Gabi celebra con sus compañeros el segundo gol del Atlético
Gabi celebra con sus compañeros el segundo gol del Atlético - EFE
LIGA BBVA | JORNADA 2

Goleada del Atlético en un duelo sin respiro

Tras superar al Sevilla en la primera parte, sufre lo indecible antes de sentenciar. Marcaron Koke, Gabi y Jackson Martínez

M. Á. BARROSO
Actualizado:
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Partido grande entre dos pretendientes a la gloria. Si llegó pronto, no se notó, porque ambos demostraron un rodaje inusual en un arranque de temporada. Un acto para cada equipo en una representación de un ritmo altísimo, sin respiro. Ganó el Atlético, que aguantó de pie el agobio sevillista antes de rematarlo en un final de locos.

[Así hemos contado el partido]

Los viejos roqueros nunca mueren, o eso dicen. Sevilla y Atlético apostaron por dos delanteros que viven del segundo aire, dos Fernandos, uno apellidado Llorente al que su afición hizo sentir ídolo nada más pisar Sevilla, otro apellidado Torres que lo ha ganado todo en este negocio y es feliz por haber vuelto a casa. Emeri no quiso esperar más, no hay aclimatación que valga para el navarro, que busca una nueva vida en un club efervescente después de su aventura italiana. Y Simeone dio entrada al Niño –el mote se le ha quedado grapado a pesar de que ya ha cruzado la treintena– porque su gran fichaje de esta temporada, el colombiano Jackson Martínez, no acababa de arrancar... hasta ahora. Otra decisión del técnico argentino dio qué pensar: dejó en la grada a Raúl García, que será traspasado al Athletic.

El partido entre estos enemigos íntimos, que de un tiempo a esta parte se miran mal porque comparten el escalón de los «outsiders», empezó, como se esperaba, a todo trapo. Dice el Cholo que si estos equipos se miran al espejo es posible que vean al otro, pues coinciden en muchas claves del juego. Asustó primero el Sevilla con una buena combinación en la frontal que acabó con un duro disparo de Coke que desvió Oblak a córner. En la réplica, Beto detuvo en dos tiempos un tiro lejano de Griezmann.

Lujo de Griezmann

El balón empezó a viajar de un área a otra sin apenas pausa. Banega intentó ponerla en el Sevilla, y Óliver Torres en el Atlético. El canterano, si sigue en esta progresión, va a hacer olvidar pronto a Arda Turan. En una salida rapidísima que surgió de sus botas los rojiblancos tuvieron una gran ocasión; en su desenlace, Griezmann hizo un caño de tacón a Rami sobre la línea de fondo y cedió hacia atrás, donde Tiago empalmó para que Beto se luciera. Increíble la filigrana del francés. Poco después, intentó sorprender al portero con una rosca.

Mediada la primera mitad, la balanza estaba inclinada del lado visitante, con una presión muy efectiva sobre Banega y rápidas transiciones. Pero el Sevilla pudo sacudirse el dominio con las arrancadas de Coke. Un centro pasado del lateral llegó al segundo palo, donde Tremoulinas, apenas sin ángulo, remató durísimo con la zurda. Oblak sacó una mano salvadora.

El Atlético recogió entonces el premio a su dominio. Un balón largo que pelearon Griezmann y Carriço, con agarrón del defensa, acabó finalmente tocándolo el francés desde el suelo hacia Koke, que remató desde el punto de penalti sorprendiendo a Beto. El centrocampista, en la celebración del gol, mostró ocho dedos con las manos. Le siguieron en el gesto varios compañeros. Y Gabi en el segundo tanto. El 8 es el número de Raúl García, el socio que prepara las maletas rumbo al norte.

Un asalto constante

Un error en la salida de balón del Sevilla casi le cuesta un disgusto al principiar la segunda parte. Griezmann se dejó caer en el área ante la presión de la defensa; se jugó el delantero una segunda amonestación que pudo dar con sus huesos en el vestuario antes de tiempo. Pero el viento cambió de dirección. Buscó el conjunto hispalense el empate por aplastamiento, encerrando al Atlético en su área, con Godín convertido en un valladar. La vehemencia se cobró sus víctimas. Koke, acalambrado, dejó su puesto a Saúl. En el otro bando, Carriço también dijo basta.

Llorente tuvo el empate, pero su remate se fue muy cruzado. Entonces, el fútbol, caprichoso, fue generoso con el Atlético: dos disparos lejanos, uno de Gabi (que rebotó en Krychowiak) y otro de Jackson (un misil por la escuadra), sentenciaron el duelo.