Raúl García, con su mujer, su hija, varios de sus compañeros y el presidente del Atlético, en la despedida del jugador del club rojiblanco
Raúl García, con su mujer, su hija, varios de sus compañeros y el presidente del Atlético, en la despedida del jugador del club rojiblanco - EFE

El Atlético despide con estilo a sus héroes

En un club acostumbrado a las salidas de jugadores, los buenos modos suelen ser la norma habitual en los últimos años

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Raúl García llevaba unos segundos hablando cuando se le hizo un nudo en la garganta. Quizás no se esperaba una despedida así.«Este mundo de egos no va conmigo», dijo con la voz entrecortada segundos después. En realidad, la despedida empezó mucho antes, en el Sánchez Pizjuán, cuando sus compañeros acompañaron sus goles marcando el número 8 con las manos. El número de Raúl García, que se marcha al Athletic. Y con la hinchada llenando las redes sociales de buenas palabras. En un club como el Atlético, acostumbrado a las salidas de jugadores, las despedidas en los últimos tiempos se hacen con estilo. Con los héroes arropados.

Asumida la frase del presidente del club, Enrique Cerezo, de que los futbolistas «juegan donde quieren» (aunque no siempre: véase el caso De Gea), el club se ha esforzado en no crear polémicas innecesarias. Este verano, por ejemplo, han hecho las maletas jugadores muy importantes, como Arda Turan, Miranda o Mario Suárez. Como Raúl García, Mario, que llegó «con 9 años siendo atlético» y se fue «con 28 siendo atlético», también tuvo su adiós con todos los honores en el palco VIP del estadio. Arda y Miranda grabaron un vídeo de agradecimiento que se colgó en la página web oficial del club. A la parroquia le sentó peor la marcha del turco (a un rival directo, el Barcelona) que del brasileño, pero la sangre no llegó al río.

Fernando Torres o Falcao, por citar dos nombres de referencia (los movimientos de delanteros han sido una constante cada temporada) también se marcharon sin ira. El de Fuenlabrada regresó en olor de multitudes, pero antes, cuando visitó el Calderón vistiendo la elástica del Chelsea, fue recibido con una gran ovación. Ha habido casos radicalmente distintos: uno histórico, el de Hugo Sánchez, pero es que fichó por el gran «enemigo», el Real Madrid. Recientemente el Kun Agüero también se marchó por la puerta de atrás: pasó de héroe a villano en un santiamén. Nadie es perfecto.