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MBFW Madrid

Juan Duyos derrocha color

El diseñador madrileño ha presentado una colección, «Pura Vida», llena de color, energía y elegancia

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«En el segundo 48 tiene que cambiar la música, las luces que entren de atrás hacia adelante; cuatro modelos en pasarela; despacito las modelos… que se coloquen en diamante…», peticiones de Juan Duyos a Esther García, que es capaz de poner sobre la pasarela lo que Duyos tiene en la cabeza. Un trabajo milimétrico para una puesta en escena que emocione y nos haga transportarnos al mundo al que nos quiere llevar el diseñador madrileño. Y lo consigue.

Costa Rica, pura vida, puro color y auténtica naturaleza es lo que ha puesto en su desfile Juan Duyos. Una colección muy trabajada, muy elaborada. Nada nuevo en él. Cocinado a fuego lento y en sus registros de siempre: elegancia, dulzura y, en este caso, mucho color.

Los paisajes de Costa Rica se fueron dibujando sobre la pasarela. Primero los edificios monstruosos edificados en la capital, San José, pero sin perder el color. Después las selvas, los verdes selváticos, y por último los estampados desdibujados que se pueden apreciar desde una avioneta: marrones tierra, verdes selváticos y azules oceánicos. Suaves y dulcificados.

«No he querido traerme nada de allí, me traigo en mi cabeza lo que he vivido, y con ello he creado mi colección», nos explicaba su colección momentos antes poner sus prendas en la pasarela. «Bueno, sí que me he traído, lo que una señora, en una aldeíta perdida, hacía formas de hojas con los plásticos de las botellas que la gente recogía de las playas y les dejaban en un cesto. Con ellos he construido unos pendientes, y con otra chica que recogía cristales, unas diademas», explicaba mostrándonos lo que las modelos llevarían como accesorio.

La verdad es que la colección no necesitaba ningún aditamento más. El color, los bordados en hojas y los pailletes de lágrimas eran suficientes para dar sentido a sus prendas. Aún así ha trabajado en esta ocasión mucho las mangas, utilizando el patronaje de las mangas jamón de forma elevada. Lástima el poco público asistente. Es julio, no se puede olvidar.