A. de Antonio/De San Bernardo

Fashion Week MadridJuan Duyos aporta luz y brillo con su artesanía

Una puesta en escena bella hizo que sus prendas, tan cuidadas en su elaboración, no perdieran su belleza natural

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«La magia de un desfile es que es en absoluto directo. Único, irrepetible. O lo ves en ese momento o no hay repetición», nos decía con los nervios a flor de piel por ser el siguiente en entrar en pasarela, dando los últimos toques de luz y de sonido. «Luz», así se llama su colección. Luces especiales en el suelo que iluminaban a cada paso de las 35 modelos que aparecieron en escena. 35 salidas, 35 modelos.

No sólo es luz la decoración de la pasarela, son luz y brillo cada una de sus propuestas. Debe ser por eso que Endesa ha patrocinado este proyecto, quieren apoyar a la cultura. La moda lo necesita, igual o más que cualquier otro campo. Sin el apoyo de la industria, muchas pequeñas firmas que se sostienen por el trabajo denodado de su diseñador no se pueden mantener. Es una fusión que, ya hemos dicho, es necesaria. Muy necesaria.

En este momento duro para los diseñadores, parece posible su salvación bien gracias a la ayuda de la industria o a decantarse por hacer trajes de fiesta. A lo que parece tienden todos, a comerse esa parte del pastel que nos decía el diseñador de Devota & Lomba. Y eso también tiende cada vez más el gran maestro Juan Duyos.

«De repente, cuando menos te lo esperas, aparece alguien en tu vida que te aporta esa luz que la necesitas. Personas que irradian brillo y luz. A partir de ahí empecé a elaborar esta colección, que tiene los colores de la luz: morados, y todos esos trabajos artesanos que me encantan de los bordados, pailletes». Una segunda parte que se reflejan las sombras de la luz, que son en colores más oscuros, para pasar a lo más vistoso, lo cosido más a fuego lento como son esos vestidos sobre tull donde se han cosido sedas cortadas a láxer y cosidas una a una. Solo 4.000. Un trabajo tan artesano y tan vistoso como siempre es su trabajo.

Esta artesana colección se complementaba con joyas propias, grandes y muy vistosas, y zapatos, que, por poner un pero a la propuesta, hicieron que las modelos perdieran la gracia al caminar, y si pierden la gracia no lucen lo que llevan. Una pena.