A. DE ANTONIO/DE SAN BERNADO Y B. DÍAZ
Mercedes-Benz Fashion Week Madrid

Debuta Beatriz Peñalver en la pasarela madrileña

Aunque ya desfilara en la pasarela de las jóvenes promesas de la moda, este salto ha sido grande. Y aunque necesita tiempo, tiene mucho que ofrecer

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La última jornada en el Pabellón 14 de Ifema de esta 69 edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid empieza con la debutante Beatriz Peñalver. La joven diseñadora granadina ya pisó estas tablas en las ediciones anteriores, pero en la pasarela Samsung Ego, la de las jóvenes promesas de la moda, y ahora lo hace rodeada de los consagrados. «No estoy nerviosa porque es verdad que conocía esto y pensaba que era igual que en los desfiles de EGO, pero no, esto es como jugar en la Champion», nos comentaba Beatriz antes de iniciarse el desfile.

Con solo seis años de carrera, llega a la pasarela madrileña con una colección, de nombre «Nómada», inspirada en los desiertos del Sahara y con ese aire de las tribus tauregs, los que llamaban los hombres de azul, «porque teñían las telas de unos tintes azules que con el calor del día se derretían por la cara y las manos», dice divertida la diseñadora mostrándonos ese color en un vestido drapeado soleil. Pero además de esos azules oscuros, el color que gana protagonismo es el «naranja mandarina», combinado con ocres y tierras.

Esta inspiración desértica está dividida en noche y día. Las propuestas para el día pecan de exceso de punto, y aunque es la primera vez que lo hace, no lucía especialmente bien en pasarela. Grandes ponchos en punto y mucho jerséis, además de faldas guateadas. Reforzaba sus looks con grandes hombreras por encima de la prenda. La idea era buena, el hombro es lo que proporciona la figura, pero el dar importancia al largo de las mangas, desproporcionaba.

Ganó en la segunda parte de la colección, en la noche, casi siempre en negro, con algo de brillos. Y es que es cierto que ella se inició, y continúa haciéndolo, en vestidos de fiesta, en su Granada natal, donde tiene su tienda.

No dejó fuera de su colección sus esencias andaluzas, como siempre hace, los volantes no pueden faltar. ¿Será nuestra nueva Juana Martín? Y así, inspirada en su tierra y en su etapa como bailarina de flamenco, apareció un traje de cola en tull. Y cerró la colección con una capa, que según nos contó en el backstage, pesaba unos 15 kilos, con unos 70 borlones de fleco de seda. El salto del EGO a la pasarela oficial es complicado y necesita tiempo.