezmann

El delantero francés, que nunca había marcado al Barcelona, se graduó con un doblete decisivo

MadridActualizado:

En esta magnífica tradición atlética de exprimir al máximo a un delantero para venderlo por una millonada y encontrar después a orto mejor, el pueblo del Vicente Calderón se abraza al nuevo héroe. Antoine Griezmann ya es para siempre y el miércoles vivió su gran noche, encumbrado porque sus goles llevan al conjunto rojiblanco a las semifinales de la Liga de Campeones, reconocido por los expertos como uno de los hombres del momento. Con su cabeza tumbó a un bochornoso Barcelona y de pasó enterró su maleficio contra los azulgrana, pues no había sido capaz de marcarles jamás en los siete precedentes. Se guardó el gol para el día que tocaba y sentenció desde el punto de penalti en el epílogo de un combate asfixiante. Doblete mágico.

Hace tiempo que el delantero está en boca de todos por sus buenas obras desde que aterrizó a orillas del Manzanares y en Francia, justo en la misma jornada en la que Benzema desvela que no estará en la Eurocopa por sus enredos en el caso Valbuena, mantean al rojiblanco. Griezmann da motivos para creer y justifica el empeño de Diego Simeone, que esperó sin histerias a que estallara en el primer año. Ahora, 98 partidos después, ya lleva 54 tantos (30 esta campaña) y mantiene la racha de la Liga (siete jornadas consecutivas viendo portería).

En estas citas siempre se personaliza porque la gente reclama ídolos, pero se hace complicado destacar en este Atlético de pura fe y corazón. Se movilizó la masa durante toda la semana con pancartas por cualquier rincón de España y el estadio respondió en una fecha memorable, en pie las más de 50.000 personas que abarrotaron las gradas. El equipo compensó el compromiso y venció con toda justicia a un rival pésimo, impropio el nivel del Barcelona y preocupante su estado para lo que queda de temporada. Se esfuma la romántica idea del triplete y se disparan las críticas después de una entrega menor del conjunto de Luis Enrique, que de tanto querer dormir el partido en el primer acto acabó anestesiado y sin capacidad de reacción. Da la sensación de que perdió mucho más que una eliminatoria ya que perdió su estilo y nada es peor que eso en un equipo que presume tanto de fútbol champán.

Contra letal

No hay que negarle el mérito al Atlético, aunque le corresponde al Barcelona sentarse en el diván y hacer autocrítica. Las estadísticas le delatan ya que corrió bastante menos y movió la pelota con suciedad, algo más activo en el segundo tiempo y casi por obligación. Llegó a embotellar a los locales con media hora por delante e incluso se acercó al empate, pero, sin que se sepan muy bien los motivos, ha dejado de contar con Messi, Neymar y Luis Suárez. Del argentino solo destacó una carrera para defender a Carrasco, el brasileño falló hasta controles sencillos y el uruguayo se cebó y le dio un tremendo codazo a Godín, su supuesto amigo por aquello de compartir bandera y selección.

Quedó la noche para sufridores y el Atlético tiene un máster en la materia. Lo hipotecó todo a una carta, a su carta, y renunció a la pelota de manera descarada, incapaz de aguantarla durante más de tres segundos mientras achuchaba el enemigo. Con todo, en una contra Griezmann pudo hacerse aún más grande, pero llegó asfixiado a la portería de Ter Stegen y el alemán detuvo sin problemas, la única acción remarcable junto al cabezazo al larguero de Saúl al poco de retomarse el pulso.

Al Calderón se le hizo eterno el desenlace, no era para menos. Se desgañitaba la afición, centró su ira en Arda Turan y enloqueció cuando una contra tremenda de Filipe acabó en penalti de Iniesta. Desde los once metros, y para rubricar su enorme velada, Griezmann sentenció al Barcelona, otro campeón que no repetirá éxito.