Belén Díaz/A. de Antonio/De San Bernardo
Mercedes-Benz Fashion Week Madrid

Los abrigos de Miguel Marinero y algo más

La incursión de la firma en lo textil está dando sus frutos, muy poco a poco, aunque la peletería sigue destacando en las colecciones

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La mañana finaliza con «Archives», o como dice Miguel Marinero «Archivos», que para eso yo hablo español. Una vuelta a los inicios de la firma, los años 70, cuando solo estaba al frente de la misma Miguel Marinero. Desde hace tres ediciones, la firma ya no es solo peletería. Ahora hace textil, y hay que añadir que sus pasos son cada vez más firmes y estructurados, aunque los ojos y las miradas no pudimos evitar que se nos fueran hacia esos precioso abrigos. Pero esa combinación de padre e hijo está dando resultados. Nicolás, el hijo del diseñador y también diseñador, es el artífice del cambio. Como nos dicen antes de iniciar el desfile: «El padre aporta la experiencia y el hijo le da una vuelta y moderniza».

Esos años 70, que aportaron mucho a la moda española, es lo que se ha visto reflejado en su colección, aunque sean prendas atemporales. En una combinación de riquisimos tejidos, empiezan a deslizarse por esta pasarela los vestidos en napa negra, combinadas con camisas de tul bordadas y superponiendo muchas prendas, donde el último aporte son los magníficos abrigos en piel, señas de identidad de la casa.

Dos pinceladas en novias, combinadas con bombers en piel de cordero blanco y ribeteado con cuero negro, se entremezclan en las salidas, con sastrería –en colaboración con Urquijo, como en anteriores ocasiones-; vestidos de punto, de cortes asimétricos, en combinación de punto, napa y pelo de zorro.

Las treinta salidas de mujer y dos de hombre, estaban estructuras en tweed, napa, zorro, terciopelo, uno de los tejidos que ha estado muy presente en esta colección; bueno, no solo con Miguel Marinero hemos visto terciopelo, ha sido uno de los tejidos más elegidos en esta edición; visón…. «Una colección sexy», nos decía Miguel antes de desfilar. A lo que yo añadiría que hubo algunas pinceladas que fueron más que sexy.